Valdehuesa: donde cabe la fauna del mundo

Miles de especies de los cinco continentes en hábitats recreados con gran fidelidad en el Museo de la Fauna Salvaje

18/09/2026
 Actualizado a 18/09/2026
Recrea con detalle distintos hábitats y reúne miles de especies.  | MFS
Recrea con detalle distintos hábitats y reúne miles de especies. | MFS

La montaña leonesa guarda una ventana abierta a los cinco continentes. No es una metáfora: en Valdehuesa, el Museo de la Fauna Salvaje reúne cientos de especies y reconstruye sus paisajes y hábitats con un nivel de detalle que convierte el recorrido en un viaje por algunos de los grandes escenarios naturales del planeta. Detrás de este proyecto está el doctor Eduardo Romero Nieto, presidente de la fundación que lleva su nombre y principal responsable de una colección que reúne cientos de animales naturalizados y que continúa creciendo. Su inquietud por la naturaleza, el coleccionismo y la divulgación fue el punto de partida de un museo que abrió sus puertas en 2004.

Pero entrar en sus salas no supone simplemente contemplar una sucesión de animales. El recorrido está planteado como un auténtico viaje por los diferentes paisajes del planeta. Una veintena de salas recrean distintos territorios y continentes, con sus especies, su vegetación y sus escenarios propios, buscando trasladar al visitante al lugar donde habita cada animal.

Naturaleza, recreada con detalle

La fuerza del museo está también en la fidelidad con la que se han recreado los hábitats. Los animales aparecen integrados en dioramas concebidos para reproducir su entorno natural, acompañados por una ambientación que permite comprender no solo qué especies viven en cada lugar, sino también cómo se relacionan con el paisaje que las rodea.

Ese trabajo convierte cada sala en algo más que una exposición. Hay que detenerse, mirar y descubrir los detalles. La recreación de los escenarios, la disposición de las especies y la abundancia de ejemplares construyen una experiencia en la que el visitante puede pasar de los paisajes africanos a los bosques europeos, de las selvas tropicales a otros ecosistemas del planeta sin abandonar la montaña leonesa.

Cifras que hablan por sí solas

Las dimensiones de la colección ayudan a entender la magnitud del proyecto. El museo reúne 400 grandes mamíferos completos de todos los continentes, además de unos 200 pequeños mamíferos, un centenar de primates y medio centenar de reptiles. A ellos se suman alrededor de 6.000 especies diferentes de insectos y más de 2.000 aves, muchas de ellas integradas en los grandes dioramas que acompañan a las salas de mamíferos.

El conjunto se completa con unos 5.000 metros cuadrados de pintura al fresco, que forman parte de esa ambientación que busca reproducir con el máximo detalle los escenarios naturales de las especies expuestas.

Veinte salas permiten recorrer los principales ecosistemas del planeta. MFS
Veinte salas permiten recorrer los principales ecosistemas del planeta. MFS

La colección permite así acercarse a una diversidad extraordinaria de fauna y contemplar especies procedentes de lugares muy alejados entre sí. La cantidad es importante, pero también lo es la voluntad de reunir una representación lo más amplia posible de la vida animal del planeta.

Pasión convertida en legado

El Museo de la Fauna Salvaje es, en buena medida, el resultado de una vida dedicada a reunir, conservar y estudiar piezas relacionadas con la naturaleza. Eduardo Romero no concibió el proyecto únicamente como una colección privada. Su intención desde el comienzo fue hacer accesible ese patrimonio para que otras personas pudieran contemplarlo y compartir su fascinación por el mundo natural.

El museo no ha dejado de crecer y evolucionar desde su apertura, incorporando nuevas especies, piezas y espacios a una colección que permite recorrer buena parte de la fauna del planeta. Un proyecto que mantiene viva, más de dos décadas después, la pasión del doctor Romero por conocer, conservar y compartir la naturaleza.

La fauna sale al encuentro

La experiencia continúa en el exterior con el Parque Zoológico, una extensión de unas 30 hectáreas en la que diferentes especies viven en condiciones de semilibertad. El recorrido, realizado con guía y en vehículos todoterreno especialmente preparados, permite observar de cerca animales como ciervos, gamos, muflones, jabalíes, bisontes europeos y corzos.

El parque cuenta además con un espacio específico para dos lobos ibéricos, una de las especies más emblemáticas de la Cordillera Cantábrica. Frente al carácter estático de las piezas naturalizadas, aquí la fauna se contempla en movimiento y dentro de un espacio abierto, completando una visita que une divulgación, paisaje y observación.

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