«Tenemos los costes más elevados que nunca y los precios muy bajos»

Entrevista a Arsenio García Vidal, presidente de Asaja León

14/05/2026
 Actualizado a 14/05/2026
El presidente de Asaja León, Arsenio García Vidal. | SAÚL ARÉN
El presidente de Asaja León, Arsenio García Vidal. | SAÚL ARÉN

El presidente de Asaja León, Arsenio García Vidal, advierte de la delicada situación que atraviesa el campo leonés debido al desplome de los precios de los cereales y al fuerte incremento de los costes de producción, especialmente tras las consecuencias derivadas de la guerra en Europa. García Vidal asegura en esta entrevista que muchas explotaciones trabajan «prácticamente en pérdidas», reclama más apoyo de las administraciones y muestra su preocupación por posibles recortes en la futura Política Agraria Común (PAC). Pese a ello, defiende que León mantiene un relevo generacional «asegurado» gracias a la incorporación de jóvenes al sector.

¿Cuál diría ahora mismo que es el principal problema del campo leonés?
— Pues, sin duda ninguna, los precios. En general los precios, sobre todo de los cereales. Tenemos unos costes más elevados que nunca, hemos hecho la sementera más cara de la historia, con unos precios a día de hoy muy bajos y con la incertidumbre de que esto siga así pues prácticamente estamos en pérdidas.

Uno de los problemas son los costes y otra de las preocupaciones en el sector del campo suele ser el relevo generacional. ¿En el caso de León se percibe una mejoría?
— En el caso de León por lo menos lo que nosotros percibimos, no sé si es una excepción, es que hay un relevo generacional asentado. Las incorporaciones en nuestra provincia siempre están por encima de otras de la región y bueno hay jóvenes en el campo, hay jóvenes que vienen con ilusión y esperemos que no se las quiten estos problemas que tenemos ahora mismo. Yo creo que el relevo generacional en León está asegurado.

Desde Asaja León, ¿qué le trasladaría a un joven que quiera empezar su vida laboral en el campo, en el ganado? ¿Qué consejo le daría?
— La incorporación en el campo es muy difícil si no vienes de familia ganadera o agricultora. La inversión es altísima. Un joven para incorporarse necesita mucha inversión. Es verdad que hay ayudas, pero las ayudas llegan cuando llegan y hasta que eso ocurra pues se pasa muy mal. Que empiece con ilusión, pero prácticamente es imposible incorporarse a este sector si no tiene una ayuda familiar.

Habla de ayudas, ¿qué valoración haría de la Política Agraria Común (PAC) ahora mismo?
— Tenemos una incertidumbre. La actual política agraria acaba en el año 27, llega la nueva 27-32 y, bueno, estamos percibiendo que se quiere rebajar los importes de estas ayudas principalmente para destinar Europa a otras cuestiones que hoy nos quedan un poco en la lejanía. Estamos hablando del rearme europeo, de un panorama internacional muy negro, y parece que los recortes nos lo quieren hacer a nosotros.

Lucharemos porque haya una política agraria fuerte que Europa no dependa en caso de crisis de un producto básico como la alimentación de terceros países que estamos viendo lo que ocurre cuando hay crisis y que redunde también el beneficio del consumidor, que gracias a esta política agraria tenemos productos de una altísima calidad y a precios asequibles para el consumidor, puesto que la política agraria uno de los pilares es que el consumidor tenga productos asequibles.

¿Qué le pide Asaja, a la Junta de Castilla y León y al Gobierno Central para mejorar el campo?
— A la Junta lo primero que forme gobierno. Es lo que le pedimos. Entre antes forme gobierno pues mejor, porque ahora mismo en esta época de transición prácticamente es imposible hacer propuestas. Esperemos que esto vaya rápido, que se pongan de acuerdo y que se pongan a trabajar.

Y, al Gobierno Central, que nos defienda ante los abusos que muchas veces quiere imponer Europa y que nos ayude en este momento tan crítico, donde ha habido una guerra que nos ha elevado los costes por encima de nuestras posibilidades y que las ayudas que ha dado hasta ahora son escasas. Y además Europa ha dado libertad para que los países puedan incrementar esas ayudas a partir de ahora.

El Gobierno tiene deberes ahora para qué hacer y puede hacer una política que antes a lo mejor ponía de excusa y no me lo permite.

Otro problema añadido, es el cambio climático que estamos viviendo, con unos años de sequía y otros, como este, pasados por agua. ¿Eso está cambiando la forma de trabajar?
— La forma de trabajar en el campo ya hace muchos años que ha cambiado. Es verdad que algo ha cambiado, que cuando llueve, llueve mucho seguido y cuando para, para mucho seguido. Nosotros esto pues lo contrarrestamos con mucho trabajo y pasando mucho sueño. Quiero decir que cuando vienen las cosas tenemos que aprovechar para hacerlas y cuando no nos permite, pues tenemos que estar parados. Es verdad que antes se hacían las labores más poco a poco. Había más tiempo para hacerlas y ahora menos mal que tenemos una maquinaria adaptada a nuestras necesidades y cuando viene, viene para estar día y noche, día y noche, día y noche trabajando para sacar la explotación adelante. No podemos dormirnos.

Hablamos de cambios en el modelo y de ahí vienen asuntos como la modernización de los regadíos, que sean más eficientes. ¿Qué papel juega en el futuro agrícola de León esa eficiencia en el regadío?
— La provincia de León es un modelo de eficiencia en cuanto al uso del agua. Hemos sido pionera en la modernización de regadíos. Ha sido a costa de pagar nosotros de nuestro bolsillo esas infraestructuras hasta nuestra finca y las que después ponemos. Lo que pedimos a las administraciones es que sigan con este esfuerzo y queremos que no quede ni una sola hectárea en la provincia de regadío que no esté regada con un sistema moderno donde se ahorre recursos hídricos, porque son la base de la agricultura de León.

Para finalizar, Arsenio, de aquí a cuatro o cinco años, ¿qué titular le gustaría ver en toda la prensa sobre el campo leonés?
— Me gustaría ver que la gente trabajando en la agricultura es feliz. Eso quiere decir que uno es feliz cuando tiene pocos dolores de cabeza en todos los sentidos. Tanto económicos como de producciones como de precios. Cuando la gente va a trabajar de una forma feliz es que está a gusto. Me gustaría el titular que fuese. Voy a trabajar feliz.

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