La evolución de los cultivos en la provincia de León durante las últimas semanas refleja una campaña marcada por la incertidumbre climática y por ajustes en las superficies sembradas. Aunque el estado general es, en muchos casos, "aceptable" a juicio de la organización agraria Asaja León, que señala que la falta de precipitaciones en momentos clave y determinados cambios estructurales condicionan las previsiones.
En ese sentido, hace una estimación de los diferentes cultivos. En el caso de los cereales de invierno se constata una reducción de superficie respecto al año anterior, aún sin cuantificar. A pesar de las siembras tardías y realizadas en condiciones desiguales, el cultivo presenta un estado razonable. La cebada se encuentra próxima al encañado. En regadío ya han comenzado los riegos, mientras que en secano la evolución depende de las lluvias recientes para evitar situaciones de estrés hídrico.
Las vezas y otros cultivos forrajeros muestran buen aspecto, si bien su rendimiento final dependerá de la climatología en las próximas semanas. En este sentido, las precipitaciones recientes resultaban necesarias para sostener su desarrollo.
La alfalfa presenta también un estado favorable. Se trata de uno de los primeros cultivos en recolectarse, con el primer corte previsto habitualmente para comienzos de mayo si las condiciones lo permiten. No obstante, las heladas y la aparición de plagas —de difícil control por la limitada disponibilidad de productos autorizados— siguen siendo factores de riesgo.
En colza, la superficie se ha reducido y el estado del cultivo es, en general, desfavorable. Actualmente se encuentra en plena floración, una fase especialmente sensible a heladas tardías o a episodios de sequía. Por su parte, el girasol ha iniciado su siembra, que se prolongará durante aproximadamente un mes. Se prevé un incremento de superficie en secano, ocupando parcelas que anteriormente correspondían a cereal. La nascencia será el momento más crítico.
Otros cultivos
En el apartado de legumbres, han comenzado las siembras de garbanzo en secano, un cultivo que gana presencia tanto por motivos agronómicos como por el cumplimiento de los requisitos de la Política Agraria Común, en materia de rotación y ecorregímenes. Las alubias, por su parte, no iniciarán su siembra hasta dentro de más de un mes en regadío, con una previsión de superficie similar a la del año anterior.
La remolacha vive una situación de solapamiento entre campañas, con fincas aún pendientes de recolección o con producto almacenado a la espera de transporte a la industria. Paralelamente, ya se han iniciado las siembras de la campaña 2026/2027, que deberían concluir antes de finales de febrero. Se prevé una ligera reducción de superficie, influida por cambios en las condiciones contractuales y una menor demanda industrial.
En maíz, la recolección de la campaña anterior puede darse por finalizada, salvo casos puntuales en parcelas encharcadas. Las siembras de la nueva campaña ya han comenzado, aunque se detectan dificultades de nascencia por falta de humedad, especialmente en regadíos no modernizados. En zonas modernizadas, es necesario recurrir al riego. La superficie podría mantenerse o incluso aumentar.
Las siembras de patata han comenzado con unas previsiones similares a las del año pasado, aunque con ligera tendencia a la baja debido a los bajos precios registrados en la campaña anterior.
En los cultivos permanentes, el lúpulo inicia las labores habituales de poda, abonado y preparación del terreno, con una superficie estable. En frutales, no se han registrado hasta ahora heladas que comprometan la producción, principal riesgo en este periodo. En viñedo, tras finalizar la poda, comienza la brotación —primero en la comarca del Bierzo—, quedando expuesto a posibles heladas primaverales.
Los cultivos de huerta presentan una situación heterogénea, con muchas parcelas aún pendientes de siembra o plantación.
Finalmente, los pastos acusan la falta de lluvias de las últimas semanas, con una disponibilidad limitada. En zonas de montaña, la evolución de los prados de siega dependerá de la climatología de mayo y junio. Mientras tanto, el ganado ovino ha aprovechado principalmente restos de cosechas de maíz y remolacha, complementados con pastos en rastrojeras y parcelas sin cultivar.