"No se puede asfixiar constantemente a las empresas con impuestos y legislación"

Entrevista a Antonio Jarrín Matilla, decano del Colegio Oficial de Titulares Mercantiles de León

17/04/2026
 Actualizado a 17/04/2026
Antonio Jarrín Matilla, decano del Colegio de Titulares Mercantiles de León. | MAURICIO PEÑA
Antonio Jarrín Matilla, decano del Colegio de Titulares Mercantiles de León. | MAURICIO PEÑA

Con más de un siglo de historia, el Colegio Oficial de Titulares Mercantiles de León se ha consolidado como un pilar fundamental en el asesoramiento y acompañamiento del tejido empresarial de la provincia. Heredero de las enseñanzas de Peritos y Profesores Mercantiles de la antigua Escuela de Comercio del Jardín de San Francisco, el Colegio combina tradición y actualidad, manteniendo una labor cercana y pegada al día a día de empresas y autónomos en un entorno económico cada vez más complejo y cambiante.

Su trabajo, centrado en la gestión contable, fiscal, laboral y administrativa, convierte al asesor en una figura clave para interpretar la normativa y orientar la toma de decisiones. En esta entrevista, su decano, Antonio Jarrín Matilla, analiza los principales retos del sector -como la inseguridad jurídica, el exceso normativo o el intrusismo profesional- y reivindica el papel del asesor como un apoyo imprescindible para garantizar la estabilidad y el desarrollo de la actividad empresarial.

-¿Cuál es hoy el papel del Colegio Oficial de Titulares Mercantiles de León dentro del tejido empresarial?
-Nos dedicamos a la empresa, desde el micro dato, desde el día a día. Todo lo que se refiere a la empresa desde el punto de vista de la gestión contable, administrativa, fiscal, laboral y auditoría. Nuestro trabajo se centra en dedicarnos al día a día, sus datos son estos, tiene que tomar decisiones en base a esto otro, el presupuesto tiene que ajustarlo en base a estos parámetros… No hablamos de macrodatos que raramente aciertan, trabajamos el día a día para conseguir los mejores resultados, pero siempre hay temas que llegan desde fuera para ‘adornar’ con culpar como la guerra de Irán, la culpa la tiene el petróleo, la lluvia…

-¿Cómo ayudan a las pymes y autónomos en un contexto económico tan cambiante y complejo?
-A base de estar al día constantemente. Formándonos constantemente en un escenario cambiante. Leyendo, por ejemplo, el Boletín Oficial del Estado todos los días para conocer las distintas normas y decretos. Tenemos la gran suerte de que nuestro Consejo Nacional en Madrid nos envía a diario notas informativas y aplicaciones sobre decretos y normas que van saliendo. Es un trabajo que hacemos con mucho esfuerzo y dedicación 24 horas al día.

-¿Cuáles son los principales retos económicos que están viendo en empresas actualmente?
-Los retos son el día a día. Hay un gran problema, y es que las empresas se enfrentan actualmente a dos grandes losas. Por un lado, una legislación brutal que hay, decreto tras decreto, que en muchas ocasiones tienen tinte político y nada económico. La otra losa es la inseguridad que eso transmite. Y es que está claro, el dinero lo inviertes en lo que tú crees que va a tener un retorno económico. Si invierto en un negocio, en una empresa, y creo puestos de trabajo, es porque creo que voy a ganar dinero. Ese es el reto de las empresas que tenemos que tener claro. Tiene que haber una seguridad jurídica real, lo que no puede ser es que un día tributes al 22, otro al 15, y otro al 30. No se puede asfixiar constantemente a las empresas con impuestos y con la legislación.

-¿Qué errores siguen cometiendo las empresas en materia contable o fiscal?
-Entiendo que no hay ninguno, puede haber diversidad de criterios en interpretación pero no errores. Hoy en día, nadie se juega el tipo. Las empresas cuentan con un asesor fiscal que guía sus pasos. Por eso digo que puede haber criterios de interpretación, pero no errores.

-¿La inteligencia artificial supone una amenaza o una oportunidad para los asesores?
-Todo lo que sea avance es bueno. La inteligencia artificial, en nuestra profesión, simplifica muchas tareas. Por ejemplo, hemos pasado de estar suscritos a unas revistas que mandaban con las normas del BOE, que luego se encuadernaban y vestían el despacho, a San Google. Pero San Google ya se ha quedado desfasado. Ahora la herramienta es la inteligencia artificial, que tiene una utilidad tremenda, sobre todo en momentos puntuales a la hora de consultar legislación y aplicación, pero siempre sujeta a la persona. Siempre usada por el asesor, por el colegiado. Por ejemplo, ahora que ha comenzado la campaña del IRPF y se habla de deducciones, por ejemplo, por vehículos eléctricos… Todo eso es la letra pequeña que hay que conocer y es donde entra el colegiado.

-¿Hay relevo generacional en la profesión?
-No hay problema, está asegurado. Nuestra profesión y carrera pasó a integrarse en la Facultad de Económicas, y ahora hay diversas ramas, como ADE. Lo que tiene que haber es ganas de tirarse al agua.

-Más allá de la formación académica, ¿qué habilidades cree que deberán tener los futuros profesionales?
-Ser un puente entre administraciones y empresas, y también entre la inversión de capital y los resultados a obtener. Estar siempre vigilantes.

-¿Qué diferencia a un titular mercantil colegiado frente a otros perfiles?
-Somos una profesión nacida de las escuelas de comercio, donde se impartían la enseñanza dedicada a la llevanza de las empresas. Nosotros ni invadimos ni queremos que nos invadan. No nos importa quién quiera influir en nuestro campo, pero quién lo haga, será bajo su responsabilidad.

-¿Está suficientemente valorada la figura del asesor en España?
-No, está infravalorada. Lo he dicho muchas veces, sufrimos un intrusismo laboral brutal. Ahora que empieza la campaña del IRPF, resulta que todo el mundo hace declaraciones de la renta, todo el mundo sabe de todo. Lo he dicho desde hace mucho tiempo, y desde que soy Decano lucho por que se cree un estatuto del asesor fiscal.

-¿Hay visos de que ese estatuto que demanda sea una realidad?
-No hay visos de ello, al Gobierno no le interesa, no le preocupa. La falta de regulación de nuestra profesión nos sitúa en una situación de total indefensión frente al elevado intrusismo que venimos sufriendo, una problemática que también repercute directamente en nuestros clientes.

-Para finalizar, ¿cuál es el reto que como Decano le gustaría conseguir para el Colegio?
-Llevo desde 2016 al frente, y para mí es una satisfacción que nuestro Colegio se conozca en las instituciones locales y que formamos parte de todos los actos que se organizan en esta ciudad. Recuerdo el principio, cuando se me hacían entrevistas, y la pregunta era ‘¿vosotros quiénes sois y qué hacéis?’. Hoy en día, la profesión está gratamente aceptada y entendida en la sociedad, y asumida como un gasto necesario. El consejo es que siempre haya un asesor colegiado al frente del negocio. Para mí es una satisfacción que se hable del Colegio y que se conozca cuál es la labor que hacemos.

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