Una de las claves en la apuesta por el alquiler, añade, es «buscar un equilibrio entre arrendador y arrendatario», pero «la legislación da bandazos y a veces se acerca más a los intereses de uno u otro». Además, considera que el reparto desigual entre la oferta y la demanda es un problema que incide en los precios. «El propietario explota la vivienda como un activo financiero, mientras que el inquilino busca que sea su hogar, que ese inmueble satisfaga su necesidad de vivienda permanente». En esto, el plazo del contrato –continúa– también tiene mucho que ver, porque «la mayoría no pasa de los tres años. No hay contratos indefinidos de alquiler y eso hace que no se conciban por parte de la población como una vivienda estable». Frente a esto, recuerda que el alquiler tiene múltiples ventajas como la flexibilidad, el menor precio, la inmediatez, o que no supone un gran desembolso inicial.
Miguel Ángel Sánchez indica también que existen «nuevas formas de tenencia de vivienda», como la propiedad temporal o la compartida, que «sí que están teniendo mucho éxito en Europa». En lo que se refiere a León, donde hay más de 78.000 viviendas, el 19,5% vacías (325.000 en la provincia y casi 60.000 sin ocupar), «la renta media no llega a los 400 euros», dice. De hecho, aproximadamente un 26% de los contratos de arrendamiento son de menos de 300 euros y los que superan los 500 son pocos, aunque existe «una gran variedad en los precios». Además, subraya que «aunque la cuota de la hipoteca puede llegar a ser más barata que un alquiler, no hay que olvidar que el propietario tiene que pagar el IBI, derramas y una serie de impuestos, además de los gastos individuales, que recaen en todos los casos sobre quien reside en la vivienda».
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