La Bañeza guarda su memoria entre versos, harina y motos

La Casa de la Poesía conserva el legado de Antonio Colinas, ‘La Única’ permite viajar al pasado industrial de la comarca y la Casa del Capataz avanza hacia su conversión en el futuro Museo de la Moto

18/09/2026
 Actualizado a 18/09/2026
Vista de la entrada a la Casa de la Poesía. | L.N.C.
Vista de la entrada a la Casa de la Poesía. | L.N.C.

La cultura también sirve para recorrer La Bañeza de una punta a otra y, de paso, descubrir algunas de las señas de identidad que han marcado su historia. Literatura, industria y motor se dan la mano en una ciudad que ha ido recuperando edificios singulares para darles una segunda vida. La Casa de la Poesía, el Museo Fábrica de Harinas ‘La Única’ y la futura incorporación del Museo de la Moto en la Casa del Capataz forman tres paradas muy diferentes que permiten acercarse al pasado y al presente bañezanos.

Una de las más singulares es la Casa de la Poesía-Fondo Cultural Antonio Colinas, abierta en 2023 para custodiar el legado acumulado durante más de medio siglo por uno de los escritores leoneses de mayor proyección. Nacido en La Bañeza en 1946, Colinas ha desarrollado una extensa trayectoria no solo como poeta, sino también como narrador, ensayista, traductor, crítico y periodista. El espacio nació precisamente de su voluntad de mantener unido todo ese patrimonio y ponerlo a disposición de lectores, investigadores y estudiosos.

Su sede se encuentra en la segunda planta de la Casa de Doña Josefina, uno de los edificios más destacados de la arquitectura bañezana, levantado entre 1932 y 1937 y con elementos vinculados al art déco y una notable influencia vienesa. En su interior, la Casa de la Poesía se distribuye en siete espacios: ‘Domus Lux’, la ‘Escalera hacia la luz’, el despacho y sala de reuniones, los archivos I y II, el ‘Mirador hacia la luz’, la biblioteca y la sala principal ‘En la luz’. Fotografías, cuadros, manuscritos, primeras ediciones, tesis doctorales, artículos, materiales personales y otras piezas permiten seguir la trayectoria vital y literaria de Antonio Colinas.

Lejos de funcionar únicamente como archivo, el proyecto busca ser además un centro cultural vivo. Cursos de verano, conferencias, encuentros y exposiciones mantienen activa su programación. En febrero de este mismo año incorporó, además, un nuevo espacio dedicado a la faceta de Colinas como traductor, con especial atención a su trabajo sobre ‘Pinocho’. A ello se suma la digitalización de 1.060 documentos del escritor, que generó más de 6.000 imágenes destinadas tanto a su conservación como a facilitar en el futuro la consulta de los fondos.

Muy diferente es el viaje que propone el Museo Fábrica de Harinas ‘La Única’. El inmueble, de estética modernista, fue construido a principios del siglo XX con la intención inicial de convertirse en un hotel, aunque nunca llegó a desempeñar esa función. Terminó transformado en fábrica harinera y mantuvo su actividad desde 1926 hasta 1996, dejando tras de sí uno de los testimonios de patrimonio industrial más importantes de la ciudad. Desde 2011 alberga también el Centro de Interpretación de las Tierras Bañezanas (Citba) y la Oficina Municipal de Turismo.

Vista del Museo Fábrica de Harinas 'La Única' de La Bañeza. | L.N.C.
Vista del Museo Fábrica de Harinas 'La Única' de La Bañeza. | L.N.C.

 

Entrar en ‘La Única’ supone acercarse tanto al funcionamiento de una antigua industria como a la propia historia de La Bañeza y su comarca. La rehabilitación permitió conservar la estructura y buena parte de la maquinaria original de la fábrica, de manera que el visitante puede seguir el complejo proceso mediante el que el cereal terminaba transformándose en harina. Al mismo tiempo, el Citba amplía la mirada hacia el pasado astur y romano, el desarrollo del mercado medieval y actividades tradicionales como la agricultura, la ganadería, la alfarería, el lino, los curtidos, la molienda o la elaboración de pan y dulces.

Pero ‘La Harinera’ tampoco se ha quedado anclada únicamente en el pasado. Sus instalaciones funcionan de manera habitual como espacio cultural y expositivo, dando cabida a presentaciones, muestras y diferentes actividades. Durante este verano de 2026, por ejemplo, acogió la exposición de arte joven ‘Art on the Road’, promovida por la Junta de Castilla y León, demostrando cómo un antiguo espacio industrial puede seguir generando actividad décadas después de que sus máquinas dejaran de producir harina.

A estos dos espacios consolidados se prepara para sumarse otro íntimamente ligado a una pasión difícil de separar del nombre de La Bañeza. La Casa del Capataz será la futura sede del Museo del Gran Premio de Velocidad de La Bañeza, o Museo de la Moto, un proyecto que pretende dar un espacio permanente a la historia de una carrera que cada verano transforma las calles de la localidad. El edificio, una construcción de 1808, ha sido restaurado y acondicionado en los últimos años y cuenta además con una nueva iluminación artística exterior e interior.

Nueva iluminación que presenta la Casa del Capataz de La Bañeza, futura sede del Museo de la Moto. | L.N.C.
Nueva iluminación que presenta la Casa del Capataz de La Bañeza, futura sede del Museo de la Moto. | L.N.C.

 

Su ubicación tampoco resulta casual. La Casa del Capataz está situada en pleno trazado urbano por el que discurre el Gran Premio de Velocidad, una competición nacida en 1952 y convertida en una de las grandes señas de identidad bañezanas. Muy cerca se encuentran, además, dos murales estrechamente relacionados con el motociclismo: uno dedicado al legendario Ángel Nieto y otro inspirado en la cartelería histórica de la carrera, reforzando una zona de la ciudad cada vez más vinculada a la memoria del motor.

Aunque el museo definitivo todavía está en desarrollo, la Casa del Capataz ya ha comenzado a enseñar cuál puede ser su futuro. Sus dependencias vienen acogiendo exposiciones temporales vinculadas al mundo de las dos ruedas. En 2025 pasó por ellas la singular muestra de Miguel Rodríguez, ‘M. Recicler’, formada por esculturas, bicicletas y motocicletas creadas a partir de materiales reutilizados, y este verano de 2026 una exposición impulsada por la Asociación Vespinos KM 303 ha permitido recorrer la evolución de estos populares ciclomotores a través de modelos fabricados entre 1968 y 2002.

El proyecto continúa avanzando también en el propio inmueble. Las últimas escuelas taller municipales han participado en la adaptación y mejora de distintas dependencias de la Casa del Capataz para prepararla como futura sede museística. Una transformación que busca convertir un edificio histórico en el lugar desde el que explicar por qué La Bañeza se ha ganado con el paso de las décadas el sobrenombre de ‘Ciudad de la Moto’.

De esta forma, La Bañeza construye buena parte de su oferta museística mirando precisamente a aquello que mejor la define. Los versos de Antonio Colinas, las máquinas de ‘La Única’ y las motocicletas del Gran Premio hablan de literatura, trabajo y pasión popular, pero también de una misma idea: recuperar el patrimonio para mantenerlo vivo. Tres formas de conocer una ciudad que ha encontrado en sus propios recuerdos material suficiente para seguir llenando de cultura sus edificios.

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