Albalab Bio: «El futuro de la cosmética no consiste en utilizar cada vez más cosas, sino en formular mejor»

Pilar Pérez, su fundadora, analiza las tendencias, el impacto de las redes y los retos de la innovación cosmética

11/09/2026
 Actualizado a 11/09/2026
Pilar Pérez, farmacéutica y responsable de Albalab Bio. | ALBALAB BIO
Pilar Pérez, farmacéutica y responsable de Albalab Bio. | ALBALAB BIO

Farmacéutica de formación y vinculada desde hace décadas al cuidado de la salud y la piel, Pilar Pérez está al frente de Albalab Bio, un proyecto nacido con la vocación de desarrollar una cosmética que combine ingredientes de origen natural y ecológico con activos capaces de aportar eficacia. La empresa leonesa ha ido ampliando su propuesta y afronta ahora una nueva etapa marcada por la innovación, la evolución de los hábitos de consumo y un mercado cosmético cada vez más influido por las tendencias y las redes sociales. Con la experiencia del laboratorio como punto de partida, Pilar Pérez analiza hacia dónde camina el sector, qué debe tener en cuenta el consumidor y cuáles son los próximos retos de Albalab Bio.

–¿En qué momento se encuentra actualmente Albalab Bio? 
-Creo que estamos en una etapa de madurez, pero también de evolución. Albalab Bio nació de una idea muy concreta: demostrar que no tenemos por qué elegir entre una cosmética natural y ecológica y una cosmética convencional. Queríamos combinar lo mejor de ambos tipos de cosmética.

Con los años hemos desarrollado una gama muy completa y, sobre todo, hemos acumulado mucha experiencia formulando y observando qué necesita realmente la piel.
Ahora queremos dar un paso más. Estamos trabajando en nuevas formulaciones, estudiando nuevos activos y tecnologías y profundizando en cuestiones que cada vez tienen más importancia en dermocosmética, como la barrera cutánea, el estrés oxidativo, la inflamación, el microbioma o el envejecimiento celular.

Pero hay algo que no cambia: nuestra forma de entender la cosmética. No queremos formular pensando en qué ingrediente está de moda, sino en qué necesita la piel y cómo podemos aportárselo mediante una fórmula coherente en su conjunto.

–Cada vez encontramos más propuestas de cosmética natural, ecológica y limpia, ¿qué diferencia a Albalab Bio?
-Probablemente, nuestra manera de formular. Para nosotros, lo natural o ecológico no está reñido con la innovación. Al contrario. Partimos de una base muy rica en aceites, extractos vegetales y otros ingredientes de origen natural y ecológico y la enriquecemos con principios activos seleccionados por su función y por la evidencia disponible.

Utilizamos, por ejemplo, ácido hialurónico, niacinamida, vitamina C, retinoides, alfa-hidroxiácidos o ácido lactobiónico, dependiendo de lo que queramos conseguir con cada fórmula. Todo ello combinado con silicio orgánico, aloe vera, extractos vegetales, aceites vegetales, agua de mar… que aportan una base de hidratación y nutrición a la piel.

No miramos únicamente el principio activo que aparece destacado en la etiqueta. Nos importa la fórmula completa.

Un cosmético no es un ingrediente estrella. Es la interacción entre muchos componentes, su concentración, su estabilidad, el vehículo en el que se incorporan y la forma en la que se complementan.

Esa visión global de la formulación es probablemente una de las cosas que mejor define a Albalab Bio. Al final es una cosmética 100% activa.

–Aparacen constantemente nuevos ingredientes, tratamientos y tendencias. ¿Estamos ante una revolución o hay mucho marketing?
-Las dos cosas. Estamos viviendo un momento científicamente muy interesante. Hoy conocemos muchísimo mejor la biología de la piel y estamos investigando cuestiones que hace unos años apenas tenían presencia fuera del ámbito científico: el microbioma, la senescencia celular, la glicación, el exposoma, la inflamación crónica de bajo grado o los mecanismos que mantienen la barrera cutánea.

También han avanzado mucho las tecnologías que permiten estabilizar determinados activos o mejorar su disponibilidad. Por tanto, sí hay innovación real.
El problema aparece cuando el marketing no se basa en la realidad de un fórmulas, sino en generar una expectativa en el consumidor. Continuamente surgen ingredientes que se presentan como revolucionarios cuando quizá existe poca evidencia, y que al año siguiente son sustituidos por otros que tampoco tienen evidencia y no funcionan bien, pero interesan ponerlos de moda.

Realmente, la mayoría de los principios efectivos son los mismos, con algunas variaciones desde hace años.

La formulación con fórmulas antioxidantes, como la vitamina C, utilizadas por la mañana, y fórmulas renovadoras, con retinoides, alfahidroxiácidos y principios regeneradores, utilizados de noche, son protocolos que siguen siendo efectivos desde hace mucho tiempo porque aportan lo que la piel realmente necesita.

Quizá la innovación está en la tecnología con la que se trabajan dichos ingredientes para llegar a fórmulas más efectivas. Por eso creo que debemos recuperar cierto pensamiento crítico.

Apuesta por cosmética natural, innovación y evidencia científica. ALBALAB BIO
Apuesta por cosmética natural, innovación y evidencia científica. ALBALAB BIO

–¿Qué principios activos tienen evidencia detrás y cuáles cree que están siendo sobredimensionados por la publicidad o las redes sociales?
-Hay activos que llevan años siendo estudiados y sobre los que existe bastante conocimiento. Tenemos antioxidantes como el ácido ferúlico, astaxantina y las vitaminas C y E, el ácido hialurónico que aportan vitalidad, hidratación y nutrición a la piel. La niacinamida como regulador de pieles mixtas/grasas. Los retinoides, y determinados alfahidroxiácidos, son buenos activos renovadores de la piel, por lo que son efectivos para frenar el envejecimiento cutáneo. 

Pero cuando hablamos de un activo con evidencia científica, no implica que la fórmula sea efectiva. Importan la forma química, la concentración, la estabilidad de la fórmula, el pH cuando corresponda, la combinación con otros ingredientes, el vehículo y, por supuesto, las características de la piel de la persona que va a utilizarlo.

Respecto a los ingredientes de moda, sería prudente no hacer listas de ingredientes «buenos» y «malos». Hay activos muy prometedores sobre los que todavía necesitamos más investigación. Que un ingrediente sea nuevo no significa necesariamente que sea mejor, ni que un ingrediente que llevamos utilizando décadas esté obsoleto.

–Ante tanta información, ¿qué debería mirar realmente el consumidor? 
-En primer lugar, si tiene algún problema, consultar con un profesional. En Albalab Bio hacemos mucho hincapié en este tema. Ofrecemos herramientas como un test dermatológico en la página web, que ayuda a conocer que tipo de piel que tenemos y, también, asesoramiento personalizado cuando es necesario.

El marketing, muchas veces nos hace comprar al contrario de como deberíamos: descubrimos un ingrediente en redes sociales y después buscamos la manera de incorporarlo a nuestra rutina.

Deberíamos preguntarnos primero: ¿qué necesita mi piel?, ¿tengo sequedad, sensibilidad, manchas, pérdida de firmeza, tendencia acneica?, ¿cómo está mi barrera cutánea?

Después podemos mirar la formulación. El INCI aporta información muy valiosa, ya nos hemos acostumbrado a leer los ingredientes de un alimento y, con un cosmético, deberíamos hacer lo mismo. 

Por eso también es importante conocer quién está detrás de una marca, cómo formula, qué criterio sigue para seleccionar sus ingredientes y qué información proporciona al consumidor.

En cosmética deberíamos comprar menos por impulso y ser más conscientes de que los productos cosméticos que utilizamos penetran en nuestro organismo para bien o para mal.

–Asistimos a una proliferación de rutinas cada vez más complejas. ¿Estamos usando demasiados cosméticos? 
-En muchos casos, sí. Las redes sociales han popularizado rutinas de siete, ocho o diez pasos que no necesariamente necesita nuestra piel.

Y además existe otro problema. A lo largo del día, se utilizan gran cantidad de productos cosméticos como jabones, champús, pasta de dientes, desodorantes, cremas, lociones, serums, protectores solares, tintes… Cada producto tiene ingredientes eficaces, pero también, un porcentaje alto de excipientes que no aportan ningún beneficio a la piel que solo sirven para dar soporte y sensorialidad.

Cuando utilizamos muchos productos en una rutina, multiplicamos el número de esos excipientes, provocando acumulaciones e interacciones que, a largo plazo, provocan alergias, intolerancias e irritación de la piel.

Uno de los pilares sobre los que nos basamos en Albalab Bio es la eliminación de los excipientes que no aporten nada a la piel, creando una fórmula 100% activa.

Una rutina eficaz no tiene por qué ser complicada. Una buena limpieza, hidratación y protección solar constituyen una base fundamental. A partir de ahí podemos incorporar tratamientos específicos según las necesidades reales de cada piel: antioxidantes, despigmentantes, exfoliantes, retinoides…

No se trata de utilizar muchos activos, sino de utilizar los adecuados.

–¿En qué está trabajando actualmente Albalab Bio? 
-Estamos en un proceso continuo de investigación y mejora. Una parte importante de nuestro trabajo consiste en revisar las formulaciones, estudiar nuevos ingredientes y buscar maneras de mejorar aspectos como la estabilidad, la sensorialidad o la eficacia de los productos.

Nos interesa especialmente todo lo relacionado con la salud de la barrera cutánea y con los diferentes mecanismos implicados en el envejecimiento. Durante mucho tiempo hemos hablado del envejecimiento casi exclusivamente en términos de arrugas, pero hoy sabemos que es un proceso muchísimo más complejo en el que intervienen el estrés oxidativo, la radiación solar, la inflamación, la glicación y numerosos cambios celulares.

Y esa evolución del conocimiento científico inevitablemente también transforma nuestra manera de formular.

El laboratorio nunca puede ser algo estático. Una fórmula puede ser muy buena hoy y eso no significa que debamos dejar de preguntarnos cómo mejorarla.

Defiende una cosmética que mira a las necesidades de la piel.ALBALAB BIO
Defiende una cosmética que mira a las necesidades de la piel. ALBALAB BIO

–¿Hay nuevas líneas o proyectos que puedan marcar la próxima etapa de la empresa?
-Uno de nuestros grandes retos sigue siendo la fotoprotección. Es un proyecto especialmente complejo porque queremos mantener nuestra filosofía de formulación y, al mismo tiempo, conseguir una protección adecuada y una sensorialidad que haga agradable el uso diario del producto.

En protección solar no basta con formular, hay que demostrar mediante los ensayos correspondientes el nivel de protección conseguido y garantizar estabilidad, seguridad y comportamiento adecuado del producto.

También nos interesa seguir avanzando en otras áreas de cuidado, como el capilar, y continuar perfeccionando la gama que ya tenemos.

No tenemos prisa por lanzar productos simplemente para aumentar el catálogo. Preferimos desarrollar algo cuando consideramos que realmente aporta sentido dentro de nuestra filosofía.

–¿Hacia dónde cree que evolucionará la cosmética en los próximos años?
-Creo que vamos hacia una cosmética mucho más precisa y mucho más consciente de la biología de la piel.

Durante años hemos hablado fundamentalmente de hidratar, nutrir o corregir arrugas. Ahora estamos empezando a comprender mejor conceptos como el exposoma, el microbioma, la comunicación celular, la senescencia o la inflamación asociada al envejecimiento.

También creo que veremos cada vez más investigación sobre sistemas de liberación y vehiculización de activos, biotecnología, fermentación y aprovechamiento de sustancias de origen vegetal.

Pero espero que haya también una evolución en el consumidor.

Tenemos acceso a más información que nunca y eso es positivo, pero información no siempre significa conocimiento. Uno de los grandes retos será aprender a diferenciar entre evidencia científica y tendencia.

Quizá el futuro de la cosmética no consista en utilizar cada vez más cosas, sino en formular mejor, seleccionar mejor y comprender mejor la piel.

–Desarrolla su actividad desde León. ¿Qué supone sacar adelante un proyecto de estas características desde una provincia como la nuestra?
-Tiene dificultades, pero también tiene ventajas. Desarrollar desde León un proyecto de cosmética que requiere investigación, formulación, fabricación, control de calidad y comercialización supone competir en un mercado global desde una estructura mucho más pequeña que la de las grandes compañías.

Pero precisamente eso nos permite trabajar de otra manera. Estamos muy cerca del producto. Podemos controlar el proceso, revisar formulaciones, experimentar, corregir y evolucionar con mucha libertad.

Y para mí también tiene un componente personal importante. Albalab Bio nació aquí y demostrar que desde León se puede desarrollar una marca cosmética con vocación de innovación y con capacidad para llegar a consumidores de cualquier lugar es una parte muy bonita del proyecto.

La innovación no tiene por qué producirse únicamente en las grandes ciudades o dentro de grandes multinacionales.

–Para terminar,  ¿qué le queda por conseguir a Albalab Bio? ¿Cuál es el reto?
-Muchísimo. Nunca he entendido Albalab Bio simplemente como una gama de cosméticos. Desde el principio ha habido detrás una manera de entender el cuidado de la piel.

Me gustaría que la marca pudiera contribuir también a crear una cultura cosmética diferente, que las personas comprendan mejor su piel, sepan qué están utilizando y por qué lo utilizan, y sean capaces de distinguir entre una necesidad real y una tendencia.

Y, desde el punto de vista de la empresa, queremos seguir investigando, creciendo y demostrando que es posible desarrollar desde León una cosmética ecológica técnicamente avanzada y basada en formulaciones muy cuidadas.

Si tuviera que resumir el reto pendiente en una frase sería este: que Albalab Bio llegue a ser reconocida no solo por sus productos, sino por su forma de entender la cosmética.

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