El agua no es solo un elemento esencial para la vida y un recurso imprescindible para numerosos procesos industriales; también desempeña un papel estratégico en la transición energética hacia un modelo más sostenible y descarbonizado. En este contexto, la gestión responsable y eficiente de los recursos hídricos resulta fundamental para afrontar los desafíos derivados del cambio climático y la creciente variabilidad hidrológica.
En línea con su ADN, Iberdrola pone el foco en la gestión responsable del agua, la operación segura y eficiente de los embalses y el compromiso diario de sus equipos con la protección del entorno y el equilibrio de los ecosistemas fluviales. Una labor que combina innovación tecnológica, conocimiento experto y vocación de servicio, y que demuestra cómo la experiencia humana y la sostenibilidad van de la mano en la gestión responsable de los recursos hídricos.
Seguridad y gestión, en el corazón de Iberdrola
La seguridad de las infraestructuras hidroeléctricas es una prioridad absoluta para Iberdrola. Se trata de instalaciones que están permanentemente vigiladas, mantenidas y supervisadas por equipos técnicos especializados, con el objetivo de garantizar en todo momento su correcto funcionamiento. Detrás de cada presa hay un equipo humano altamente cualificado, formado por cerca de 60 profesionales, entre ellos ingenieros de caminos, topógrafos y expertos en medioambiente, que trabajan de manera continua para velar por la seguridad y la fiabilidad de las instalaciones.
Este trabajo se apoya en un control técnico y un mantenimiento preventivo muy riguroso, que incluye la auscultación de presas, la medición de movimientos y filtraciones, así como la revisión constante de aliviaderos, desagües y estructuras. Se trata de una labor continua y planificada, clave para anticiparse a cualquier acontecimiento.
Además, todas las presas de Iberdrola cuentan con Planes de Emergencia, debidamente presentados ante las Confederaciones Hidrográficas, que garantizan la coordinación entre administraciones y una actuación eficaz ante cualquier escenario. Todo este sistema de vigilancia y control se ve reforzado por la tecnología y la digitalización, ya que desde el Centro de Operación Hidroeléctrica (COHI) de Salamanca se supervisan en tiempo real, las 24 horas del día, todas las presas y centrales hidroeléctricas de Iberdrola en España y Portugal, combinando innovación tecnológica, conocimiento experto y experiencia humana al servicio de una gestión segura y responsable del agua.
Almacenamiento hidroeléctrico
La tecnología hidroeléctrica de bombeo es actualmente el sistema más eficiente y competitivo para el almacenamiento de energía a gran escala. Se trata de una solución madura, segura y sostenible que aporta una elevada flexibilidad al sistema eléctrico, gracias a su rapidez de respuesta, su alto rendimiento -superior al de las mejores baterías disponibles- y su capacidad para operar sin generar emisiones contaminantes.
La apuesta de Iberdrola por la energía hidroeléctrica forma parte de la propia historia de la compañía. El Grupo cuenta con más de 13.100 MW de potencia hidroeléctrica instalada en todo el mundo y se mantiene como líder en almacenamiento energético, con más de 4.500 MW de potencia instalada mediante centrales de bombeo, fundamentales para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico en un entorno de creciente penetración renovable.
Instalaciones como Villarino y Aldeadávila (Salamanca), Gouvães en el río Tâmega (Portugal) o el complejo de Cortes–La Muela (Valencia), la mayor central de bombeo de Europa, son ejemplos de infraestructuras clave que contribuyen a reforzar la seguridad y la fiabilidad del sistema eléctrico.
Castilla y León: una referencia en energía hidráulica
En Castilla y León, la central hidroeléctrica reversible de Villarino, ubicada en la presa de Almendra, desempeña un papel esencial gracias a sus 810 MW de potencia instalada. Esta instalación aprovecha el desnivel de 400 metros entre los embalses de Almendra -el tercero más grande de España- y Aldeadávila, ambos en la provincia de Salamanca, y genera energía renovable limpia con un impacto positivo en el entorno social y ambiental de la cuenca del Duero.
Iberdrola ha continuado reforzando su apuesta por la modernización y optimización de sus instalaciones hidráulicas y el año pasado activó la plena operatividad de la capacidad de bombeo de uno de los grupos reversibles de la central de Valparaíso (Zamora), incorporando 60 MW adicionales de capacidad de almacenamiento, gracias al trabajo de sus equipos técnicos.
Embalses: regulación, protección y equilibrio ambiental
Un principio fundamental de la generación hidráulica es que el agua no se consume ni se pierde, sino que se aprovecha su potencial energético para transformarlo en electricidad. Los embalses hidroeléctricos de regulación desempeñan un papel clave en la gestión del agua, contribuyendo a mitigar los efectos de las sequías y a laminar avenidas en periodos de lluvias intensas.
Todo ello se realiza bajo un estricto control y una regulación exhaustiva, garantizando la protección del ecosistema fluvial y la compatibilidad entre los usos energéticos, ambientales y sociales del agua.
En este Día Mundial del Agua, Iberdrola reafirma su compromiso con una gestión responsable y segura del recurso hídrico, convencida de que el agua es un aliado imprescindible para avanzar hacia un sistema energético más limpio, fiable y sostenible, sustentado en la operación segura de las infraestructuras y en el trabajo riguroso y constante de sus equipos técnicos.
