Como ha explicado Llorente, el campo leonés no es ajeno a la situación de declive económico que vive la provincia y también se ve afectado por problemas sociales como la despoblación, la irregular atención sanitaria, la falta de desarrollo de nuevas tecnologías o la regulación de la actividad de las instituciones políticas que penaliza a entidades fundamentales como las juntas vecinales.
A todo ello, según ha desgranado el secretario general de Ugal-UPA, se suman los problemas propios del sector productivo, acuciado en estos momentos por los elevados costes de los imputs como el gasoil, el “tarifazo eléctrico” en el regadío, los fertilizantes, las semillas o los retrasos de la Junta en el pago de las ayudas a la incorporación de jóvenes a la agricultura, que “se lo acaban llevando los bancos”, afirma Llorente, en intereses y créditos puentes.
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