Hubo un momento en el que el berciano Will Anthony no podía moverse del cuello hacia abajo. Hoy, cinco años después, eso es un recuerdo motivador, que solo le sirve para estimular sus ganas de alcanzar la cima del culturismo adaptado mundial.
El deportista ponferradino acaba de regresar de competir en la prestigiosa Arnold Classic, el campeonato impulsado por Arnold Schwarzenegger al que solo se accede por invitación. Ha participado en dos de sus ediciones internacionales —Estados Unidos e Inglaterra— y sus resultados hablan por sí solos: quinto en una y tercero en otra, lo que le ha permitido sumar puntos y clasificarse para el gran objetivo de su carrera: el Mister Olympia. Es la edición 38 y su dimensión es tal que el máximo premio llega a los 750.000 dólares.
“Es un privilegio llegar a un nivel tan alto”, reconoce. Y no es para menos. El Mister Olympia es la cumbre de este deporte. Justo por debajo está la Arnold, donde ya ha demostrado que pertenece a la élite. Ahora el berciano sube al podium antes de competir, siendo el primero en estar a tan alto nivel y cumpliendo un sueño. "Pero es que se me ha adelantado un sueño con la Arnold Classic porque son ellos los que escogen a los competidores", y él ha estado allí invitado por el mismo Schwarzenegger. "Es más selecto y no me esperaba estar", reconoce. Pero en diciembre recibió la invitación y fue el único español en su categoría que asistió -solo otro se sumó en otra categoría-. "Ves mucha gente profesional de este mundo como Ronnie Coleman, que ha sido el culturista que más Mister Olimpia ha consegido", y el nivel es altísimo. El compitió ya con el campeón de Mister Olimpia "es brutal", reconoce "pero supe por qué estaba allí y encantadísimo de compartirlo".
"Desde que tengo la tarjeta profesional no me ha dado tiempo a digerir tantos sueños", reconoce, pero en lo que se centra es en prepararse y en que su masa muscular esté preparada para la cita del Olimpia.
De la oscuridad al foco
Pero su historia no empieza en una tarima, sino en una cama de hospital en Mallorca. Un accidente de tráfico cambió su vida de golpe. Tenía 34 años, una vida hecha y un cuerpo entrenado. De repente, nada respondía.
Pasó casi un año en el hospital de Toledo, aprendiendo a convivir con una realidad que nunca imaginó. “Confiaba en mí”, recuerda. Y esa confianza fue su punto de partida.
No fue un camino fácil. Hubo lágrimas, frustración y momentos en los que su propio cuerpo no acompañaba. Pero también hubo una decisión firme: intentarlo.
De regreso a Ponferrada, Will volvió al gimnasio. No de pie, como antes, sino desde una silla de ruedas.
“Allí fue duro”, reconoce. Pero también fue el lugar donde empezó todo de nuevo. Con ayuda de sus amigos, que le regalaron material adaptado, comenzó a entrenar. Hoy dedica varias horas al día al entrenamiento, combinando fuerza y atletismo.
Su cuerpo cambió, pero también su mentalidad. “Nadie se cree que soy tetrapléjico”, dice orgulloso de lo conseguido.
El salto a la élite mundial
Lo que empezó como una forma de rehabilitación se convirtió en competición. Y la competición, en éxito.
Will no solo ha subido a podios, sino que ha dado el salto a los grandes escenarios internacionales. Participar en la Arnold Classic ya es, en sí mismo, un reconocimiento. Hacerlo dos veces y colocarse entre los mejores, confirma que está en la élite.
Ahora, con los puntos conseguidos, ha logrado clasificarse para el Mister Olympia, el mayor campeonato de culturismo del mundo. Un sueño que hace unos años parecía imposible y que él se marcaba como un reto lejano.
Más allá del deporte
Will no solo ha recuperado músculo. Ha recuperado propósito. “La vida me dio un golpe duro, pero ahora me ofrece algo espléndido”, asegura. Su historia es también una denuncia silenciosa de las barreras que aún existen, pero sobre todo es un ejemplo de hasta dónde puede llegar la determinación.
Hoy, desde una silla de ruedas, compite contra los mejores del mundo.
