Teatros y cines son también lugares de memoria, de encuentro y de vida compartida, escenarios en los que generaciones enteras aprendieron a emocionarse, a reír, a descubrir historias y, en muchos casos, a relacionarse con su propio territorio. Esa es una de las ideas que atraviesa Teatros y cines leoneses, el nuevo libro coordinado por Jorge Martínez y editado dentro de la colección de La Nueva Crónica, con la colaboración de la UNED.
La publicación fue presentada este martes en Ponferrada, en un acto en el que participaron el alcalde de la ciudad, Marco Morala; el director de la UNED, Jorge Vega; el director de Artes Escénicas del Teatro Bergidum, Miguel Ángel Varela; el profesor de la UNED Paco Baelo y el coordinador y autor del libro, Jorge Martínez.
Morala puso el acento en el valor de una iniciativa que permite trasladar al papel la historia cultural de los espacios escénicos y cinematográficos de la provincia. El alcalde destacó especialmente el trabajo desarrollado por Miguel Ángel Varela al frente del Teatro Bergidum y recordó que la celebración de un congreso dedicado a estos espacios supone reconocerlos como «un motor cultural» de los territorios.
Llevar todo ese conocimiento a un libro, añadió, significa «dejar huella escrita de una historia compartida en León».
La publicación llega, además, en un momento especialmente simbólico para Ponferrada y León. Este 22 de septiembre se cumplen 75 años de la apertura del Teatro Emperador de León, mientras que el Teatro Bergidum conmemora este año 30 años desde su reapertura, aunque su historia se remonta mucho más atrás y alcanza ocho décadas de actividad.
El Bergidum, recordó Morala, comenzó su trayectoria como cine y terminó convirtiéndose en uno de los grandes referentes culturales de Ponferrada. «Ha dejado un poso cultural y social muy importante», señaló el alcalde, que definió estos espacios como lugares «vivenciales», asociados a recuerdos y sensaciones.
Son, en sus palabras, espacios que «han moldeado el alma artística y el ocio de la zona». Por eso consideró que Ponferrada tiene motivos para sentirse orgullosa de que toda esa intrahistoria haya quedado ahora recogida en un volumen. «Tenemos que sentirnos orgullosos en Ponferrada», afirmó, antes de confiar en que tanto el congreso que estos días conmemora esas efemérides del Emperados y del Bergidum, como la publicación «hagan más grande nuestra pasión» por estos lugares.
El director de la UNED, Jorge Vega, incidió en otra de las claves del proyecto: la capacidad de la cultura para actuar como elemento de dinamización territorial. En ese contexto situó el papel desempeñado por el Teatro Bergidum, no solo como espacio para las artes escénicas, sino como agente capaz de contribuir a la actividad y a la identidad de un territorio.
Miguel Ángel Varela planteó la cuestión desde la propia esencia del teatro. «El teatro es la relación que se establece entre un intérprete y un público», explicó. Una relación que, además, tiene una característica particular: es un arte efímero. La representación desaparece cuando termina, pero no lo hacen necesariamente sus efectos. «La huella que deja el teatro en una sociedad es importante», defendió Varela, que espera que el libro sirva también para abrir nuevas líneas de investigación sobre otros teatros de la provincia y permita seguir reconstruyendo una historia que todavía tiene muchos capítulos por estudiar.
Porque el objetivo del volumen no es únicamente recuperar edificios o recopilar fechas. Como explicó Jorge Martínez, se trata de entender qué ocurrió dentro de ellos y alrededor de ellos. «Un teatro y un cine es más que un espacio, son las relaciones sociales, el impacto económico», señaló el coordinador de la publicación.
Casi 200 espacios
El libro es el resultado de un trabajo colectivo en el que han participado doce personas, que han recorrido el panorama de los espacios teatrales y cinematográficos de León para reconstruir su evolución y su importancia social.
La obra se estructura en dos grandes bloques. El primero se adentra en la llegada del patio de comedias a la ciudad de León, que acabaría convirtiéndose en un referente, y repasa después la implantación de los primeros cinematógrafos. León conoció estas primeras proyecciones apenas seis años después de que los hermanos Lumière pusieran en marcha el cinematógrafo, un dato que permite situar la rapidez con la que el nuevo espectáculo llegó a la provincia.
El recorrido alcanza después a los teatros bercianos, con aportaciones de José Cruz, Miguel Ángel Varela y Héctor Silverio, este último centrado en el Teatro Villafranquino, considerado el más antiguo de la provincia.
También hay espacio para analizar la relación entre cine, minería y territorio. Balado aborda el papel de las salas cinematográficas en las cuencas mineras, donde el cine se convirtió en lugar de evasión, ocio y cultura para poblaciones marcadas por el trabajo industrial.
El libro continúa con los tres cines de La Bañeza y se cierra con un relato de Luis Mateo Díez, El limbo de los cines, como broche literario a un recorrido por una parte esencial de la memoria cultural leonesa.
A todo ello se suma un trabajo de recopilación histórica que permite identificar los cines y teatros que existieron en las diferentes localidades de la provincia. Son cerca de 200 espacios los que aparecen recogidos en el volumen, muchos de ellos desaparecidos hace décadas pero todavía presentes en la memoria de quienes los conocieron.
«El teatro está ahora en uno de sus mejores momentos»
Martínez considera que el momento actual también ofrece motivos para mirar hacia el futuro. «El teatro ahora está en uno de sus mejores momentos en España», afirmó, en parte porque las grandes plataformas audiovisuales no han conseguido sustituir la experiencia que ofrece una representación en directo.
A ello suma, según su análisis, una creciente conciencia social sobre el valor de las artes escénicas y el trabajo que se está desarrollando actualmente en muchos teatros.
En el caso concreto del Bierzo, Martínez considera que la sociedad berciana está tomando conciencia de la importancia de volver al teatro, de recuperar esa relación presencial entre escenario y público que constituye precisamente una de las claves de este arte.
La presentación del libro coincide con el congreso sobre teatros y cines de la provincia, que llega este jueves a la UNED de Ponferrada. Entre las 9:00 y las 12:15 horas se desarrollarán tres ponencias: la primera correrá a cargo de José Cruz, que hablará de los teatros en la comarca, seguida de la intervención de Miguel Ángel Varela sobre el Teatro Bergidum y la de Héctor Silverio sobre el Teatro Villafranquino.
El programa incluye también una reflexión sobre el significado cultural de los cines en el acervo de los pueblos y una visita a Villafranca del Bierzo para conocer su teatro. Posteriormente, el congreso regresará a Ponferrada, donde se desarrollarán las comunicaciones de los estudiantes y tendrá lugar la clausura en el Teatro Bergidum, con una visita dirigida por el propio Varela.
La conclusión del congreso está prevista para las 18:45 horas. Las inscripciones tienen un coste de entre 10 y 25 euros para los congresistas, aunque también existe la posibilidad de asistir como oyente a las comunicaciones.
Y mientras el congreso pone voz a esa historia, el libro se encarga de dejarla escrita. Una memoria que reúne teatros, cines, espectadores, actores, trabajadores, empresarios y pueblos alrededor de unos espacios que, como resumió Martínez, fueron siempre mucho más que edificios.
El libro, en los kioscos con La Nueva Crónica
Teatros y cines leoneses, coordinado por Jorge Martínez, puede adquirirse ya en los kioscos junto con La Nueva Crónica por 29,95 euros. La publicación reúne las investigaciones y aportaciones de sus doce colaboradores y ofrece, además del recorrido histórico, un sumario final con los cines y teatros que han existido en las distintas localidades de la provincia, una especie de mapa de la memoria audiovisual y escénica de León.
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