Los sotos de castaño del Bierzo revelan su valor: agua, biodiversidad y lucha contra el cambio climático

Un estudio impulsado por la Mesa del Castaño y desarrollado por Cesefor demuestra el valor ambiental y económico de estos ecosistemas

16/03/2026
 Actualizado a 16/03/2026
Recogida de datos de uno de los castaños bercianos.
Recogida de datos de uno de los castaños bercianos.

Los sotos de castaño del Bierzo se consolidan como un activo estratégico para el desarrollo de la bioeconomía del territorio. Así lo concluye un estudio impulsado por la Mesa del Castaño del Bierzo y desarrollado por la Cesefor, que ha cuantificado con herramientas de modelización avanzada los beneficios ambientales que estos ecosistemas aportan a la sociedad.

La investigación demuestra que los sotos no solo tienen valor por su producción tradicional de castaña o madera, sino también por los servicios ecosistémicos que generan: agua limpia, aire purificado, suelos fértiles, control de inundaciones o polinización de cultivos, entre muchos otros.

El equipo técnico de Cesefor ha realizado un exhaustivo trabajo para cartografiar y medir estos servicios ambientales, transformando complejos datos biofísicos en métricas comprensibles que permitan avanzar hacia un nuevo modelo de gestión forestal basado en la bioeconomía.

Esto supone un cambio de paradigma: pasar de un modelo forestal centrado únicamente en la extracción de recursos —madera, leña o castaña— a otro que también reconoce el valor económico de servicios como el carbono, el agua, la biodiversidad o los polinizadores.

Regulación del agua y equilibrio del territorio

Uno de los resultados más relevantes del estudio es el papel de los sotos en la regulación hídrica de las cuencas. La cobertura forestal de estos bosques funciona como una esponja natural que favorece la infiltración del agua y la recarga de acuíferos.

Los datos sitúan el rendimiento hídrico medio entre 300 y 400 milímetros por hectárea y año, con valores máximos que pueden alcanzar hasta 600 milímetros, lo que evidencia su capacidad para contribuir al ciclo hidrológico.

Además, estos ecosistemas ayudan a mitigar la estacionalidad del agua. Frente a la escorrentía rápida que se produce en zonas degradadas, los sotos favorecen un flujo subterráneo lento que mantiene el caudal de los ríos durante el verano, algo fundamental para el riego agrícola y el abastecimiento humano en épocas de sequía.

Un aliado frente al cambio climático

El estudio también confirma que los sotos maduros son importantes sumideros de carbono, capaces de almacenar CO₂ tanto en la biomasa aérea como en el suelo.

Los resultados sitúan la tasa media de fijación anual en torno a las 2,6 toneladas de CO₂ por hectárea, con valores máximos de hasta 3,2 toneladas. Si se toma como referencia el precio actual del carbono en el mercado europeo de derechos de emisión —alrededor de 71 euros por tonelada—, este servicio ecosistémico podría representar entre 185 y 227 euros por hectárea y año para los castañicultores.

Las previsiones apuntan además a que el precio del carbono seguirá una tendencia al alza en los próximos años, lo que incrementaría el valor económico de estos bosques en la lucha contra el cambio climático.

Refugio para la biodiversidad

El análisis de calidad de hábitat revela que los sotos bercianos alcanzan valores medios de 0,5 en una escala de 0 a 1, con zonas que llegan hasta 0,9, lo que los sitúa entre los ecosistemas de mayor calidad ambiental de la comarca.

Estos bosques presentan baja exposición a amenazas humanas y una elevada capacidad para albergar biodiversidad. Además, actúan como corredores ecológicos entre espacios naturales, facilitando la conectividad entre hábitats y aumentando la resiliencia del ecosistema.

Otro de los aspectos destacados del estudio es su papel en el mantenimiento de polinizadores silvestres, esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas agrarios.

Los resultados muestran que los sotos registran valores de abundancia de polinizadores un 67% superiores a la media comarcal, con zonas que incluso triplican esa media. Esto los convierte en reservorios naturales de especies como los abejorros, que posteriormente se dispersan hacia cultivos y otros espacios naturales.

Aunque su valor económico directo es difícil de calcular, este servicio tiene una repercusión clara en la productividad agrícola y en la reproducción de la flora silvestre.

Paradigma de futuro 

Las conclusiones del informe señalan que cuantificar los servicios ambientales del castaño en El Bierzo es una herramienta clave para orientar la gestión del territorio, priorizar actuaciones y movilizar recursos para el desarrollo económico de la comarca.

El investigador de Cesefor Ricardo Quiroga subraya que “invertir en el conocimiento riguroso de nuestro medio natural es invertir en nuestra economía futura”, destacando la importancia de contar con datos sólidos para la toma de decisiones.

Desde la Mesa del Castaño del Bierzo recuerdan que los sotos no son solo productores de recursos tradicionales, sino activos estratégicos cuya conservación garantiza la salud del suelo, el ciclo del agua y la estabilidad económica de la región frente al cambio climático.

Este trabajo, además, podría servir de base para que castañicultores y gestores forestales accedan a nuevas fuentes de financiación, como mercados de carbono, pagos por servicios ambientales o fondos europeos vinculados a la naturaleza, reconociendo así el valor de mantener estos ecosistemas en buen estado.

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