El Soto de Villar de los Barrios se ha convertido en escenario de una experiencia singular con la puesta en marcha de una carbonera vegetal tradicional, una iniciativa promovida por la Asociación Bierzo Vivo junto al carbonero Abel Arias Ferrero y con el apoyo de ADR Bierzo Cabrera.
El proyecto forma parte del programa “Souto Vivo”, financiado por la Dirección General de la Agenda 2030, y combina tradición, sostenibilidad y aprovechamiento de recursos forestales.
La actuación tiene como objetivo principal desarrollar trabajos selvícolas para la prevención de incendios, creando un área cortafuegos en el flanco sur del soto.
De forma paralela, el material leñoso extraído —especialmente madera enferma— se reutiliza en la construcción de la carbonera, permitiendo dar valor a residuos forestales y analizar su aprovechamiento.
El encendido de la carbonera comenzó el 22 de abril a las 7:30 horas, iniciando un proceso de pirólisis controlada —descomposición de la materia sin oxígeno— que se prolongará durante unos diez días hasta la obtención del carbón vegetal.
Durante este periodo, el público podrá acercarse al lugar para conocer de primera mano el funcionamiento de este sistema tradicional, guiado por el propio Abel Arias, que explicará cada fase del proceso.
Más allá de su valor etnográfico, la iniciativa representa un ejemplo práctico de economía circular aplicada al medio rural. El carbón obtenido podrá destinarse a la producción de biochar, un material con aplicaciones agrícolas, energéticas y gastronómicas que mejora la calidad del suelo.
El proyecto pone así en valor la transformación de restos forestales en recursos útiles, generando nuevas oportunidades dentro de la bioeconomía local.
La carbonera se ubica en el Soto de Villar, distinguido como Bosque del Año 2024, lo que refuerza el interés ambiental y divulgativo de la actividad.
Desde la organización recomiendan acceder al enclave por la calle Pico, debido a las dificultades en otras zonas tras las lluvias, y aprovechar la visita para recorrer la Senda del Bosque, que conduce hasta la instalación.
La propuesta invita a vecinos y visitantes a descubrir un oficio casi desaparecido y, al mismo tiempo, reflexionar sobre nuevas formas de gestionar el monte de manera sostenible y eficiente.