Ponferrada se prepara para una nueva edición de su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Nacional, con la mirada puesta en convertirla en una celebración de alcance internacional. Al frente de esta iniciativa se encuentra Salvador Fernández, renovado como mayordomo de la Real Hermandad de Jesús Nazareno, la cofradía histórica y principal de la ciudad.
La Real Hermandad de Jesús Nazareno de Ponferrada, fundada a principios del siglo XVII, es la más antigua de la ciudad y tiene su sede en la Basílica de la Encina. Con más de 2.500 hermanos, se distingue por actos emblemáticos como el Lambrión Chupacandiles, que anuncia la Semana Santa recorriendo las calles con su campana, y la Procesión del Encuentro del Viernes Santo en la Plaza de la Encina. Su túnica negra con soga es un pilar de la tradición, aunque con el tiempo se ha añadido un segundo hábito blanco y rojo. La Hermandad ha superado momentos difíciles, como la Desamortización de Mendizábal y la Guerra de la Independencia, y en el siglo XIX se modernizó con nuevos estatutos que impulsaron su prosperidad económica y social, llegando incluso a funcionar como entidad de crédito. En 2014 celebró la coronación canónica de la Virgen de la Soledad, y en la actualidad cuenta con dos bandas de música, San Juanín y Nazien, además de un Grupo Joven creado en 2016.
Fernández destaca la vitalidad de la Hermandad y la importancia de la participación activa de los hermanos. La cofradía cuenta ya con 2.600 miembros, setenta más que el año pasado, y su crecimiento se refleja especialmente entre los jóvenes. No se explica muy bien de dónde viene el empuje de esas nuevas generaciones, pero aplaude su implicación actual.
El mayordomo subraya que el objetivo va más allá del número de cofrades y la organización de procesiones. «Queremos dar otro paso y lograr la declaración internacional. Estamos trabajando en ello junto al Ayuntamiento porque el beneficiario sería la Semana Santa, Ponferrada y El Bierzo», afirma. Según Fernández, el apoyo municipal ha sido constante, independientemente del equipo de gobierno, aunque considera que las subvenciones podrían ser mayores.
Entre los retos de la Hermandad se encuentra la necesidad de porteadores. Aunque el número de cofrades ha crecido, no siempre se traduce en más personas que puedan portar los pasos. Fernández confía en lograrlo para la Procesión de la Santa Cena, donde necesitarían aproximadamente 200 porteadores.
La Hermandad ha reforzado su estructura procesional con nuevas iniciativas, como la incorporación de un minipaso, y continúa trabajando en mejoras organizativas para garantizar la calidad de las nueve procesiones que organiza, algo poco habitual en España. Entre ellas, el Vía Crucis en el Castillo es uno de los momentos más exigentes debido al esfuerzo físico que requiere. La Real Hermandad de Jesús Nazareno mantiene tradiciones muy reconocidas, como la Procesión del Amor Fraterno, que incluye la liberación de presos del centro penitenciario de Villahierro en León. Este año se han solicitado dos indultos, cuya concesión dependerá del Consejo de Ministros. Además, se ha nombrado Hermanos de Honor a los funcionarios de la prisión de Mansilla de las Mulas en reconocimiento a su colaboración en este proceso.
Fernández insiste en que, a pesar de los cambios y el dinamismo interno, la Semana Santa debe mantener su esencia. «La Semana Santa es muy tradicional y no podemos romper con ello», señala, aunque admite que existen nuevas inquietudes como la creación de más procesiones para atraer a públicos diferentes.