La Estación de Avisos del Bierzo, en colaboración con el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Bierzo, ha recomendado a los viticultores aplicar medidas de control contra la polilla del racimo de la vid (Lobesia botrana) tras detectar un aumento generalizado de esta plaga en varios puntos de la comarca.
Según el último aviso emitido por el servicio de seguimiento fitosanitario, durante esta semana se ha registrado un incremento de la población del insecto, especialmente en los municipios de Villafranca del Bierzo, Camponaraya y Ponferrada. La única excepción es la zona de Parandones, en el municipio de Toral de los Vados, donde la presencia de la plaga ha descendido respecto a semanas anteriores.
La polilla del racimo es uno de los principales enemigos del viñedo durante el ciclo vegetativo. Sus larvas se alimentan directamente de las bayas de la uva, provocando heridas que, además del daño directo, favorecen la aparición de podredumbres en los racimos. Cuando la incidencia es elevada, estas afecciones pueden traducirse en una reducción significativa tanto de la cantidad como de la calidad de la cosecha.
La Estación de Avisos realiza un seguimiento continuo de la evolución de esta plaga mediante trampas de feromonas, un sistema que permite conocer la evolución de la población de adultos y determinar el momento más adecuado para intervenir.
No obstante, antes de aplicar cualquier tratamiento, los técnicos recomiendan realizar un muestreo previo de los racimos, especialmente en aquellas parcelas donde los daños registrados en campañas anteriores hayan sido reducidos. La recomendación es actuar cuando se detecte una afección superior al 10 % de los racimos, evitando así tratamientos innecesarios y favoreciendo un manejo más sostenible del viñedo.
Entre los productos autorizados para combatir la polilla del racimo figuran diferentes materias activas como Bacillus thuringiensis, clorantraniliprol, cyantraniliprol, spinosad o tebufenocida, cuya aplicación dependerá del momento del ciclo biológico del insecto. En el caso de las explotaciones acogidas a agricultura ecológica, podrán utilizarse productos autorizados como Bacillus thuringiensis, las piretrinas naturales obtenidas del pelitre o el propio spinosad.
El seguimiento periódico de esta plaga resulta especialmente importante en estas fechas, ya que un control adecuado durante esta fase del desarrollo del viñedo permite minimizar los daños sobre la cosecha y reducir el riesgo de enfermedades asociadas a las heridas provocadas por las larvas en los racimos.
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