Rechazo vecinal a un proyecto eólico en Langre

La pedanía prioriza el bienestar y denuncia un modelo “extractivo” mientras la empresa plantea instalar dos torretas de medición como paso previo

21/04/2026
 Actualizado a 21/04/2026
Panorámica del pueblo de Langre.
Panorámica del pueblo de Langre.

Los vecinos del pueblo de Langre, en Berlanga han trasladado el rechazo de la localidad a un proyecto eólico impulsado por un fondo de inversión internacional, tras una reunión vecinal celebrada el pasado 18 de abril en la que se decidió priorizar la salud y el territorio frente a la oferta económica.

La propuesta empresarial planteaba como primer paso la instalación de dos torretas de medición de viento para evaluar la viabilidad de un parque eólico con varios aerogeneradores en los montes cercanos al pueblo. Sin embargo, la iniciativa fue rechazada por los vecinos, que consideran que responde a un modelo de desarrollo “basado en el extractivismo”.

Según explican, la empresa ofrecía una compensación económica anual para la junta vecinal, además de otras contraprestaciones aún sin concretar. No obstante, los habitantes alertan de que la mayor parte de los beneficios generados por la explotación del recurso eólico se trasladarían fuera del territorio, sin impacto real en el empleo local.

Uno de los principales argumentos en contra del proyecto es su posible afección a la salud y a la calidad de vida. Los vecinos advierten de que la cercanía de los aerogeneradores podría provocar problemas derivados del ruido de baja frecuencia, así como estrés visual intermitente, lo que afectaría al descanso y al bienestar general.

Además, temen que la instalación de estas infraestructuras suponga una transformación del entorno natural, con efectos negativos sobre la biodiversidad, los usos tradicionales del suelo y el valor de las propiedades.

“Es un negocio de ida, pero no de vuelta”, señalan desde la pedanía, que insiste en que la implantación de este tipo de proyectos no garantiza empleo estable, ya que el mantenimiento suele realizarse con equipos externos.

Ante esta situación, los vecinos no descartan oponerse a futuras fases del proyecto, especialmente si se inicia un proceso de declaración de utilidad pública que pueda implicar expropiaciones de terrenos.

La pedanía insiste en que su postura responde a la defensa de un modelo de desarrollo sostenible, vinculado al territorio, y reclama que cualquier iniciativa futura tenga en cuenta el impacto real sobre la población y el medio rural. "Ni por todo el oro del mundo hipotecaremos nuestra tierra", advierten.

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