El PSOE de Ponferrada ha analizado la gestión del actual equipo de gobierno de Ponferrada y considera que hay una frase que la define bastante bien: primero se anuncia, después se empieza y, cuando aparecen los problemas, ya se verá cómo se solucionan. “La planificación, que debería ser el punto de partida de cualquier obra pública, ha pasado a convertirse en una cuestión secundaria”, reflexiona. El resultado es una ciudad llena de actuaciones que acumulan retrasos, modificaciones, cambios sobre la marcha y molestias para los vecinos “que podrían haberse evitado con un trabajo previo más serio”, afea.
“Gobernar no consiste únicamente en inaugurar obras o colocar carteles anunciando inversiones. Gobernar exige estudiar previamente las actuaciones, coordinar los servicios municipales, prever las dificultades técnicas y ejecutar exactamente aquello que se ha proyectado. Cuando eso no ocurre, las consecuencias las pagan siempre los mismos: los ciudadanos, que soportan durante más tiempo cortes de tráfico, calles levantadas, accesos complicados y un gasto público que termina incrementándose”.
Ciudad de Bérgida: un ejemplo de libro
La actuación de la avenida Ciudad de Bérgida ilustra perfectamente esa manera de actuar. El equipo de gobierno anunció el inicio de las obras el pasado 5 de mayo como una actuación estratégica financiada con Fondos de Cooperación de la Junta de Castilla y León. La propia concejala de Fomento presentó la obra como el comienzo de una intervención integral destinada a mejorar el Camino Francés.
El contrato establece un plazo de ejecución de apenas tres meses para actuar sobre unos 170 metros de longitud, ejecutando una calzada con cuatro carriles de circulación, una mediana central, mejoras en la iluminación, renovación de servicios y el acondicionamiento de las aceras para garantizar el tránsito peatonal hasta una segunda fase.
Sin embargo, apenas unas semanas después de iniciarse los trabajos, la obra quedó completamente paralizada. “Y la explicación ofrecida fue tan escueta como insuficiente: existía algún problema que era necesario resolver. Nunca se explicó públicamente cuál era exactamente ese problema, por qué no había sido detectado antes de iniciar la obra ni quién asumía la responsabilidad de esa falta de previsión. Simplemente, los trabajos se detuvieron durante días en una de las principales arterias de comunicación de la ciudad hasta que, a finales de mayo, volvieron a reanudarse”.
El PSOE considera que cuando una obra de apenas tres meses necesita detenerse prácticamente nada más comenzar, lo que evidencia no es un problema sobrevenido, sino una planificación claramente deficiente.
Lo proyectado y lo ejecutado no siempre coinciden
Pero existe otro aspecto todavía más preocupante, apunta el Grupo municipal socialista. El propio proyecto describe con detalle las actuaciones que deben ejecutarse. Entre ellas figura el acondicionamiento de las zonas peatonales con zahorra para permitir el tránsito seguro mientras no se pavimentan las aceras, la mejora de la accesibilidad y una reorganización clara del espacio urbano.
Sin embargo, basta recorrer actualmente la zona para comprobar que lo que se está ejecutando se parece muy poco a lo que figura en el proyecto aprobado. Y esa circunstancia abre una cuestión de fondo que debería preocuparnos a todos.
El equipo de gobierno exige a cualquier ciudadano que respete escrupulosamente las licencias urbanísticas, los proyectos técnicos y las condiciones autorizadas. Si un particular modifica una obra respecto al proyecto aprobado, inmediatamente se le exige su regularización e incluso puede enfrentarse a expedientes sancionadores. “Resulta difícil entender que el equipo de gobierno no aplique ese mismo nivel de exigencia cuando ejecuta sus propias actuaciones. La ejemplaridad debería empezar precisamente por quien obliga a los demás a cumplir la normativa”.
No es un caso aislado
La sensación de improvisación tampoco termina en Ciudad de Bérgida. Algo parecido está ocurriendo con la intervención en las antiguas Carboneras de la MSP. También allí los vecinos han podido comprobar cómo el resultado final poco tiene que ver con el proyecto inicialmente presentado y con lo que desde la asociación de vecinos se le pedía.
“Las modificaciones sobre la marcha parecen haberse convertido en algo habitual. Curiosamente, para introducir esos cambios siempre aparecen recursos económicos”, dice el PSOE. Sin embargo, cuando los vecinos o la oposición plantean actuaciones necesarias o reclama ejecutar proyectos pendientes, “la respuesta habitual del equipo de gobierno vuelve a ser la misma: que no pueden hacerlo porque el presupuesto no está aprobado o porque no existe disponibilidad económica”. “Resulta difícil sostener ese argumento cuando las propias obras municipales van acumulando modificaciones cuya financiación sí encuentra acomodo”.
Improvisar también sale caro
La planificación es la herramienta que permite evitar retrasos, sobrecostes y molestias innecesarias. Cada paralización de una obra supone perjuicios para vecinos, comerciantes y conductores. Cada modificación de un proyecto implica tiempo, recursos técnicos y, con frecuencia, mayores costes económicos. Cada decisión tomada sobre la marcha es una oportunidad perdida para haber hecho las cosas bien desde el principio. Por eso sorprende que, después de casi tres años de mandato, la improvisación siga siendo una constante en la forma de gestionar las obras municipales.
Otra forma de hacer las cosas sí es posible
Frente a la improvisación permanente que denuncia el PSOE y la obsesión del actual equipo de gobierno por llegar cuanto antes a la foto inaugural, existe otra manera de gestionar las obras públicas: planificarlas antes de iniciarlas. “Puede parecer una obviedad, pero la diferencia entre una administración que trabaja con previsión y otra que actúa sobre la marcha es enorme. Cuando un proyecto se prepara con rigor se reducen los retrasos, se evitan modificaciones innecesarias, se minimizan las molestias a los vecinos y se garantiza que el dinero público se invierta con eficacia”, apunta.
Un buen ejemplo fue la urbanización de la Plaza Interior durante el anterior mandato. Antes de iniciar la obra se completó un largo trabajo administrativo y urbanístico que no daba titulares, pero que era imprescindible para garantizar que la actuación pudiera ejecutarse sin sobresaltos. “Fue necesario completar una expropiación, proceder al derribo de la parte de una vivienda que invadía la alineación prevista y disponer de todo el espacio necesario antes de comenzar los trabajos”. Incluso cuando, durante la licitación, se detectó un error en el proyecto técnico que comprometía la viabilidad económica de la obra, la decisión fue detener el procedimiento, corregir la documentación y volver a licitarla una vez resuelto el problema. “Puede parecer un retraso, pero en realidad fue un ejercicio de responsabilidad: los errores se solucionaron antes de que comenzaran las obras y no con la calle levantada y los vecinos sufriendo las consecuencias”, advierte.
Gracias a esa forma de trabajar se recuperó para la ciudadanía un espacio degradado que durante años había funcionado como un aparcamiento improvisado, transformándolo en una plaza moderna, accesible y plenamente integrada en el barrio. Paradójicamente, después de todo el trabajo técnico, administrativo y urbanístico desarrollado durante el mandato anterior, quienes terminaron cortando la cinta y haciéndose la fotografía fueron quienes únicamente tuvieron que finalizar una actuación cuidadosamente preparada. “Esa diferencia resume dos formas muy distintas de entender la gestión pública: una que prioriza hacer bien las cosas antes de empezar y otra que parece más preocupada por anunciar obras que por planificarlas correctamente”, sentencia el PSOE.
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