El alcalde de Ponferrada, Marco Morala, considera que la manifestación protagonizada ayer por vecinos y representantes de Peñalba de Santiago, San Clemente de Valdueza y Columbrianos para reclamar el pago de las subvenciones de mantenimiento de las Juntas Vecinales de 2025 responde a los «tiempos políticos» y a un contexto en el que, a su juicio, algunos partidos comienzan a estar «nerviosos».
Morala ha defendido, no obstante, el derecho de las pedanías a reivindicar sus demandas. «Vivimos en una democracia y todo el mundo tiene derecho a reivindicar», señaló, aunque consideró que buena parte de las cuestiones planteadas podrían aclararse mediante diálogo e información precisa.
Las tres Juntas Vecinales se concentraron ante el Ayuntamiento para reclamar unas ayudas pendientes desde 2025 que, según sus responsables, no llegan a los 6.000 euros en conjunto, pero que consideran fundamentales para unos pueblos con recursos limitados. Durante la protesta también denunciaron discrepancias sobre las facturas que deben ser reconocidas y la forma en la que se comunicó la convocatoria.
El alcalde interpreta la movilización en clave política y aseguró que los partidos «empiezan a estar nerviosos». «Hay uno especialmente nervioso, lleva nervioso tres años y si en lugar de estar nervioso gestionara el Consejo Comarcal mejor nos iría», afirmó en una referencia velada al PSOE.
Morala auguró además que se verán «muchas cuestiones de este tipo» en los próximos meses, aunque insistió en que se trata de problemas que tienen solución.
Peñalba y los desprendimientos
El alcalde también se refirió a otra de las cuestiones que salió a relucir durante la protesta, la situación de los accesos a Peñalba de Santiago y las actuaciones que está ejecutando la Diputación de León para contener los desprendimientos.
La Junta Vecinal de Peñalba había cuestionado que las nuevas estructuras instaladas para retener los estériles solucionen el origen del problema y había reclamado actuar sobre la zona de la montaña desde la que se producen los desprendimientos.
Morala señaló que confía en que la solución definitiva pase por el doble viaducto, una actuación que considera necesaria para resolver los problemas de la carretera. «Están dando pasos, pero tarde», afirmó, con las vallas que se están colocando desde el aire, por seguridad. Son tres a 600 y 300 metros y al pie de la carretera y pretenden contener los estériles antes de que taponen el vial como ha sucedido varias veces en los últimos años.
El alcalde espera además que las actuaciones permitan evitar que los materiales que arrastran los desprendimientos terminen afectando al agua. «Vamos a ser realistas, están trabajando», reconoció, aunque expresó su deseo de que la licitación del doble viaducto esté avanzando, algo que dijo no poder confirmar.
La situación de Peñalba fue precisamente uno de los asuntos utilizados por la pedánea, Susana Rodríguez Panizo durante la protesta para reclamar una mayor atención a las necesidades de las localidades rurales, junto al estado de algunos servicios e infraestructuras del pueblo.
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