La situación en la Somoza villafranquina apenas ha cambiado medio año después de que sus vecinos denunciaran públicamente la falta de cobertura móvil y la caída de servicios básicos. Lo que entonces era una queja por cuatro meses sin telefonía y problemas incluso con la televisión , hoy se ha cronificado.
El microrrepetidor que daba servicio a localidades como Teixeira sigue sin funcionar y los vecinos aseguran que nadie ha acudido a revisar la avería ni a ofrecer una solución definitiva, tal y como ya denunciaban entonces.
La sensación, explican ahora, es de abandono y desconcierto. “No sabemos quién tiene que presionar ni por qué la empresa de telefonía deja pasar el tiempo como si no estuviera sucediendo nada”, lamentan, insistiendo en que el problema se diluye entre administraciones y operadoras sin que nadie asuma la responsabilidad.
Siguen sin cobertura y sin futuro, dicen, como advertían a la desesperada hace cuatro meses, asegurando que la falta de telecomunicaciones estaba provocando aislamiento, dificultades en la vida diaria y un freno al desarrollo de la zona. Seis meses después, los vecinos aseguran que ese diagnóstico sigue plenamente vigente.
Reconocen que, desde que comenzaron las protestas y movilizaciones, se han producido algunas mejoras puntuales, pero recalcan que no son suficientes. La cobertura continúa siendo deficiente o inexistente en muchos puntos, lo que mantiene problemas para comunicarse, acceder a servicios o incluso actuar en caso de emergencia.
Además, advierten de que esta situación hace inviable cualquier intento de revertir la despoblación. “Así es imposible atraer población y contar con los servicios que necesitamos”, subrayan.
Promesas incumplidas
Ya en marzo, los vecinos recordaban que se había anunciado la instalación de nuevos repetidores y mejoras en las comunicaciones, sin que se haya materializado ninguna solución clara hasta el momento.
La falta de avances refuerza una percepción que se repite desde hace años en la zona: las promesas no se traducen en actuaciones reales.
La incomunicación digital sigue sumándose a otras carencias denunciadas en la comarca, como el mal estado de las carreteras o la falta de servicios sanitarios cercanos, dibujando un escenario de aislamiento que los vecinos consideran cada vez más difícil de sostener. Ahí si que ha habido mejoras. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico publicó en marzo en el Boletín Oficial del Estado el anuncio de información pública del expediente de autorización para las obras de ensanche y mejora de la carretera LE-5107, en el tramo comprendido entre Cela y la intersección con la LE-5225, en el término municipal de Villafranca del Bierzo.
La solicitud fue presentada por la Diputación Provincial de León, a través de su Servicio de Fomento, ante la Confederación Hidrográfica del Miño‑Sil, organismo encargado de autorizar actuaciones que afectan al dominio público hidráulico.
El proyecto contempla el ensanche de la vía y la mejora del firme de la carretera LE-5107, una actuación que se desarrollará en zonas próximas a los arroyos del Vasín, de Cela, de Silvarina y del Val, por lo que requiere autorización al afectar tanto al dominio público hidráulico como a sus zonas de protección.
Entre las actuaciones previstas se encuentra la sustitución de la obra de paso sobre el arroyo de Silvarina, donde se ejecutará un marco de hormigón de 2,5 por 2 metros, con un enterramiento mínimo de 20 centímetros. Asimismo, el proyecto incluye la construcción de una escollera en la margen derecha del arroyo de Cela, a la altura de esta localidad, con el objetivo de solventar problemas de estabilidad de la carretera en ese punto.
Es un paso que agradecen los vecinos, pero siguen reclamando una cobertura móvil digna y una respuesta clara de quién debe garantizarla. El tiempo en La Somoza pasa sin señal. Y sin soluciones.