Jorge Prada pinta una 'Luna Rubra' musical en memoria del guerrillero berciano César Terrón

El compositor berciano presenta la banda sonora de ‘Ni cautivo ni desarmado’, el documental que cierra la trilogía de Santiago García sobre la memoria histórica en El Bierzo

18/09/2026
 Actualizado a 18/09/2026
Jorge Prada en una mirada al Bierzo desde Cornatel.
Jorge Prada en una mirada al Bierzo desde Cornatel.

Para el músico berciano, Jorge Prada, la banda sonora de Ni cautivo ni desarmado, el tercer y último documental de la trilogía Atrapados, comenzó mucho antes de sentarse a componer. Comenzó en Villar de Ocero, el lugar en el que se desarrolla la historia de César Terrón, un joven campesino asesinado a los 26 años cuya vida y muerte centran esta última entrega audiovisual de la Asociación Cultural La Peñina, dirigida por Santiago García.

Prada quiso acercarse físicamente al escenario de aquella historia antes de ponerle sonido. «Me empapé de aquello», recuerda. Recorrió Villar de Ocero y los Ancares para intentar comprender el paisaje y acercarse al drama vivido por aquel joven. Una experiencia que terminó convirtiéndose en el punto de partida de una composición en la que el músico berciano busca trasladar no solo la tragedia, sino también el ambiente, el nerviosismo y la oscuridad de aquellos años.

Y todo comenzó, como suele ocurrir en sus composiciones, con el piano. «Con el piano empiezo mis composiciones», explica Prada. Ese instrumento se convirtió también en la columna vertebral de Luna Rubra, el tema que ha creado expresamente para cerrar la trilogía sobre la memoria histórica berciana.

El nombre llegó después de darle muchas vueltas. El músico llegó a buscar alternativas incluso en el gáelico, antes de decantarse finalmente por el latín. Luna Rubra, luna roja, terminó siendo el título elegido para una pieza que quiere situar al oyente en un espacio lúgubre y oscuro, como el que Prada imaginó al acercarse al lugar de la tragedia.

La composición es, en sus propias palabras, «melancólica». El piano convive con timbales, en los que contó con la colaboración de su amigo Tacho, y con una combinación de sonidos de gaita que mezcla la gaita MIDI, de carácter electrónico, con la gaita tradicional. El acordeón aparece también como elemento de fondo, construyendo una atmósfera que avanza entre la tensión y la tristeza.

Prada quería que la música fuese capaz de dibujar una imagen en blanco y negro del lugar donde se produjo la tragedia. Una visión marcada por la ansiedad y por un ambiente oscuro, pero en la que también hubiera espacio para un sentimiento esperanzador. Por eso la composición no se queda únicamente en la parte más sombría. El tema termina regresando al piano. Es su manera de cerrar la historia desde la reflexión. «Lo que pasó y lo que, si no ponemos coto, podría volver a pasar» es la idea que quiere dejar flotando en ese final.

Una música que ya había acompañado a la trilogía

No es la primera vez que Jorge Prada pone música a la trilogía de Santiago García. Su relación con La Peñina y con el director berciano ya quedó plasmada en la anterior entrega, Un guerrillero llamado Santeiro, para la que compuso ‘O Camiño do Carral’.

Ahora regresa para cerrar el proyecto con una pieza concebida específicamente para Ni cautivo ni desarmado, título que juega con la conocida fórmula del último parte de la Guerra Civil para recordar que, tras el final oficial del conflicto, la resistencia y la guerrilla continuaron en los montes.

La película centra su mirada en César Terrón y forma parte de un proyecto de investigación y recuperación de la memoria oral desarrollado por la Asociación Cultural La Peñina, que con esta tercera entrega pone punto final a la trilogía Atrapados, centrada en la historia de la posguerra en El Bierzo y su entorno.

Para Prada, poner música a esta última historia ha supuesto volver al territorio y dejar que el paisaje y lo ocurrido allí marcaran el lenguaje de la composición. La música no pretende explicar los hechos, sino acompañar las imágenes y generar una atmósfera capaz de acercar al espectador a una historia ocurrida hace décadas.

La elección de Prada no es casual. El músico es uno de los nombres vinculados a la recuperación y difusión de la música tradicional berciana, además de miembro fundador de Rapabestas y componente y codirector musical de la banda de gaitas Templarios del Oza.

En Luna Rubra combina precisamente parte de ese universo tradicional con recursos electrónicos y una estructura cinematográfica en la que el piano adquiere un papel protagonista. El resultado busca situarse entre la música de raíz y la banda sonora, utilizando instrumentos reconocibles de la tradición berciana para contar una historia marcada por la clandestinidad y la memoria.

La grabación se realizó en los estudios Infosound de Toral de Merayo y el tema ya está disponible en formato digital y en las principales plataformas.

Carátula del trabajo musical de Jorge Prada.
Carátula del trabajo musical de Jorge Prada.

 

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