La gaita berciana de Jorge Prada cruza el Atlántico para tender melodías a Brasil

El músico berciano participa en el nuevo disco de la cantante e investigadora brasileña Priscilla Novaes, que buscó en él el sonido que necesitaban sus canciones sobre la memoria cultural entre Europa y América

27/07/2026
 Actualizado a 27/07/2026
Jorge Prada en su estudio, desde donde ha hecho que su música participe en un disco de una compositora brasileña.
Jorge Prada en su estudio, desde donde ha hecho que su música participe en un disco de una compositora brasileña.

Hay viajes que no necesitan maletas. Basta con una melodía. El próximo mes de septiembre, cuando la cantante e investigadora brasileña Priscilla Novaes publique Canções do Atlântico, una parte de El Bierzo sonará al otro lado del océano. No será una grabación cualquiera. Será el sonido de la gaita de Jorge Prada, un músico berciano que nunca ha pisado un estudio en Brasil pero cuya música ya ha cruzado el Atlántico.

Todo comenzó con un mensaje en redes sociales. Novaes, historiadora además de cantante, llevaba meses investigando los vínculos musicales entre la Península Ibérica y Brasil. Su nuevo trabajo pretende reconstruir esos puentes invisibles que durante siglos viajaron en los barcos junto a las personas: melodías, instrumentos, tradiciones y formas de entender la música.

Había un sonido que tenía claro que debía estar presente: el de la gaita. No buscaba únicamente un intérprete. Quería alguien que viviera ese instrumento como parte de una tradición. Y esa búsqueda terminó en El Bierzo. "Fue una sorpresa enorme", recuerda Jorge Prada cuando fue el elegido. "Ella me escribió por redes sociales. Hoy las redes abren muchas puertas cuando se utilizan bien. Me explicó el proyecto y me dijo que quería que el sonido de mi gaita viajara a Brasil".

Novaes reconoce que antes apenas conocía El Bierzo. Fue precisamente la búsqueda del músico la que la llevó a descubrir una comarca que define como un cruce de culturas entre Galicia, León y Asturias. Y encontró en Jorge a alguien para quien la gaita no es un instrumento de escenario, sino "una herencia cultural viva".

La artista recuerda que la gaita acompañó durante siglos a peregrinos, marineros y comunidades enteras, y que también cruzó el Atlántico durante la colonización portuguesa, dejando huella en Brasil.

"Recibir el entusiasmo de Jorge tuvo un significado muy especial", escribe la investigadora, convencida de que esta colaboración representa "un puente construido con memoria, amistad y patrimonio cultural compartido".

Componer a miles de kilómetros

El trabajo entre ambos se realizó completamente a distancia. Novaes envió a Jorge las maquetas de dos canciones —Mananciais y A terra floresce— y le dio libertad absoluta para escribir las partes de gaita que estas contenían.

El berciano esperaba encontrarse una música mucho más cercana al folclore brasileño tradicional. "La primera vez que la escuché me sorprendió muchísimo. Esperaba otra cosa. Me encontré con una música muy dulce, muy delicada, muy bonita. Desde el primer momento pensé que aquello tenía algo especial".

A partir de ahí comenzó un proceso casi artesanal. Escuchar. Volver a escuchar. Probar. Borrar. Volver a escribir.

"La inspiración nace de escuchar muchísimo la melodía. Vas haciendo propuestas hasta que encuentras la que realmente encaja. Yo me considero más músico que compositor. Mi papelera siempre está llena de ideas que acaban desechadas."

La gaita no entiende de fronteras

Después de más de cuarenta años tocando -desde aquellos primeros pasos en Templarios del Oza hasta sus proyectos actuales- Jorge cree que la gaita vive uno de sus mejores momentos. Ha dejado de ser únicamente un instrumento asociado a la música tradicional para mezclarse con estilos muy diferentes.

"Siempre me ha gustado trabajar la fusión. Lo hacemos con Rapabestas y es algo que me apasiona. La gaita es un instrumento maravilloso; encaja muchísimo mejor de lo que la gente piensa", dice Prada. "Allí llaman acordeón a la gaita", dice, dando ese sentido instrumental a lo que aquí era exclusivamente tradicional.

Para él, el instrumento posee una capacidad casi infinita para adaptarse, como el barro.

Aunque para Prada esta es la primera vez que participa en una grabación realizada íntegramente a distancia para un artista internacional, asegura que la experiencia le ha abierto una puerta que antes parecía impensable. Hoy un músico berciano puede grabar desde su estudio y formar parte de un disco que se editará en Brasil sin necesidad de salir de casa.

Pero lo que más le ha emocionado no ha sido el viaje de la música. Ha sido el motivo. "Yo no entiendo la música si no sirve para unir personas. La música es un puente. Une culturas, une países, une gente. Para mí eso es lo importante".

Quizá por eso el proyecto de Priscilla Novaes resulta tan simbólico. Hace casi mil años, recuerda la propia artista, Ponferrada levantó un puente de hierro para ayudar a cruzar el río a los peregrinos del Camino de Santiago. Ahora, sin piedra ni hierro, es una gaita berciana la que vuelve a tender otro puente. Esta vez sobre el Atlántico.

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