Faltan familias de acogida para los niños saharauis de ‘Vacaciones en Paz’

34 menores pasan el verano en la provincia, 19 de ellos en El Bierzo, y por primera vez han visitado el Museo de la Energía en Ponferrada

14/08/2026
 Actualizado a 14/08/2026
Aláiz con los niños saharauis. | MAR IGLESIAS
Aláiz con los niños saharauis. | MAR IGLESIAS

Los 34 niños saharauis que participan este verano en León en el programa ‘Vacaciones en Paz’, 19 de ellos acogidos por familias bercianas, visitaron este viernes el Museo de la Energía de Ponferrada, en una actividad que permitió acercarles a la historia minera de la comarca y, especialmente, al origen del carbón que conocen desde los campamentos de refugiados de Tinduf, donde todavía se utiliza para calentar el té.

La visita contó con la presencia del subdelegado del Gobierno en León, Héctor Alaiz, que destacó la importancia de incorporar actividades de divulgación científica y cultural a un programa que cumple ya 35 años. Por primera vez durante estas tres décadas y media, los menores pudieron conocer las instalaciones de La Fábrica de Luz y acercarse a la historia del carbón.

Alaiz agradeció especialmente la implicación de las familias de acogida y puso en valor la colaboración de distintas administraciones en un programa que, además de ofrecer a los menores unas semanas de descanso en España, permite facilitar su llegada y residencia durante el verano. «Estoy muy orgulloso de León por la solidaridad que da a la gente que viene de fuera para conocer el patrimonio que tenemos en la provincia», señaló.

La visita se produjo además en un momento en el que el Gobierno estudia el reparto de menores extranjeros no acompañados llegados a España desde Marruecos, una cuestión sobre la que Alaiz fue preguntado y que quiso diferenciar del programa de acogida de los niños saharauis.

El subdelegado señaló que, cuando se produzca el reparto de menores, habrá que analizar cómo se articula la acogida. «Se está estudiando el procedimiento de cómo se deben repartir», explicó, antes de defender que debe existir solidaridad y que será el Ministerio el que aplique los parámetros establecidos por la ley.

La delegada de Cultura de Ciuden, Conchi Fernández, explicó que los menores participaron en diferentes actividades educativas, entre ellas la construcción de sus propios aviones para realizar posteriormente un «vuelo con luz», además de conocer los helechos de La Térmica Cultural y elaborar fósiles. «Es un lugar para despertarles el interés a través del juego», apuntó Fernández, que confía en que la experiencia pueda repetirse durante los próximos veranos.

Cada vez menos familias de acogida

La visita también sirvió para poner sobre la mesa una de las principales dificultades que atraviesa actualmente el programa: la falta de familias dispuestas a acoger a los menores durante el verano.

La delegada de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui, Carmen Zapico, recordó que en otros momentos llegaron a participar un centenar de familias solo en la provincia de León, mientras que este año la cifra se ha reducido considerablemente. En Castilla y León son alrededor de 160 los niños saharauis que han llegado este verano, con León como la provincia que más menores acoge.

Zapico considera que la reducción de familias se ha hecho especialmente evidente desde la pandemia y explica que algunas de las dudas más habituales tienen que ver con el coste de la acogida o con la posibilidad de viajar con el menor durante las vacaciones. «Les decimos que es como tener un hijo más», señaló.

La representante de la asociación defendió además la importancia de que las familias conozcan la realidad de los campamentos y recomendó incluso viajar hasta ellos para comprender mejor las condiciones en las que viven los menores y algunas de sus costumbres.

Los niños proceden de los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, donde las condiciones de vida son especialmente duras. Zapico recordó que durante el verano las temperaturas pueden alcanzar los 50 grados y que vivir «debajo de una lona es inviable», en unas condiciones que calificó de extremas.

La estancia en España permite además realizar revisiones médicas y atender pequeñas dolencias que los menores pueden arrastrar, aunque, según explicó, no suelen llegar con enfermedades graves.

«España tiene una responsabilidad moral con el pueblo saharaui», afirmó Zapico, que recordó los vínculos históricos existentes entre ambos pueblos.

Además de ‘Vacaciones en Paz’, la asociación desarrolla el proyecto Madrasa, que permite que algunos menores permanezcan en España durante el periodo escolar y regresen a los campamentos durante las vacaciones. Actualmente participan alrededor de una veintena de niños, una cifra que también se ve limitada por la falta de familias.

La situación de los campamentos sigue siendo especialmente complicada. A las temperaturas extremas se suma una reducción progresiva de la ayuda humanitaria, mientras que muchas personas saharauis se desplazan temporalmente a España para trabajar y poder enviar recursos a sus familias, que continúan viviendo en el desierto.

Zapico estima que son cerca de 200.000 personas las que permanecen en estos campamentos de refugiados. «No sé lo que va a pasar con ellos», reconoció, ante un futuro marcado por unas condiciones de vida cada vez más difíciles.

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