La Fábrica de Luz. Museo de la Energía celebró este martes su 15º aniversario incorporando una nueva pieza a su exposición permanente: el único semáforo ferroviario que se conserva de la antigua línea del Ponfeblino, el histórico ferrocarril que unía Ponferrada con Villablino y que durante décadas fue fundamental para el transporte de carbón en las cuencas mineras bercianas y lacianiegas.
La señal luminosa ha llegado al museo gracias a la cesión de la Asociación Cultural Ferroviaria Berciana, cuyos integrantes la localizaron hace cinco años durante una visita a la antigua estación de Matarrosa del Sil, donde permanecía abandonada mientras realizaban labores de documentación de patrimonio ferroviario.
El secretario de la asociación, Daniel Pérez Lanuza, explicó que este tipo de señales comenzó a instalarse entre las décadas de 1950 y 1990, coincidiendo con el aumento del tráfico ferroviario en la línea. Ante la imposibilidad de electrificar el trazado o construir una segunda vía, la entonces Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP) recurrió a estos semáforos para regular la circulación y permitir que varios convoyes pudieran coincidir entre diferentes estaciones con las debidas garantías de seguridad.
La pieza expuesta en el museo regulaba concretamente la salida de los trenes desde la estación de Matarrosa del Sil en dirección a Páramo del Sil y constituye el único ejemplar de estas características que ha llegado hasta nuestros días. El resto de señales fueron retiradas en la década de los noventa al modernizarse el sistema de señalización ferroviaria, mientras esta quedó olvidada entre la vegetación hasta ser recuperada de forma casual.
Antes de incorporarse a la exposición, el semáforo fue sometido a un proceso de restauración que ha permitido conservar prácticamente todos sus elementos originales. Únicamente fue necesario reproducir mediante impresión 3D los soportes de las ópticas luminosas, las únicas piezas que no pudieron recuperarse.
Aunque ya no cumple su función ferroviaria, el sistema se ha adaptado para que las luces cambien automáticamente cada ocho segundos, permitiendo a los visitantes observar el funcionamiento de la señalización. Su considerable altura responde a la necesidad de que pudiera ser visible desde largas distancias por los maquinistas que circulaban por la línea.
La directora del área de Museos de la Fundación Ciudad de la Energía (Ciuden), Conchi Fernández, destacó que se trata de la primera incorporación que recibe la exposición permanente desde la apertura del Museo de la Energía hace quince años y agradeció a la Asociación Cultural Ferroviaria Berciana la cesión de una pieza que ya puede contemplarse junto a una de las locomotoras que prestaron servicio en el histórico Ponfeblino.
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