Ubicado junto a la ermita de San Roque y en pleno trazado del Camino de Santiago, el restaurante-parrillada La Ermita se ha convertido en uno de los nuevos referentes gastronómicos de Cacabelos. Un espacio que combina tradición, calidad y cercanía en un entorno privilegiado, pensado tanto para vecinos como para peregrinos que buscan una parada especial en su ruta.
El establecimiento, que abrió sus puertas recientemente con una animada inauguración el pasado día 5 —con música, cortador de jamón, parrilla en directo y buen vino—, está gestionado por el equipo que anteriormente llevó el Restaurante Los Arcos. Una garantía de experiencia que se traduce en un servicio cuidado, cercano y atento al cliente.

La propuesta gastronómica de La Ermita tiene en la carne a la parrilla su gran protagonista, con elaboraciones que destacan por su sabor y calidad. Sin embargo, su carta va mucho más allá, con opciones variadas que permiten disfrutar desde platos tradicionales hasta propuestas más ligeras. Su menú del día, equilibrado y completo, incluye primeros como lentejas caseras, ensalada o pasta, y segundos como pollo asado, lomo, albóndigas, lubina o conejo, siempre acompañados de pan, bebida y postre o café.
El restaurante cuenta con dos salones interiores y una terraza, lo que permite adaptarse a todo tipo de ocasiones, desde comidas familiares hasta encuentros más distendidos al aire libre. Destaca especialmente su salón principal, decorado con fotografías antiguas de Cacabelos, un detalle que refleja la fuerte vinculación del establecimiento con el pueblo, su historia y sus valores.

Todo ello se ubica en un edificio con encanto que además ofrece servicio de alojamiento, una opción ideal para quienes recorren el Camino de Santiago o desean prolongar la experiencia. Precisamente su ubicación lo convierte en un punto estratégico para peregrinos, que encuentran en La Ermita no solo un lugar donde reponer fuerzas, sino también un espacio donde descansar, disfrutar del ambiente y sentirse como en casa.
A todo ello se suma una excelente relación calidad-precio, con tarifas ajustadas que sorprenden por el nivel gastronómico y el entorno que ofrece. Las valoraciones de los clientes ya reflejan esta combinación de buena cocina, trato amable y ambiente acogedor, consolidando a La Ermita como una de las paradas imprescindibles en la comarca.

En definitiva, La Ermita no es solo un restaurante, sino una experiencia completa donde gastronomía, tradición y hospitalidad se dan la mano en uno de los rincones más especiales de Cacabelos.
