Emilio Vega es un amigo, un buen amigo; pero siempre que escribo sobre su obra me intento abstraer de ese lazo que nos une y ser lo más sincero posible. Y para ello, voy a contar algo que se unifica entorno a su figura. Es, y creo que no me equivoco en la afirmación (al menos de los poetas que yo conozco personalmente), el nombre que más elogios aglutina entre las voces literarias más representativas de León, admiración que se extiende mucho más allá de nuestras fronteras.
Estamos, sin duda, ante uno de los creadores de versos más importantes que ha dado esta tierra. Me pasa una cosa cada vez que le leo, puede que a vosotros os ocurra lo mismo. Cuando acabo uno de sus poemarios (no recuerdo cuántos, pero diría que sus últimas diez creaciones las he devorado, así como alguna de las anteriores) no puedo evitar darme cuenta del gran talento que atesora y de que estamos viviendo ante una obra escrita con mayúsculas.
Emilio Vega es, como dije en una ocasión en una presentación, su «poética majestad».
Dentro de su variedad creadora se encuentran muchos y varios registros, así como el tratamiento de distintas temáticas que, a lo largo de su obra y décadas de viaje poético, ha ido recorriendo. Con este último libro nos lleva hasta sus pensamientos más sinceros y profundos acerca de la religión y, en concreto, de la Biblia. Su título, Breves apuntes para un nuevo catecismo es toda una declaración de intenciones.
Antes de adentrarme en el propio texto, hago una breve parada en el prólogo escrito por Manuel Ángel Morales, que lleva por título Una experiencia mística, y que bien merece dos o tres lecturas, por su acertado perfilado de la obra y su elevado nivel a la hora de diseccionar el poemario.
Dividido en cuatro libros, Breves apuntes para un nuevo catecismo nos lleva a conocer la visión del poeta sobre la religión cristiana realizando un recorrido por parte de algunos de sus capítulos más destacados e importantes. En el primero de ellos, en su primer poema, titulado En el principio, podemos leer: "En el principio sólo existía materia. / Pero de la materia fue surgiendo la vida / bajo el soplo de Dios, que lo alentaba todo. / …Y colgó Dios de la bóveda celeste / luminosas estrellas, a manera de lámparas".
En el siguiente poema, Creación de Adán, Vega nos habla de uno de los episodios más importantes, y nos llena de versos cargados de fuerza: "Lo modeló de barro. / Y le insufló vida, / decidiendo observarle / los siglos venideros. / -Si ha de caer… ¡que caiga! / Y sabrá levantarse. / Si se pierde en la duda; / tarde o temprano / encontrará el camino / que a la razón conduce".
Otro de los grandes aciertos del poemario es la inclusión de ilustraciones que, además de ser desde un punto de vista estético maravillosas, le otorgan al contenido un acierto indiscutible. Son obra del polifacético José Luengo Sarmiento. Recomiendo detenerse en ellas varias veces.
Uno de los personajes más potentes e importantes en la Biblia es, sin duda, Noé. Es por ello que Emilio Vega también le dedica unos versos que nos llevan hasta si historia y que llevan por título el nombre de nuestro protagonista. Os escribo aquí un ejemplo de ellos: «Un arca con parejas de todas las especies / con NOÉ a su timón, navegó a la deriva / aguardando el momento de que el pluvial suceso / concluyese por fin, y trajera consigo / para los nuevos tiempos bonanza bienhechora.»
Otro de los nombres más relevantes de la Biblia es Abraham. Y, como no podía ser de otro modo, Emilio Vega también nos habla de él en uno de sus poemas. Nos dice: "Dispón incluso de mi propia vida / si así lo quieres. Pero revoca al punto / tu decisión… Comprende que no puedo / obedecer tu voz y ser al mismo tiempo / un verdugo en tu nombre para mi propia carne".
Como os comentaba, me he sumergido en gran parte de la obra de Emilio Vega, de la que sé que todavía me quedan caminos por recorrer y anocheceres en los que disfrutar; y en ese recorrido soy consciente de que en cada uno de sus libros él pone todo el alma y fuerza del que es un poeta por y para entender toda una vida. Breves apuntes para un nuevo catecismo sospecho que esconde, tras cada verso, una profunda reflexión, un pensamiento mucho más allá de lo que se puede leer, un pensamiento del que desea contarnos cada latido de sus creencias más profundas.
Poema a poema vamos descubriendo páginas de gran belleza que nos trasladan hasta la que es la historia más importante del ser humano, capítulos como el que podemos encontrar ya en la segunda de las cuatro partes del libro, y que lleva por título Nochebuena: "Los tres Magos de Oriente a Belén se dirigen / persiguiendo una estrella que señala el camino, / y veneran devotos, y le ofrecen regalos / al divino Jesús, que esta noche ha nacido, / y que trae un mensaje para todos los hombres / de amor, fraternidad, bondad y pacifismo".
Sin ninguna duda, otro de los aspectos más representativos a la hora de desgranar aquel momento histórico fueron los milagros y, dentro de la reflexión y estudio que Emilio Vega nos entrega bajo el paraguas de un poemario, no podía faltar uno dedicado a ellos, que precisamente lleva por nombre Milagros. En él, podemos leer los siguientes versos: "Milagro fue en sí mismo tu existencia; / perpetuar tu nombre durante veinte siglos. / Y bordar en el alma la bienaventuranza / que sembró entre los hombres tu nuevo catecismo".
Emilio Vega ya había tratado en algunos de sus anteriores poemarios la temática religiosa, expresando su opinión y punto de vista sobre algunos de los pasajes bíblicos. Es un poeta de la vida, creo que es la mejor definición que refleja su extensa obra, donde ha tratado todo aquello que le / nos rodea. El amor, el dolor, la pérdida, la esperanza, el día a día… y, por supuesto, la religión.
Con Breves apuntes para un nuevo catecismo da un paso más allá, aglutinando en un solo libro sus pensamientos más profundos sobre la visión de la Biblia (parte de ella). Por eso creo que es esencial adentrarse en este nuevo poemario primero para comprender y entender la obra de un poeta único y completo, que abarca tantos campos y estilos; segundo porque estamos ante uno de los poetas más excepcionales que hay en los últimos años.
En el poema No seré yo, hace precisamente toda una declaración de intenciones de ese pensamiento profundo del que os hablaba: "No seré yo quien niegue la existencia / de un dios creador, cruel o justiciero; / presente entre los hombres desde el albor del mundo, / como esperanza a veces y otras como consuelo". Otro de los ejemplos de sus interpretaciones más hondas sobre nuestro entorno e historia lo podemos leer ya cerca del final del texto, en el poemario que lleva por título El legado de Dios -II-, donde respecto del ser humano nos dice: "Y ni siquiera pudo o no lo supo nunca, / mejorarse a sí mismo. Olvidó los preceptos / que le inculcase un día el ser que lo engendrara. / Tomó el camino fácil. Y optó por la materia / en lugar de seguir la estela del espíritu. / Llenó su corazón de odio y violencia. / Y convirtió la tierra que heredó de su padre / en todo lo contrario a un Paraíso".
Me despido ya, sabedor de que el camino poético de Emilio Vega continúa, que nos seguirá entregando capítulos que nos hagan entender mejor el mundo que nos rodea y una sociedad que nos ahoga, y lo hará como lo hacen los más grandes, dándole musicalidad y profundidad a las palabras, construyendo versos de infinito significado por una pluma de gran talento. Todavía hay muchas cosas que contar, y mientras existan temas en los que debatir habrá un poeta para expresarlo, y Emilio Vega será, sin duda, uno de ellos.
Emilio, desconozco el futuro, pero sí sé que tú seguirás escribiendo y yo leyéndote con admiración.
Entre mi biblioteca y yo
Breves apuntes para un nuevo catecismo forma parte de la extensa obra del poeta Emilio Vega y centra en un único libro una revisión profunda sobre la Biblia. Este ejemplar forma ya parte de su gran obra, y es esencial tanto por la calidad del texto, donde muestra talento verso a verso, como por entender y comprender parte de su visión de la vida. Como buen poeta, Emilio lleva años, décadas, hablándonos de todo aquello que nos rodea e influye como sociedad y seres humanos, y no podía faltar un texto dedicado a la Biblia, esencial ya en la biblioteca de todos los que admiramos su obra. Como buen poeta, la mejor forma de definirle es el poeta de la vida.
Más que un libro, un autor
A Emilio Vega lo conozco desde hace ya unos años. Quizá no tantos como pueda parecer, pero los que llevamos desde que nuestros caminos se cruzaron han sido realmente intensos desde un punto de vista literario. He tenido la fortuna de poder disfrutar de la mayor parte de su obra, y cada vez que le leo o vuelvo a retomar lecturas de algunos de sus poemas que más me han gustado y reviso de nuevo, me doy cuenta de la enorme calidad y talento que atesora, y de que estoy teniendo la fortuna de poder asistir y acompañar la vida de uno de los poetas más importantes de León en las últimas décadas.
