El encuentro de la literatura y la crítica a la corrupción en Hikikomori

Morales presenta su segundo trabajo de una trilogía de crítica política que, reconoce es «poco usual» en la actualidad

Mar Iglesias
13/10/2016
 Actualizado a 10/09/2019
Morales con su libro a punto de bautizar. | MAR IGLESIAS
Morales con su libro a punto de bautizar. | MAR IGLESIAS
Manuel Ángel Morales empezó en la literatura de manera dulce, asentado en la poesía con su trabajo Poemas en 1988 y Allá en la montaña, en 1996. Más tarde pasó a la narrativa, donde enmarcó su Cuentos del durmiente, en 1997 e Insectalia, en 2011. Este último trabajo abrió la vena de Morales hacia la crítica de la corrupción. Ese trabajo fue el primer peldaño de una trilogía que ahora cubre su segundo escalón con Hikikomori. «Me obsesionael tema de la corrupción» , explica, que en este trabajo estaba protagonizada por insectos que poblaban una comarca en la que existía un tremendo enfrentamiento de civilizaciones.

Las hormigas negras y abejas estaban organizadas y se enfrentaban porque el antiguo reino se había dividido en 17 mandarines que gobernaban. De los insectos pasa ahora a un fenómeno japonés llamado Hikikomori, que consiste en el encierro de adolescentes motu proprio en su habitación para jugar a videojuegos durante años con el beneplácito de sus padres «porque hay una tradición del ermitaño y se respeta», explica el autor. Gracias a ese fenómeno Morales puede establecer dos mundos, «lo que hace dentro de la red y lo que hace fuera» el joven Kimitake, el adolescente encerrado.

El protagonista de su último trabajo, publicado bajo el marchamo de la editorial Punto Rojo, relata la vida de ese joven que planifica su día a día metido en una habitación en la que se dedica en exclusiva a jugar en la red intercambiando una recreación que se llama ‘Campo de Batalla’. Cada nombre tiene su significado en la historia, en la que Kimitake conoce a otro adolescente dentro del juegoy ambos deciden dar el salto a la realidad. Lo hacen como guerreros y con un empuje violento con el que pretenden «limpiar» la ciudad. Se convierten, de algún modo, en liberadores y luchadores por una justicia «a sangre y acero» con un fin concreto «eliminar los elementos perniciosos de la casta de los corvinos».

Morales reconoce que «es un libro violento», que acaba con una apoteosis en la que los protagonistas sucumben en esa locura. «Es una propuesta cervantina»,describe Morales, de obsesiones y lucha por los ideales, que se enmarcan en mundos irreales.El autor deja claro en todo momento que es ficción «pero se pueden encontrar muchas claves», dice, una tarea que le deja al lector. Inspirado en Dante y su infierno, Morales da a luz un libro «radical y poco usual», dice, en el que recupera la crítica política dentro de un espacio siempre ficticio. Reconoce que ese lugar en el que literatura y política casan, está muy al descubierto hoy, tal vez por el temor a ser represaliados por ello en una sociedad que«se mueve por enchufes y la gente lo convalida», lamenta.La trilogía de Morales culmina con ‘Vida perra’ y el protagonismo de los canes, dentro de esos tres trabajos con la corrupción como tema omnipresente. Insectos, enloquecidos por el aislamiento social y un perro con distintos amos son pasos de ese recorrido literario de Morales, que mañana bautiza Hikikomori en la Casa del Libro de Ponferrada, su segundo trabajo en narrativa. El periodista Fernando Tascón le acompañará en esa presentación a las 19:30 horas.
Archivado en
Lo más leído