Denuncia falta de ayuda del servicio de Psiquiatría en El Bierzo tras el suicidio de su padre

Lamenta que no se hiciera un seguimiento exhaustivo del paciente, que declaró a la familia sus pensamientos de quitarse la vida sin poder tener un apoyo médico para controlarlos

24/06/2025
 Actualizado a 24/06/2025
Centro de Salud de Cuatrovientos, donde está la Unidad del Dolor.
Centro de Salud de Cuatrovientos, donde está la Unidad del Dolor.

Hace tres meses Carmen González González perdió a su padre. Lo hacía tras tres años de idas y venidas al centro de salud de Cautrovientos, intentando encontrar una ayuda a la depresión que éste sufría por una depresión de la que no conseguía salir y que le llevaba a "tener pensamientos suicidas".

Ahora, González lamenta la gestión que se hizo del caso de su padre Ramón y ha querido enviar una carta para denunciarlo "me gustaría que se hiciera visible la dejadez por parte del servicio de Psiquiatría para que éste servicio preste una mejor atención y calidad a sus pacientes", expone. Una misiva que asegura que ha enviado al Hospital El Bierzo "pero bueno, la contestación por parte de la dirección ha sido la esperada, nada", lamenta. En realidad sí que tuvo respuesta "pero fue una lavada de manos en toda regla". Y es que, enseña la carta enviada, dando las condolencias a los familiares pero dejando claro que se siguió un tratamiento "coherente" a la dolencia padecida. 

Sabe que en el caso de su padre ya no se puede hacer nada pero sí "quiero expresar mi enorme descontento con el servicio de Psiquiatría del área de salud del Bierzo", reitera.
Recuerda que, hace tres años, su padre protagonizó un primer intento de suicidio en casa que encendió todas las alarmas  "fue ingresado en el Hospital El Bierzo de Ponferrada. Estuvo hospitalizado 7 días, no haciendo ningún tipo de deferencia del resto de pacientes , independientemente del estado de gravedad", apunta.

A posteriori empezó a ser tratado por el médico especialista de Psiquiatría  en el centro de salud  Ponferrada IV (Cuatrovientos), donde "en un primer momento le recalcaba a mi padre que estaba muy “malín” y que la medicación que le estaba pautando le ayudaría a mejorar y a seguir para adelante". El doctor realizaba un seguimiento cada tres meses del paciente.

"El día a día de mi padre era una lucha para levantarse, para mantenerse activo, sobre todo por las mañanas, porque la medicación le anulaba y le entorpecía en su vida diaria".

Pasaban los días y "con ayuda de un psicólogo y con la medicación pautada por el doctor, mi padre iba pasando los días en los cuales muchos se sentía mejor pero otros tantos mucho peor", recuerda Carmen.

En cada consulta trimestral le mantenían la medicación, "incluso si mi padre sufría algún cuadro de ansiedad le recomendaban subir la medicación, así durante 3 años sin prácticamente cambiársela".

En noviembre de 2024, su padre tuvo de nuevo consulta con el doctor que "le hacia hincapié, de nuevo, en que había llegado muy “malín” a la consulta pero que lo veía algo mejor, así que no le tocaría la medicación y lo volvería a ver en febrero".

Tres semanas después , en plenas navidades, "mi padre nos confiesa que estaba teniendo otra vez pensamiento suicidas y que no quería volver a cometer el error de hacía tres años". Estaba pidiendo auxilio y la familia se movilizó "entonces llamamos al teléfono de atención de Psiquiatría y nos dicen que el doctor que le llevaba no puede atendernos si no tenemos cita . Al día siguiente me presento con mi padre en el centro de salud de Ponferrada IV a la espera de poder quitarle dos minutos al médico para que pueda atender a mi padre; y así sucede, que a la salida de la consulta de uno de sus pacientes, abordé con mi padre la consulta y le pedí por favor que sino fuera de extrema urgencia no estaríamos en su consulta molestándole. Nos atendió y muy amablemente le subió a mi padre la medicación para eliminar esos pensamientos que tenía y diciéndonos que ante cualquier duda o problema que lo llamemos por teléfono".

Al pasar de los días, Ramón no mejora "por las mañanas estaba deshecho, con esa sensación de no poder levantarse de la cama y de solo querer estar tumbado y descansar".  Ella entonces decidió volver a llamar al doctor, como les había dicho, pero le comunicaron que estaba de baja "y que no puede atendernos".

La desesperación de su padre le hizo buscar una ayuda externa en enero "cuyo conocimiento sobre la enfermedad de mi padre no era tan profunda como la del doctor que llevaba su caso. Le regula la medicación porque cree que es excesiva y le dice que si tiene algún problema que estaría a su disposición".  Mientras, el hombre esperaba a que llegara su consulta de febrero, pero tampoco pudo ser porque el doctor seguía de baja "y nos dicen que no se sabe cuándo se podrá incorporar, así que tendría que esperar a volver a ser llamado , pero ¿para cuándo?, ¿entonces qué hacemos?", se preguntaba Carmen. Decidieron volver al profesional externo, pero no tenía citas hasta el 12 de marzo. En esos días de espera, la situación era tan límite que su propio doctor de seguimiento le llamó por teléfono, aún estando de baja, para recomendarle un tratamiento "sin haberlo visto de manera presencial desde las navidades que habíamos ido a avasallar su consulta y dándole una cita nueva para el 7 de julio". Así, llega el día de la consulta con el psiquiatra externo, que le dice que "lo ve mejor y mucho más animado". 

"Al día siguiente, 13 de marzo mi padre decidió dejar de seguir sufriendo", concluye Carmen con un inmenso dolor por no haber podido hacer nada para resolver esta situación. "Está clara la nefasta gestión y la falta de profesionales en el servicio de Psiquiatría», dice rota de dolor.

"Las depresiones son una enfermedad más a tratar al igual que un cáncer u otro tipo y no se puede meter en el mismo saco a una persona con una depresión estacional que a una persona con una depresión con pensamientos suicidas, teniendo en este caso que hacer un seguimiento más controlado y exhaustivo", pide con su relato. 


Pésame desde la Gerencia


Ante esta denuncia, la Gerencia del Sacyl ha asegurado que contaba con esta carta de reclamación de Carmen González, a la que dio respuesta, dice, en uno de los dos casos en los que llegó, puesto que se presentó la misma dos veces en menos de 30 días. La respuesta fue dar el pésame a la familia, con cariño y comprensión, y dar cuenta de que el procedimiento médico se había realizado de la mejor manera posible. 

 

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