La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil (CHMS) está ejecutando trabajos de conservación y mejora en la Reguera de la Vega, afluente del río Boeza, a su paso por la localidad de Campo, en el municipio de Ponferrada. La actuación responde a la acumulación de vegetación de ribera que dificultaba el normal discurrir del agua en este tramo.
Los trabajos se desarrollan en una zona no urbana a lo largo de 645 metros y están siendo realizados por una brigada forestal compuesta por cuatro operarios y un encargado. La duración prevista de la intervención es de aproximadamente dos semanas y cuenta con una inversión superior a los 10.000 euros.
Las actuaciones consisten en un tratamiento integral de la vegetación de ribera, que incluye podas de formación, desbroces selectivos y entresaca de pies, así como la eliminación de la vegetación que crece dentro del cauce y de aquella que, desde las riberas, amenaza con caer al río.
El presidente de la CHMS, José Antonio Quiroga, explicó que “estas intervenciones tienen como objetivo mejorar la capacidad hidráulica del cauce, mantener la composición de la vegetación de ribera y eliminar los restos de basura acumulados en algunas zonas concretas”.
En cuanto a los restos vegetales generados durante la actuación, los de mayor tamaño se apilan para su posible aprovechamiento vecinal, mientras que los restos finos se trituran in situ.
Con esta intervención, el organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico busca garantizar el buen estado del cauce y prevenir problemas derivados de la acumulación de vegetación y residuos.