Con la Nasa y en un castillo: Un minuto y 28 segundos para recordar el eclipse del siglo en Ponferrada

La ciudad se convirtió en uno de los puntos privilegiados para contemplar la totalidad del eclipse, con el Castillo de los Templarios como escenario y miles de personas pendientes de un cielo que se oscureció en pleno atardecer

12/08/2026
 Actualizado a 12/08/2026
Concentración de la visualización en el Castillo. | MAR IGLESIAS
Concentración de la visualización en el Castillo. | MAR IGLESIAS

Durante meses se habló de él. Se hicieron planes, se buscaron los mejores lugares para verlo y se prepararon dispositivos especiales para una jornada que estaba marcada en rojo en el calendario astronómico. Un eclipse total, un fenómeno que hace 114 años que no se vivía. Pero cuando llegó el momento, todo quedó reducido a 88 segundos, sin su previa que se basó en colas para ser uno de los 800 disfrutones que pudieron ver el fenómeno en el Castillo de los Templarios. La mitad de los asientos era para científicos de todo el mundo, atraídos por una realidad única en Ponferrada: la duración del eclipse total, más que en otras zonas. Un minuto y 28 segundos en el que la Luna cubrió por completo el Sol y convirtió el atardecer berciano en una noche breve, justo cuando la ciudad se encontraba dentro de la franja privilegiada desde la que podía contemplarse el fenómeno en su totalidad.

Ponferrada llevaba tiempo preparándose para ese momento y las plazas hoteleras se llenaron. El eclipse terminó convirtiéndose en mucho más que un acontecimiento astronómico. La ciudad recibió a aficionados, curiosos y visitantes que buscaron un lugar desde el que mirar al cielo, mientras el Castillo de los Templarios se convertía en uno de los escenarios más singulares para seguir la evolución del fenómeno.

El alcalde de Ponferrada, Marco Morala, quiso dar la bienvenida al eclipse asegurando que "el universo se ha alineado con nuestra ciudad para regalarnos un instante único del cielo". El regidor consideró que el fenómeno recuerda que "el ser humano ha desafiado los límites" y supone "una lección de humildad y una oportunidad única de compartir un momento de fascinación colectiva".

Morala destacó además que este espectáculo debe recordar "la importancia de cuidar nuestro entorno y de mantener viva la capacidad de maravillarnos juntos, como sociedad y como especie". "Que la memoria de este día en el que el cielo y la tierra se citaron en la ciudad nos acompañe", concluyó.

El eclipse comenzó en Ponferrada a las 19:32:50 horas. Durante casi una hora, la Luna fue ocultando progresivamente el disco solar. El cambio fue lento al principio, casi imperceptible para quien no siguiera atentamente el fenómeno, pero la expectación fue creciendo a medida que se acercaba el momento decisivo. A las 20:28:44 horas comenzó la totalidad. Y entonces llegó el cambio.

La luz del día desapareció rápidamente y durante 1 minuto y 28 segundos la Luna quedó completamente situada delante del Sol. El máximo se alcanzó a las 20:29:27 horas, con el astro apenas a 10,3 grados sobre el horizonte.

Fue un eclipse especialmente condicionado por su proximidad al ocaso. La posición baja del Sol obligaba a buscar horizontes despejados, pero también aportaba al fenómeno una de sus características más especiales: la oscuridad llegó cuando todavía faltaba casi una hora para que el Sol se escondiera definitivamente.

La totalidad terminó a las 20:30:12 horas. Poco a poco, el Sol volvió a aparecer y comenzó el camino inverso hasta el final del eclipse, previsto para las 21:22:36 horas.

El castillo mira al cielo

Entre todos los puntos desde los que se siguió el eclipse, el Castillo de los Templarios tuvo un protagonismo especial.

La fortaleza ponferradina se convirtió en escenario de una imagen difícil de repetir: la silueta de una construcción medieval mientras sobre el horizonte se producía uno de los fenómenos astronómicos más espectaculares.

El interior del castillo acogió una jornada especialmente preparada para la ocasión, con entrada gratuita hasta completar un aforo de 800 personas, pantalla gigante, megafonía y explicaciones divulgativas para acompañar a los asistentes durante el fenómeno. Pero el interés por el eclipse fue mucho más allá de sus murallas.

El Ayuntamiento tuvo que desplegar un dispositivo especial de seguridad y tráfico ante la previsión de una elevada concentración de personas.

La avenida del Castillo permaneció cerrada al tráfico y también se restringió la circulación en la carretera del Pantano. Los accesos en vehículo a los montes Pajariel y Castro quedaron igualmente limitados, con el objetivo de evitar aglomeraciones y garantizar la seguridad.

La situación se produjo además en un contexto especialmente delicado por el riesgo de incendios, lo que obligó a extremar la vigilancia en una jornada en la que miles de personas se concentraron al aire libre.

La ciudad tuvo que compaginar así dos necesidades: permitir que vecinos y visitantes disfrutaran de un acontecimiento extraordinario y, al mismo tiempo, evitar que la celebración generase nuevos riesgos.

La mirada de la NASA 

El eclipse convirtió también a Ponferrada en punto de atención para observadores llegados desde fuera de la comarca. Entre ellos se encontraba un grupo vinculado a la NASA, que eligió la ciudad para contemplar personalmente la totalidad.

La presencia de este grupo añadió una dimensión internacional a una jornada que ya había despertado el interés de numerosos aficionados a la astronomía.

La representante de la NASA en España, ahora jubilada, Ingrid Desilvestre, destacó que el emplazamiento ponferradino es "espectacular para la visualización" de un fenómeno que, además de su dimensión visual, ofrece importantes posibilidades científicas.

"Siempre dan datos para aprender", explicó, poniendo el foco especialmente en las coronas solares que pueden observarse durante la totalidad. El interés científico está en conocer "cuándo salen y cuál es su influencia sobre los satélites".

Al mismo tiempo, NASANET TV realizó una retransmisión desde Ponferrada, en colaboración con el Ayuntamiento y la Asociación Astronómica del Bierzo, llevando las imágenes del eclipse a quienes no pudieron desplazarse hasta la franja de totalidad.

El eclipse deja ahora algo más difícil de medir que los minutos de totalidad: el recuerdo.

 

 

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