La Confederación Hidrográfica del Miño Sil (CHMS) ha declarado el escenario de prealerta por escasez coyuntural de agua (nivel amarillo) en prácticamente toda la demarcación hidrográfica, a excepción del Sil Superior, ante el descenso de los caudales circulantes, que se sitúan un 45 por ciento por debajo de los valores habituales para el mes de julio.
La decisión fue adoptada este lunes por la Oficina Técnica de la Sequía (OTS), reunida bajo la presidencia de José Antonio Quiroga, tras analizar la evolución de los recursos hídricos durante los últimos meses.
La prealerta afecta a los sistemas Miño Alto, Cabe, Sil Inferior, Baixo Miño y Limia, mientras que el Sil Superior queda fuera de esta situación al mantener unas condiciones más favorables.
Desde la CHMS insisten en que no se trata de una situación alarmante, aunque sí requiere una vigilancia especial y la adopción de medidas preventivas para garantizar el abastecimiento si persiste la ausencia de precipitaciones.
Entre las recomendaciones trasladadas a los ayuntamientos figura mantener las medidas de ahorro ya implantadas, como evitar el baldeo de calles, limitar el riego de jardines y campos deportivos o suprimir el funcionamiento de fuentes ornamentales, además de reforzar el control de las infraestructuras de abastecimiento.
El presidente de la CHMS recordó que el organismo ya remitió a comienzos de julio una carta a todos los municipios de la demarcación alertando sobre la necesidad de promover un uso racional del agua, una comunicación que volverá a reiterarse en los próximos días. Además, durante la segunda quincena de julio se puso en marcha una campaña de concienciación ciudadana a través de medios de comunicación, redes sociales, marquesinas y autobuses.
Aunque el año hidrológico acumula una precipitación media de 1.144,6 litros por metro cuadrado, un 9,9 por ciento superior a la media histórica, la mayor parte de esas lluvias se concentraron entre noviembre y febrero. Desde finales de ese mes, las precipitaciones han sido muy inferiores a lo habitual y, entre marzo y julio, se han registrado 180 litros por metro cuadrado menos, lo que supone un 49 por ciento por debajo de la media para ese periodo.
"La adopción de medidas y la concienciación de la población para hacer un uso racional y responsable del agua es fundamental, especialmente ante escenarios previsibles de sequía", concluyó Quiroga.
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