Autonomía real, mayor estabilidad, especialización, oferta formativa adaptada al entorno y recursos económicos propios. Estas son las principales reivindicaciones expresadas por los campus periféricos de España para asegurar su pleno desarrollo y fortalecer su papel estratégico en la educación superior. Así se puso de manifiesto durante las I Jornadas Nacionales de Campus Periféricos, celebradas esta semana en el Campus de Ponferrada y que reunieron a representantes universitarios de todo el país.
Durante el encuentro, uno de los asistentes compartió una anécdota que ilustró claramente las dificultades actuales de gestión: la calefacción de un campus periférico no puede activarse desde la sede central, situada a kilómetros de distancia e incluso en otra provincia. Esta situación, relatada por un vicerrector, refleja la falta de autonomía operativa que afecta a muchos centros descentralizados en España.
La vicerrectora del Campus de Ponferrada, Pilar Marqués, incidió especialmente en el contexto de la España vaciada y en la necesidad de fortalecer las zonas alejadas de los grandes núcleos urbanos para evitar el éxodo de población. En ese escenario, explicó, los campus periféricos representan un pilar esencial para generar oportunidades académicas, laborales y sociales en sus territorios.
El evento contó con la participación de representantes de universidades procedentes de Ceuta, Baleares, Galicia, Asturias, Aragón, Canarias y diversas provincias de Castilla y León, entre otros enclaves. Los asistentes compartieron experiencias y coincidieron en la existencia de problemas comunes relacionados con la gestión, la financiación y la visibilidad institucional. En este sentido, destacaron la importancia de reforzar la identidad propia de cada campus en su contexto territorial.
Alianzas y desarrollo local
Impulsadas por el Rectorado de la Universidad de León y el Vicerrectorado de Ponferrada, estas jornadas pioneras sirvieron para debatir modelos de gestión, estrategias de comunicación y desafíos de financiación. Pero también, como señalaron los participantes, "para empezar a hacer ruido" y reclamar un espacio propio dentro del sistema universitario español.
Las conclusiones fueron unánimes: el crecimiento de los campus periféricos pasa por una mayor especialización y singularidad, por la implantación de títulos alineados con las necesidades del territorio y por una mayor estabilidad laboral y presupuestaria. Además, se subrayó la importancia de establecer alianzas con instituciones locales, ayuntamientos y empresas, así como de promover becas, cátedras y acuerdos con entidades financieras de la zona.
La directora de área de Planificación y Organización del Campus de Ponferrada, Raquel Leirós, fue especialmente clara en su diagnóstico: "Cuando la gestión es lejana nos obliga a duplicar figuras, estructuras y recursos. Un campus periférico sin recursos propios no es un campus, es una sucursal, y nosotros no somos la sucursal de nadie". Según explicó, la distancia física acaba generando distancia administrativa, dificultando la coordinación y ralentizando la toma de decisiones.
Finalmente, los asistentes coincidieron en la necesidad de reforzar la identidad de los campus periféricos mediante estrategias de comunicación sólidas, conseguir mayor autonomía dentro del modelo de financiación centralizada y fortalecer la relación con el tejido empresarial local. Todo ello con el objetivo de garantizar que los estudiantes y docentes dispongan de los mismos servicios y oportunidades que los ofrecidos en los campus centrales.