El Bierzo explora los beneficios de los baños de bosque para las personas con alzheimer

Seis usuarios de AFA Bierzo participaron durante seis semanas en una experiencia piloto en los Ancares y cinco de ellos recordaban semanas después su participación

26/10/2026
 Actualizado a 26/10/2026
Los baños de bosque podrían ofrecer mejoras para las enfermedades mentales.  | L.N.C.
Los baños de bosque podrían ofrecer mejoras para las enfermedades mentales. | L.N.C.

¿Puede un paseo consciente entre árboles dejar huella en una persona con alzheimer? En El Bierzo se ha inicio un proyecto que pretende dar respuesta a esa pregunta uniendo la terapia forestal de los baños de bosque, la atención a personas con deterioro cognitivo y el seguimiento de un equipo multidisciplinar.

La iniciativa se llama Del bosque a la ciencia y está impulsada por la Asociación Bienestar Bierzo, en colaboración con AFA Bierzo. Durante seis semanas, entre julio y agosto, seis personas usuarias de esta última entidad participaron en sesiones guiadas en espacios naturales de la Reserva de la Biosfera de los Ancares Leoneses. Una experiencia que ha llevado el cuidado más allá de los espacios habituales de atención para observar qué puede aportar el entorno natural al bienestar de quienes conviven con el alzheimer en fases iniciales.

Los primeros resultados se presentaron en el Palacio de Canedo, durante el III Congreso MICE Rural de Bienestar, organizado bajo el lema Naturaleza que Cuida. Entre los datos compartidos destaca uno especialmente llamativo: cinco de los seis participantes recordaban semanas después haber formado parte del programa e identificaban algunas de las actividades que más habían disfrutado.

El equipo también observó la evolución de determinados indicadores fisiológicos, como la frecuencia cardíaca basal y la hemoglobina glicada. Son resultados iniciales que deberán estudiarse con mayor profundidad, pero que sirven para plantear nuevas preguntas sobre la relación entre naturaleza, bienestar y deterioro cognitivo.

Seis semanas para observar qué aporta el bosque

El proyecto no se planteó como un tratamiento médico, sino como una experiencia piloto para explorar el potencial de los baños de bosque como complemento a la atención habitual. Las sesiones se adaptaron a las necesidades de las personas participantes y estuvieron acompañadas por profesionales, con recogida de parámetros físicos y observación de su evolución.

La propuesta parte de una idea sencilla: el bosque puede ser algo más que un paisaje que contemplar. A través de experiencias guiadas de conexión consciente con el entorno, los participantes tienen la oportunidad de prestar atención a los sonidos, las sensaciones y los elementos naturales que los rodean.

La cuestión es averiguar qué efectos puede tener esa experiencia en personas que necesitan una atención especialmente cuidadosa. Para hacerlo, el proyecto ha reunido conocimientos procedentes de ámbitos diferentes, desde la atención sociosanitaria hasta la neurología, la nutrición y el estudio de los paisajes naturales.

La prudencia es fundamental. Los resultados de seis participantes no permiten demostrar que los baños de bosque mejoren el alzheimer ni establecer una relación causal entre la intervención y los cambios observados. La propia iniciativa plantea la necesidad de ampliar las investigaciones y contrastar los primeros datos. Su objetivo es explorar nuevas posibilidades de bienestar, no sustituir los tratamientos ni la atención sanitaria.

Detrás de Del bosque a la ciencia hay una colaboración que busca unir el conocimiento científico, la experiencia en el cuidado y la conexión con la naturaleza.

AFA Bierzo ha aportado su experiencia en el acompañamiento de personas con deterioro cognitivo. En el desarrollo de la iniciativa han participado profesionales de psicología y terapia ocupacional como Ana Pilar Rodríguez, Minerva Vázquez y Alba Ruiz, junto a Marta Fisteus. Su conocimiento de las necesidades de los usuarios ha sido esencial para adaptar las sesiones y observar su evolución.

El neurólogo Ángel Fernández ha contribuido al seguimiento sanitario y a la interpretación de los parámetros clínicos. Por su parte, Marta Rodríguez Tato, farmacéutica y nutricionista de Farmacia El Bierzo, ha participado en el control de indicadores físicos, entre ellos la tensión arterial.

La mirada se amplía con Alfonso Polvorinos, biólogo y especialista en ecoturismo, conexión con la naturaleza y paisajes terapéuticos, y con Susana Abad, gerente de la Reserva de la Biosfera de los Ancares Leoneses, que aporta la perspectiva del territorio y de sus posibilidades para iniciativas de salud y bienestar comunitario.

La coordinación parte de Soraya Manzano, presidenta de la Asociación Bien Estar Bierzo y guía certificada de baños de bosque, que ha impulsado el proyecto con la intención de pasar de la experiencia a la observación rigurosa. «Queríamos ir más allá de la experiencia de conectar con la naturaleza y empezar a observar, junto a profesionales de distintos ámbitos, qué puede aportar esa conexión a personas que necesitan una atención especialmente cuidadosa», explica Manzano. La responsable insiste en que el bosque no sustituye a la atención sanitaria, pero considera que merece la pena estudiar sus posibilidades con rigor y sensibilidad.

Los Ancares como espacio de innovación rural

La elección de la Reserva de la Biosfera de los Ancares Leoneses también pone el foco en el valor del patrimonio natural del Bierzo. Sus bosques, además de su importancia ambiental, pueden acoger propuestas de educación, investigación aplicada y bienestar, siempre con actividades adaptadas y respeto al entorno.

La iniciativa abre así una vía de colaboración entre entidades sociales, profesionales sanitarios y especialistas en naturaleza. También conecta con el trabajo de Bierzo MICE, la actividad profesional de Soraya Manzano dedicada al diseño de experiencias de naturaleza y bienestar, tanto para grupos como para empresas.

Desde esta perspectiva, el proyecto permite explorar nuevas formas de relacionar el medio natural con el desarrollo social y económico de la comarca, sin confundir las actividades de bienestar con intervenciones clínicas ni atribuirles efectos que aún deben investigarse.

La experiencia presentada en el Palacio de Canedo es, por ahora, un primer paso. Queda por conocer qué resultados podrían obtenerse con más participantes, un seguimiento prolongado y nuevas investigaciones. Pero la iniciativa ya ha reunido a profesionales de distintas disciplinas alrededor de una misma pregunta.

¿Y si cuidar la naturaleza también ayudara a encontrar nuevas formas de cuidar a las personas? En el Bierzo, seis semanas de trabajo en el bosque han servido para empezar a explorar la respuesta.

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