El polifacético artista madrileño, cuya actuación era abierta a todo el público, se metió a los asistentes en el bolsillo desde el primer acorde y devoró un escenario que pareció quedarse pequeño por momentos ante el despliegue de voz y carisma del cantante.
No faltaron ni los grandes éxitos, ni su desparpajo natural si la sonrisa que siempre le acompaña y que ayer, como no podía ser de otra manera, también estuvo presente en Bembibre.
Tra la cena, la música volvió a invadir el ‘Patarita’ de la mano de la orquesta Garibaldi y el grupo Florida, que pusieron el mejor broche posible al homenaje de Bembibre al gran referente de la gastronomía de la comarca. Larga vida al embutido rey.
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