Suárez-Quiñones: "El botillo es unión y fraternidad"

El consejero de Fomento, Juan Carlos Suárez-Quiñones, destacó la faceta integradora de un Festival del Botillo que es capaz de aglutinar a todos los sectores de la sociedad

A. Cardenal
24/02/2019
 Actualizado a 10/09/2019
El Consejero de Fomento y Medio Ambiente de la Junta, Juan Carlos Suárez-Quiñones, ayer en Bembibre. | L.N.C.
El Consejero de Fomento y Medio Ambiente de la Junta, Juan Carlos Suárez-Quiñones, ayer en Bembibre. | L.N.C.
Bembibre se rindió ante el rey de la gastronomía berciana. El XLVII Festival Nacional de Exaltación del Botillo volvió a reunir este sábado a más de un millar de comensales en un Pabellón Deportivo Municipal Manuel Marqués ‘Patarita’ que se volvió a quedar pequeño.

Y es que el paso de las ediciones no hace más que aumentar el prestigio y el arraigo de un festival que este año contó como mantenedor con el consejero de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, Juan Carlos Suárez- Quiñones, que también cayó rendido ante el botillo. «Me han invitado a muchos actos e incluso he dado pregones de fiestas, pero ser mantenedor del Festival del Botillo de Bembibre es de lo que más orgulloso me siento», confesó.

El consejero cogió el relevo del periodista Sergio Martín y sumó su firma a una lista de ‘elegidos’ –desde Luis del Olmo a Vicente del Bosque pasando por un Enrique Gil y Carrasco renacido para la ocasión–que también han ayudado a que el Festival sea una cita marcada en rojo en el calendario de la comarca, donde toda la sociedad aparca sus diferencias y cambia la crispación por la concordia. «El botillo es unión y fraternidad. En un momento de problemas para los territorios, especialmente para el Bierzo, la única garantía de salir adelante es ésta, todos juntos a favor del progreso. Aquí está toda la sociedad, todas las fuerzas políticas y sociales, que caminemos todos juntos en favor de nuestra tierra quiere decir que hay futuro para el Bierzo», sentenció.

Por su parte, el alcalde de Bembibre, José Manuel Otero, destacó la trayectoria de un Festival del Botillo que empezó «como una reunión e amigos» y que medio siglo después se ha convertido en una de las señas de identidad del Bierzo; y destacó la «satisfacción» que supuso poder contar con el consejero como mantenedor de esta edición. «Es la mejor forma de agradecer el compromiso que ha mostrado por esta provincia y por el Bierzo», señaló.

La mejor prueba de la capacidad integradora y del poder de convocatoria del festival fue la acampada nocturna que una veintena de personas realizó el pasado mes de enero para hacerse con una de las 300 entradas que salían a la venta. Más de doce horas de espera en una noche gélida con un único objetivo, vivir en primera persona una noche especial para la capital del Bierzo Alto.

En esta ocasión Diego González y Sonia Linares, de Onda Bierzo, fueron los encargados de presentar una gala que arrancó con el fallo del concurso literario sobre el embutido rey y el saludo del alcalde, José Manuel Otero, orgullo del excelente estado de salud de un festival que hace menos de una década parecía condenado a la desaparición.

Pero antes de hincarle el diente al Botillo, la música de Bertín Osborne sirvió para abrir boca. El polifacético artista madrileño, cuya actuación era abierta a todo el público, se metió a los asistentes en el bolsillo desde el primer acorde y devoró un escenario que pareció quedarse pequeño por momentos ante el despliegue de voz y carisma del cantante.

No faltaron ni los grandes éxitos, ni su desparpajo natural si la sonrisa que siempre le acompaña y que este sábado, como no podía ser de otra manera, también estuvo presente en Bembibre.

Tra la cena, la música volvió a invadir el ‘Patarita’ de la mano de la orquesta Garibaldi y el grupo Florida, que pusieron el mejor broche posible al homenaje de Bembibre al gran referente de la gastronomía de la comarca. Larga vida al embutido rey.
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