El Ampa del Colegio San Andrés La Borreca ha vuelto a alzar la voz para denunciar la situación que viven los alumnos del centro ponferradino, donde desde hace más de diez años esperan la construcción de un patio cubierto que les permita disfrutar del recreo en los frecuentes días de lluvia propios del Bierzo.
La reclamación, que se ha repetido curso tras curso, continúa sin respuesta efectiva y con las instituciones "pasándose la responsabilidad". El Ayuntamiento de Ponferrada apunta a la Junta de Castilla y León como administración competente, mientras que la Junta no ha ofrecido una solución definitiva. Entre tanto, la situación permanece estancada: buenas palabras, compromisos anunciados y ninguna actuación concreta.
La falta de un espacio cubierto tiene consecuencias directas en el bienestar del alumnado de Primaria, según señala el Ampa. Cada vez que llueve -una circunstancia habitual en la comarca- los niños deben permanecer dentro de las aulas durante el recreo, limitando su actividad física y afectando a su salud emocional, su socialización y su rendimiento académico. En este sentido, apuntan que diversos estudios avalan la importancia del movimiento diario y el juego activo en el desarrollo infantil. La Sociedad Española de Pediatría recuerda que la actividad física y los periodos de esparcimiento son esenciales para una correcta regulación emocional y para favorecer la concentración.
Según datos de la AEMET, la comarca del Bierzo registra cada año más de cien días de lluvia, lo que se traduce en una parte significativa del curso sin recreos al aire libre para los alumnos del centro. Esta situación genera efectos acumulativos: menor actividad física, mayor estrés, irritabilidad, dificultades para mantener la concentración y un impacto negativo en la convivencia escolar. Una problemática que, según el Ampa, se evitaría fácilmente con una infraestructura básica de la que otros centros de la zona ya disponen.
Ante este escenario, el Ampa San Andrés La Borreca exige a las administraciones una respuesta inmediata y una solución real tras años de retrasos injustificados. "El alumnado no puede seguir esperando. Un simple patio cubierto garantizaría su bienestar diario y pondría fin a una situación que ya se ha prolongado demasiado", reclaman desde la asociación.
El futuro del patio cubierto sigue en manos de las instituciones, pero las familias del centro insisten en que la paciencia se ha agotado. Mientras no haya una actuación firme, los niños continuarán viviendo recreos encerrados en las aulas, en una realidad que consideran injusta y evitable.