Los Amigos del Barrio vuelven a hacer memoria en Ponferrada de los años 50, cuando eran chavales

Son los chavales de los años 50 que regresan a casa para compartir anécdotas cada año y van 21. Este año ya están preparando las maletas para repetir quedada el 18 de octubre en su ciudad

16/10/2025
 Actualizado a 16/10/2025
Última quedada de los Amigos del Barrio en 2024.
Última quedada de los Amigos del Barrio en 2024.

"Dicen que recordar es volver a vivir". Y eso es justo lo que hacen, desde hace más de una década, los Amigos del Barrio, un grupo de ponferradinos que encontraron en la nostalgia un motivo para reunirse cada año, revivir su infancia y celebrar la amistad forjada en las calles de la ciudad durante los años cincuenta.

Lo que empezó en 2004 como una comida entre viejos compañeros del barrio se ha convertido en una cita fija para quienes, con los años, se descubren más necesitados que nunca de compartir tiempo, anécdotas y risas. Aquella primera vez fueron diecisiete los asistentes; hoy, más de cuarenta suelen ocupar las mesas de su encuentro anual.

El próximo 18 de octubre, a las 14.30 horas, volverán a reunirse en el Hotel Ponferrada Plaza, fieles al espíritu con el que nació esta tradición: mantener viva la memoria de una ciudad y una infancia que ya solo existen en los recuerdos.

La calle, el mejor escenario

Jaime de Vega, impulsor de las reuniones, fue quien decidió, al llegar la jubilación, volver a tender los lazos de la infancia. Hijo y padre de trabajadores de Endesa, dedicó casi cuatro décadas a la compañía eléctrica y participó en la puesta en marcha de centrales tan emblemáticas como las de As Pontes o Andorra. Pero, como él mismo dice, lo que más atesora no son los logros profesionales, sino “los años de los dieciséis para abajo”, aquellos en los que la calle era el mejor escenario posible.

“Jugábamos al peón, al almendruño, a los pitos, al aro, y por supuesto al fútbol, en el campo de la M.S.P., con los mecánicos de los talleres”, recuerda con una sonrisa. “No había paro, cualquier idea podía convertirse en negocio. Éramos felices sin saberlo”.

Reunirse para no olvidar

Con el paso de los años, muchos de aquellos chavales siguieron caminos distintos. Algunos se quedaron en Ponferrada, otros marcharon lejos por trabajo o familia y de allí regresan ahora "vienen de Asturias de Andalucía de Madrid...muchos aprovechan esta época, que es la de los pimientos asados, para llevárselos", cuenta Vega sonriendo. Las obligaciones y la vida moderna fueron espaciando los encuentros, hasta que, ya jubilados, decidieron que no querían dejar que los recuerdos se les escaparan del todo.

“Las personas necesitamos comunicarnos, y esta reunión es la ocasión perfecta para hacerlo”, explica De Vega. “En ella salen a relucir las anécdotas de cuando éramos chavales sin problemas y la calle era nuestra casa. Aunque muchos vivimos en Ponferrada, solo nos vemos aquí, en esta comida”.

A lo largo de los años, algunos de los miembros del grupo han faltado a la cita por motivos de salud o porque ya no están. “Cada ausencia pesa, pero también se suman caras nuevas que mantienen vivo el espíritu”, asegura. “Tenemos amigos que vienen desde otras ciudades solo para compartir un rato con sus compañeros de fatigas”.

La memoria como refugio

En sus conversaciones no faltan las menciones a los equipos de fútbol de barrio, los bailes de las fiestas o las tardes en el Morán y el Edesa. “Son tiempos pasados que idealizamos un poco, pero que sirven de refugio”, admiten. Porque en cada reunión se mezcla la alegría de volver a verse con la serenidad de quien sabe que el tiempo ya no se detiene, pero sí puede celebrarse.

“Cuando se acaban las obligaciones laborales, nos damos cuenta de lo importante que es conservar las amistades”, reflexiona De Vega. “Los malos tiempos los dejamos en un cajón; preferimos quedarnos con los buenos”.

El próximo 18 de octubre volverán a brindar, una vez más, por aquellos años en los que Ponferrada olía a carbón y a infancia, y donde la vida se medía en calles, juegos y amistades. Y mientras sigan juntándose, la historia del barrio seguirá viva, siempre más de una vez al año.

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