La aplicación de herbicidas en distintas calles de Ponferrada por parte de operarios del servicio de limpieza que lleva la empresa FCC ha despertado en las últimas semanas la preocupación de vecinos y propietarios de mascotas. Equipados con equipos de protección individual (EPI), los trabajadores realizan a primera hora de la mañana tratamientos sobre las hierbas que crecen entre las juntas de las baldosas, una tarea que anteriormente se llevaba a cabo de forma manual.
La presencia de estos tratamientos ha generado numerosos comentarios en redes sociales y entre residentes de diferentes barrios, donde algunos ciudadanos han alertado de los posibles riesgos para perros y niños que puedan entrar en contacto con las zonas tratadas poco después de la aplicación del producto.
Ante estas inquietudes, el concejal de Medio Ambiente de Ponferrada, Carlos Fernández, defiende que el producto utilizado es "el único herbicida homologado" para este tipo de actuaciones y asegura que su uso no supone un problema para la salud pública ni para los animales. El edil respalda así una práctica que busca controlar la proliferación de vegetación en aceras y espacios urbanos.
Sin embargo, fuentes veterinarias consultadas muestran una posición más cautelosa. Aunque reconocen que los productos autorizados presentan una toxicidad reducida para los mamíferos cuando se utilizan correctamente, advierten de que el contacto con el producto antes de su secado sobre todo o la ingesta accidental pueden provocar problemas de salud en los animales.
Según estas fuentes, tras la aplicación de herbicidas es relativamente frecuente la aparición de cuadros de vómitos, diarreas, salivación excesiva o decaimiento en mascotas que han lamido superficies recién tratadas. Los síntomas pueden aparecer desde pocos minutos hasta varias horas después de la exposición y, aunque la mayoría de los casos suelen ser leves, recomiendan evitar el acceso de los animales a las zonas fumigadas hasta que el producto se haya secado completamente.
La utilización de equipos de protección por parte de los operarios también ha sido objeto de críticas vecinales. Algunos residentes consideran contradictorio que se empleen medidas de seguridad tan estrictas durante la aplicación mientras se transmite un mensaje de tranquilidad sobre el producto utilizado.
Más allá del debate sobre los herbicidas, los vecinos cuestionan las prioridades municipales en materia de mantenimiento urbano. Consideran que los esfuerzos deberían centrarse en el desbroce de zonas verdes y en la mejora de la limpieza de calles y espacios públicos, una de las reclamaciones más recurrentes en los últimos meses, y no en fumigar las juntas de las baldosas con herbicidas.
La polémica se produce en un contexto en el que numerosas administraciones han reducido o limitado el uso de determinados productos fitosanitarios en espacios públicos, apostando por métodos alternativos de control de la vegetación, aunque el Ayuntamiento de Ponferrada defiende que el tratamiento empleado cumple con la normativa vigente y cuenta con la correspondiente homologación para su utilización.