Alerta por la aparición de barrenadores en perales, manzanos y castaños bercianos

Los insectos pueden confundirse con fuego bacteriano y se recomienda colocar trampas antes del inicio del vuelo

18/02/2026
 Actualizado a 18/02/2026
Ejemplo de lo que hacen los barrenadores en la madera de los frutales.
Ejemplo de lo que hacen los barrenadores en la madera de los frutales.

La Estación de Avisos de plagas de Carracedelo ha lanzado una alerta ante la detección de insectos barrenadores de la madera en plantaciones de peral, manzano y castaño en la comarca del Bierzo, una plaga que puede provocar daños graves en los árboles y cuya sintomatología puede confundirse con otras enfermedades.

En el caso del peral y del castaño, el insecto responsable es Xyleborus dispar, un escolítido que perfora la madera y provoca pudriciones internas y necrosis en las ramas afectadas. En las primeras fases del ataque, las hojas marchitas permanecen adheridas a las ramas, lo que puede llevar a confundir los daños con los causados por el Fuego bacteriano. Con el paso del tiempo, las hojas terminan cayendo y la madera adquiere un tono ennegrecido.

En las plantaciones de manzano se ha detectado otra especie de la misma familia, Xyleborinus saxesenii, de menor tamaño pero con efectos similares. Este insecto excava galerías en las ramas y favorece la aparición de infecciones fúngicas posteriores, debilitando seriamente el árbol.

Las hembras de ambas especies comienzan a volar a finales del invierno, cuando las temperaturas diurnas alcanzan los 20 grados. Según las previsiones meteorológicas, estas condiciones podrían darse en los próximos días, lo que marca el inicio del periodo crítico.

En El Bierzo, Xyleborus dispar suele tener una única generación anual, con vuelos entre febrero y mayo. Por su parte, Xyleborinus saxesenii prolonga su actividad hasta el otoño, aunque con menor número de individuos.

Aunque estos insectos pueden atacar árboles aparentemente sanos, es frecuente que actúen sobre ejemplares ya afectados por fuego bacteriano, coincidiendo ambas problemáticas en un mismo árbol. La acción combinada del insecto y los hongos asociados puede causar daños severos en las plantaciones.

Para minimizar el impacto económico, se recomienda la colocación de ocho trampas por hectárea antes del inicio del vuelo. Las trampas más eficaces consisten en botellas con alcohol diluido al 50 por ciento, que actúa como atrayente, provistas de orificios para facilitar la evaporación, acompañadas de placas engomadas o superficies encoladas donde queden adheridos los insectos.

Es fundamental revisar periódicamente las trampas, reponer el alcohol a medida que se evapora y sustituir las placas o renovar la cola cuando pierdan eficacia, explican desde la Estación.

Los expertos insisten en la importancia de actuar de forma preventiva en estas semanas para evitar que la plaga se extienda y comprometa la producción frutícola de la comarca.

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