El Ayuntamiento de Villafranca del Bierzo no asumirá el alquiler simbólico de un euro al año anunciado por la Fundación Biblioteca Enrique Gil para garantizar durante una década la continuidad del Jardín Romántico del Bierzo. El Consistorio sí se hará cargo de las obras urgentes de consolidación que necesita el espacio, pero su reapertura al público todavía no está garantizada y dependerá de las condiciones que finalmente puedan acordarse con el propietario.
El alcalde de Villafranca, José Manuel Pereira, quiere aclarar así el alcance del acuerdo anunciado por la Fundación Biblioteca Enrique Gil, que comunicó que el jardín mantendría su uso público hasta el 25 de agosto de 2036 y que su gestión pasaría al Ayuntamiento mediante un alquiler de un euro al año.
Pereira asegura que el Ayuntamiento está comprometido con la conservación del espacio, pero no ha aceptado hacerse cargo de esa gestión durante diez años en esas condiciones, por cuestiones normativas. “No podemos adquirir un compromiso de 10 años porque la normativa actual dice que para invertir ese dinero tendríamos que tener una cesión de 35 años”, explica.
El alcalde precisa que el problema no es la cantidad simbólica del alquiler, sino las características de una propiedad que presenta importantes necesidades de conservación. “No es la cantidad simbólica lo que le preocupa”, señala Pereira, que apunta a las complicaciones que presenta el inmueble, actualmente en ruinas, y a la necesidad de realizar actuaciones para garantizar la seguridad del entorno.
El Ayuntamiento sí asumirá las obras urgentes
Una de las actuaciones más inmediatas afecta al muro medianero situado entre la propiedad de la casa y el espacio del jardín, que necesita ser reparado. El Ayuntamiento calcula que la obra tendrá un coste aproximado de 10.000 euros y el alcalde confirma que el Consistorio está dispuesto a ejecutarla.
“Lo vamos a hacer”, afirma Pereira, que considera esta actuación necesaria con independencia de las dudas existentes sobre el futuro uso público del jardín.
El Ayuntamiento ya había cedido anteriormente un espacio situado junto al jardín, pero, según explica el regidor, con la devolución de la casa a su propietario por parte del patronato, el Consistorio ha recibido también un escrito mediante el que se devuelve esa parte de la propiedad. Esto obliga ahora a afrontar nuevas actuaciones para mantener y consolidar el entorno.
La reapertura al público no está garantizada
Una vez realizadas esas obras, el Ayuntamiento estudiará la posibilidad de volver a abrir el Jardín Romántico al público, pero Pereira deja claro que todavía no existe un compromiso definitivo.
El propietario de la parcela sí habría mostrado disposición a estudiar un proyecto que permita mantener algún tipo de uso público, pero será necesario concretar las condiciones. Por ello, el alcalde señala que el jardín podría llegar a visitarse si finalmente existe autorización y acuerdo con el titular de la propiedad.
Incluso se contempla la posibilidad de establecer una tasa o entrada, una fórmula que Pereira vincula a la necesidad de buscar recursos para conservar el patrimonio de Villafranca. El regidor considera que el municipio debe plantearse también fórmulas similares para otros monumentos de la localidad, con el objetivo de contribuir a financiar su mantenimiento.
La compra del inmueble no figura entre las prioridades municipales. “No es prioridad comprar”, reconoce el alcalde, que centra ahora los esfuerzos en las obras de consolidación que considera urgentes y en estudiar posteriormente qué posibilidades existen para mantener el jardín abierto. La casa había anunciado el precio posible de salida en unos 100.000 euros, una cifra que no se ha aportado en la actualidad.
La Fundación da por terminada su misión
La aclaración municipal se produce después de que la Fundación Biblioteca Enrique Gil haya anunciado el final de su etapa, al considerar cumplida la misión para la que fue creada: evitar la ruina de la casa natal de Enrique Gil y Carrasco, consolidar su fachada y recuperar su antigua huerta como espacio cultural.
“Hemos cumplido nuestra misión y damos paso al Ayuntamiento de Villafranca y a las Administraciones Públicas para que den continuidad al Jardín Romántico del Bierzo”, señaló la Fundación.
Su presidente, Valentín Carrera, considera que la entidad ha logrado el objetivo inicial. “Nuestra misión era salvar de la ruina la casa natal de Enrique Gil y Carrasco, y lo hemos conseguido, con mucho esfuerzo, por cierto. La fundación no era ni es un fin en sí misma; ha sido una herramienta para llevar a cabo una restauración urgente y evitar la ruina inminente que amenazaba la Casa Gil. Hemos hecho por Casa Gil en tres años mucho más que todas las Administraciones Públicas juntas en los últimos cien años. Ahora es su turno”.
La Fundación recuerda que la recuperación de la casa contó con 100.000 euros de la Junta de Castilla y León, 30.000 euros del Ministerio de Cultura y otros 30.000 euros procedentes de aportaciones privadas y mecenazgo.
El Jardín Romántico está formado por dos parcelas de la calle del Agua. Una, la número 13, es propiedad del Ayuntamiento, mientras que la número 15 pertenece a un particular. Es esta última la que se encuentra vinculada al acuerdo anunciado por la Fundación.
El propietario, Pedro López Otero, firmó el pasado 25 de agosto ante notario un acuerdo con la Fundación para garantizar el uso público del jardín hasta agosto de 2036 por un precio simbólico de un euro al año.
Sin embargo, ese acuerdo no supone que el Ayuntamiento vaya a asumir automáticamente el alquiler ni la gestión durante ese periodo, como había trasladado inicialmente la Fundación. El Consistorio sí afrontará las obras urgentes de consolidación y, a partir de ahí, tendrá que negociar con el propietario las condiciones que permitan determinar si el jardín puede volver a abrirse al público.
El futuro del espacio queda así pendiente de un nuevo escenario en el que la conservación parece asegurada a corto plazo, pero su apertura y gestión pública todavía están por concretar.
A ello se suma la decisión de la Junta de Castilla y León de desestimar la declaración de Casa Gil como Bien de Interés Cultural, solicitada por la Fundación, una resolución que la entidad considera perjudicial para la posibilidad de obtener nuevas ayudas públicas.
La Fundación ha solicitado su extinción ante el Protectorado de Fundaciones y deja ahora en manos de las Administraciones Públicas la responsabilidad de continuar con el proyecto. Su objetivo último es que la casa natal de Enrique Gil y Carrasco pueda convertirse en un museo romántico público.
Mientras tanto, el Ayuntamiento se compromete a actuar sobre lo más urgente, pero la continuidad del Jardín Romántico como espacio abierto a los visitantes dependerá todavía de los acuerdos que puedan alcanzarse con el propietario.
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