Si hay un pueblo y un equipo en León esta temporada al que no se le puede sacar ni un pero, es el Mansillés y su Caldera. Porque siendo el presupuesto más bajo de Tercera División y siendo un equipo de pueblo, han conseguido ser 6º, rozar el ‘playoff’ y recuperar la ilusión del fútbol con equipos de la base en el municipio. Y si hay una persona a destacar en todo ello, es el presidente y hasta esta temporada jugador, Luis Pacios, que se desvive cada fin de semana por ‘su’ Mansillés.
Admitía el propio Pacios que todo ese cambio en el club ha sido:«una profesionalización total, de tener un presupuesto mínimo a uno de Tercera División, el cambio es brutal. En el caso del primer equipo de jugar en el pueblo de al lado a ir a Soria o a Segovia». Un crecimiento que se ha notado especialmente en la base, donde cada vez más niños quieren jugar al fútbol. «La base empezó igual, somos 1.600 o 1.700 habitantes, pero el cambio es que de los 10 niños que hay todos quieren jugar al fútbol y antes de 10, eran seis, el día que no quieran jugar el 50% de los niños no saldrán los equipos».
Porque el fútbol se ha convertido en mucho más que un deporte en el municipio. «El fútbol es una fiesta en Mansilla y de la misma manera que lo es para mi padre, lo es para mí o un niño, que lo ve y quiere jugar». Y eso provoca que: «muchos niños han empezado a jugar por primera vez con nosotros, todo lo que saben es del Mansillés. Tenemos al Prebenjamín ya en Primera y es el equipo en el que más notamos los resultados, en los otros vamos sacando los equipos poco a poco y enseñar a los chicos. Creo que saldrá el Juvenil la temporada que viene y el Benjamín fijo, desde ahí los demás no sé lo que pasará, cuantos más mejor».
Sin embargo, el gran crecimiento del club también ha traído problemas importantes con las instalaciones. «El campo es un sufrimiento, aunque suene mal, si salen pocos equipos de base para el estado del césped es mejor, para la oferta de fútbol en el pueblo es peor, pero no los vamos a dejar tirados, aquí todos somos una familia». Una situación que afectó especialmente a los más pequeños. «El primer equipo consiguió campo sin problemas, el problema llegó en la base que se tuvieron que ir al pabellón y para jugar o bien Mansilla o Quintana de Rueda, en el barro».
«De vallas para dentro lo hemos hecho todo nosotros, ahora empezamos a sentirnos valorados por el Ayuntamiento»
Pese a ello, Pacios considera que la relación con el Ayuntamiento ha mejorado en los últimos meses. «Ahora el Ayuntamiento se ha puesto las pilas, ha cambiado del PP al PSOE y vamos a mejor, dentro de que el antiguo equipo siempre nos han ayudado, nos hacían la vida un poco imposible y ahora de momento estamos respirando. Antes nos ocupábamos nosotros de todas las instalaciones, desde el césped a los vestuarios, de vallas para dentro lo hicimos nosotros sin ayuda de nadie, cosa que en otros pueblos es todo lo contrario. Y todo teniendo un equipo en Tercera División, no lo valoran, seguimos con las mismas subvenciones que hace tres años, ahora sí nos estamos empezando a sentir valorados».
En lo deportivo, la temporada del primer equipo ha superado todas las expectativas. «Como siempre nos los hemos tomado desde la humildad, hemos visto que es una pasada, no lo creíamos y no lo necesitábamos. Mi cabeza está en librarse lógicamente, pero te ves ahí y no vas a parar de ganar, eso sí, vemos mejor no haber llegado que haber bajado, al final somos el peor presupuesto de la categoría y hemos quedado 6º, es una barbaridad». Todo ello sin perder la filosofía que siempre ha acompañado al club. «Nunca hemos buscado subir, ni ganar ligas, ni ascensos, nosotros vamos a ganar y a pasarlo bien y si ya los jugadores pueden ser León o de la zona mejor y si no los quieren otros equipos aquí estamos nosotros».
«No tenía pensado dejarlo, me ha llevado la propia competición, aun así seguiré estando para lo que sea con el equipo»
Además, esta ha sido su última temporada como jugador, yéndose así una de las figuras más importantes del vestuario. «No lo tenía decidido, me ha llevado la propia competición, quizás empezando el año entero con el hombro bien y haciendo pretemporada me lo tenía que pensar, de hecho me han dicho que siga, pero ya tengo una edad y veía al equipo volar literalmente. Además tengo un negocio, tengo mucho lío con el club, hasta que no tengo echada una subvención para el equipo no duermo y lo paso mal (risas)».
Aunque la naturalidad va por dentro, como lo de compaginar ser presidente y jugador. «Lo llevo con naturalidad, creo que es una buena gestión mía por mi parte, soy uno más. Entreno, hago bromas dentro del vestuario, el que más motes pongo y si juego intento ayudar y si no, pues no juego. Por eso creo que este es el momento de dejarlo, pero hasta el último día lo que haga falta con este club, mi idea es seguir jugando por ahí, pero ya a otros niveles y más tranquilo sin cuatro días de entrenamientos, sin viajes a Ávila, Segovia o Soria o el otro día ir a echar una mano con un equipo de la base porque soy entrenador, es mucho y tengo ya una edad, con 30 seguiría jugando eso lo tengo muy claro».