La historia de la mujer que ha realizado más saltos base de España, la leonesa Laura Fernández

Todo un referente para quienes se inician en este deporte extremo, se ha lanzado unas 1.200 veces al vacío para volar a 200 kilómetros por hora

08/03/2026
 Actualizado a 08/03/2026
Laura Fernández, la mujer con más saltos base de España, se define como una "leonesa de pura cepa". | L.N.C.
Laura Fernández, la mujer con más saltos base de España, se define como una "leonesa de pura cepa". | L.N.C.

Podría ser un pájaro, podría ser un avión... pero es Laura Fernández, una leonesa que ha completado más saltos base que ninguna otra mujer en España. Unos 1.200 lanzamientos al vacío, en horas y horas de vuelo en las que ha logrado vencer a miedos, accidentes y estereotipos.


Su historia, como casi todas las que merecen la pena, se escribe con el vuelo ligero de la humildad. A sus 45 años, a Laura no le gusta demasiado salir en los medios de comunicación y recuerda con naturalidad que lleva desde 2010 lanzándose al vacío para volar a 200 kilómetros por hora. Para todo hay una primera en la vida y la suya fue en Italia, en el Monte Brento cercano a Dolomitas y a 1.500 metros de altura, «en uno de los acantilados de salto base más famosos del mundo y donde se inicia la gente porque la pared es negativa, muy sencilla y con mucho margen de error».

Los saltos al vacío se realizan desde montañas, acantilados puentes o edificios y alcanzan los 200 kilómetros por hora


Según explica Laura a este periódico, lo habitual es comenzar por el paracaidismo e ir abriéndose, poco a poco, al salto base, «cogiendo experiencia con distintos tipos de traje». Es uno de los deportes más extremos, una disciplina en la que el riesgo es inherente y que está reservada a unos pocos. 


Definiéndose como «leonesa de pura cepa», Laura comenta que medio centenar de personas en España practican de forma activa el salto base, es decir, completan al menos 50 lanzamientos al año. En la asociación son unas 100 personas, entre las que se incluyen otras dos mujeres que están empezando. Sin embargo, ella es la única que alcanza un volumen regular de vuelos.

Las visitas de las que puede disfrutar Laura Fernández durante sus vuelos son absolutamente privilegiadas. | L.N.C.
Las visitas de las que puede disfrutar Laura Fernández durante sus vuelos son absolutamente privilegiadas. | L.N.C.


Es, por tanto, pionera en una disciplina a la que teme casi tanto como la ama y que se toma muy en serio, sin dejar margen alguno a la improvisación. «Este deporte tiene unos riesgos que todo el mundo sabe y hay que tener mucho entrenamiento, tanto físico como mental. Hay que estar siempre activa, entrenando y no tener parones», comenta Laura.


El salto base se encuentra vinculado de forma estrecha a los amantes de la montaña y la naturaleza. De hecho, muchos de los saltadores son también escaladores que «suben escalando y bajan saltando». Según explica esta precursora de León, este deporte se consolidó hacia los años 80 con aficionados procedentes, en su mayoría, del paracaidismo que fueron cogiendo el gusto a saltar desde montañas, acantilados, puentes o edificios.

Laura se define como "bastante miedosa" y realiza comprobaciones "meticulosas" en cada salto


En los últimos años, según valora Laura, «las redes sociales están haciendo un poco de daño» ya que son muchos los que «empiezan sin saber, queriendo adelantar pasos y saltar con las alas desde cualquier lado». Para todos aquellos que se muestran interesados en hacer sus primeras incursiones en el salto base, esta leonesa que trabaja en Sahagún insiste en el mensaje de que «todo lleva un proceso y un entrenamiento». «Si saltas mucho, mal porque eso significa que vas cogiendo confianza y le pierdes el miedo. Y si saltas poco también es peligroso. Hay que saber cuándo se puede y cuándo no se puede. Hay sitios que vas y te sientes bien o sitios que vas, lo analizas y no lo ves. Es muy importante saber darse la vuelta cuando no se puede hacer», advierte la deportista.


Un mensaje de cautela en el que insiste al considerarse, a pesar de haber saltado más de un millar de veces al vacío, «bastante miedosa». Así, además del chequeo anual a los sistemas de emergencia y a las alas, Laura asegura que tiene que estar «todo ok» antes de decidirse a saltar: revisa vídeos y todo tipo de variables en un entrenamiento que es tanto físico como mental. Antes del suspiro previo al salto, esta leonesa afirma estar centrada en comprobaciones «meticulosas» como la distancia que hay hasta el suelo, el campo de aterrizaje o posibles cables y otros obstáculos, sin dudar en «echarse para atrás» si no queda cierto margen para el error.

Un suspiro, un salto al vacío y a volar a 200 kilómetros por hora. | L.N.C.
Un suspiro, un salto al vacío y a volar a 200 kilómetros por hora. | L.N.C.


Esta prudencia no la ha librado de tener sustos más que considerables. El mayor de todos ellos fue hace dos años en Cantabria, en la zona de Potes, cuando Laura sufrió un accidente «muy grave». «Era una modalidad que mezcla parapente y paracaidismo, conocida como speedflying. Son velas muy pequeñitas para descensos de montaña, con las que vas a mucha velocidad y sobrevolando la ladera. Las condiciones no eran las más idóneas. Al final, había estado saltando en picos, escalando y pensamos en hacer un vuelo con la minivela antes de comer. Bajé la guardia y me confié. Fue un error humano, pero tuve la suerte de caer en un maizal», relata la leonesa.


Silla de ruedas y 20 huesos rotos


Laura tuvo que ser trasladada en ambulancia a la UCI de Santander, donde pasó seis días antes de un largo ingreso de mes y medio en el hospital de León. En aquel accidente se rompió 20 huesos, se partió siete costillas y tuvo que estar un tiempo en silla de ruedas. La recuperación de la ‘mujer-pájaro’ fue dura, viéndose obligada a aprender de nuevo a caminar.

Tras sufrir un accidente "muy grave", esta leonesa tuvo que pasar por la UCI y aprender de nuevo a caminar


Pero volvió. A los ocho meses Laura ya «estaba al lío», en un regreso que solo se puede explicar por la pasión desmedida por este deporte y esa sensación al saltar que «es una explosión de felicidad». «Cuando estaba en el hospital solo quería que recuperarme y seguir volando», señala la española con más saltos base.


El parapente y esa modalidad en la que tuvo el accidente más grave de su carrera, que no el único, los ha ido dejando «un poco de lado» desde entonces para centrarse en la escalada y en saltar desde las montañas con el traje de alas. A pesar de ello, este tipo de sustos dentro de un deporte extremo son algo «un poco complicado» de llevar con los seres queridos. En especial, con las personas mayores. Laura explica que a su madre procura decirle «verdades a medias para no hacerla sufrir». Algo de lo que no se siente especialmente orgullosa, pero que hace por evitar «un sufrimiento» a los suyos.


De hecho, después del accidente en el valle de Liébana «todo es un poco peor» respecto a cómo planear con esas dos alas que son el amor por los suyos y su afición al deporte extremo. «Es un poco complicado también por cómo se trata este deporte. Luego, cuando la gente conoce y está con nosotros ya ve que eres feliz, que estás bien y que lo haces todo lo más conservador posible para minimizar el riesgo. Ellos al final te quieren y quieren que seas feliz. Sufren, pero te quieren», explica Laura.


Amigos que se quedaron en los cielos


Tampoco ayuda a gestionar el miedo, en piel propia o en ajena, el hecho de qe hay compañeros que han perdido la vida practicando salto base. Marta Jiménez, quien a menudo salía en el programa televisivo ‘El Hormiguero’ y era junto a Laura el gran referente femenino de la disciplina, falleció el pasado año en uno de esos fatídicos accidentes.

'La fiera', película estrenada en febrero, narra la historia de otro pionero del salto base que era amigo de Laura


Otro de estos lanzamientos al vacío también se cobró la vida de Carlos Suárez, uno de los precursores del salto base en España junto a Álvaro Bultó, Toni López o Santi Corella, mentor de la leonesa. Ellos formaron el ‘Proyecto Alas’ para cruzar volando el estrecho de Gibraltar y en sus historias se inspira la película ‘La fiera’, estrenada en febrero.

Las montañas no son los únicos parajes de los vuelos de Laura Fernández. | L.N.C.
Las montañas no son los únicos parajes de los vuelos de Laura Fernández. | L.N.C.


De hecho, la muerte de Carlos Suárez, con quien Laura tenía un trato cercano, se produjo durante el rodaje de esta película que actualmente se puede ver en el cine. La leonesa todavía no ha visto ‘La fiera’ y, aunque no tiene del todo claro si este altavoz mediático hará bien a la disciplina, valora su mensaje de que «cada uno somos libres de hacer lo que queramos y lo que nos hace felices». «Eso hay que respetarlo», sentencia Laura.


"Avanzar tres y caer uno"


Con esa siempre acertada filosofía de procurar lo que a cada cual le hace feliz, Laura planea con la técnica de «avanzar tres y caer uno» en saltos que, aunque pueden existir diferencias notables, suelen durar unos dos minutos con el traje de alas. No obstante, la leonesa es consciente que en los deportes de riesgo «hay que saber poner también una fecha de fin» y «no tardando», en un plazo de unos dos años, tiene previsto «ir bajando el ritmo».

La exigencia física y mental es máxima: "Hay que estar siempre activa, entrenando y no tener parones"


Un cambio que, comenta, su familia «lo agradecerá» y que también responde a una «losa que se va haciendo cada vez más grande» por todos esos amigos que «se han ido quedando» en los cielos, en un infinito camino de nubes. «Haré saltos más sencillitos y terminaré haciendo paracaidismo, espero que por muchos años más», sentencia Laura.


Aunque en otros países europeos como Francia o Italia el papel femenino en estas disciplinas es más relevante, en España ellas van poco a poco abriendo sus alas al salto base inspiradas por esta leonesa que tantas y tantas veces ha surcado los cielos. El 8 de marzo y cualquier otro día del año, Laura Fernández hace posible con su ejemplo que otras mujeres también puedan alzar el vuelo.
 

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