Granada 1 - Cultural 0: 'Un escándalo arbitral de los de antes'

La bochornosa actuación de Ojaos Varela tumba a una Cultural que 'perdonó' dos mano a mano de Collado para haber igualado el gol del Granada de penalti inexistente

12/04/2026
 Actualizado a 12/04/2026

Granada

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Cultural

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El capitán de la Cultural, Rodri, pelea un balón dividido con el atacante del Granada. | LALIGA
El capitán de la Cultural, Rodri, pelea un balón dividido con el atacante del Granada. | LALIGA
LNC 13 04 2026 Páginas 2 y 3 Cultural PRIMERA4
 

 

 Acudió la Cultural a la jornada retro sin una camiseta que pudiera definirse como tal y al final su participación en el evento fue llevarse un escándalo arbitral de los de antes, de esos que te machacaban desde el minuto uno pitándote una tras otra en contra, que no tenían problema en desencantar el partido en jugadas clave, que encima intentaban compensar cuando menos importaba y que acababan poniendo el debate en si era predestinado o no, con las investigaciones posteriores sin poder demostrar nada oficialmente pero dejando claro lo que había sucedido.

Porque tras romper su racha sin conocer la victoria ganando al Valladolid, la Cultural no pudo darle continuidad iniciando una positiva en Granada, donde perdió 1-0 en un partido completamente condicionado por la actuación arbitral que lo marcó todo.

Volvió a demostrar la escuadra culturalista su nula falta de puntería, con su delantero centro, Collado, fallando dos mano a mano en la primera parte para empatar. Le costó un mundo crear ocasiones tras el descanso, con una de Manu Justo como única clara. Y salvó dos claras del Granada un Badia que fue el mejor de los leoneses. 

Ojaos se inventó un penalti de Víctor García en un córner a los 3 minutos y lo transformó en el único gol del partido Alcaraz

Y aún así, teniendo en cuenta todo eso y sin olvidarlo, lo que marcó y decidió el partido fue el  bochornoso arbitraje del cartagenero Alejandro Ojaos Varela, que puso una nueva palada sobre la tumba de una Cultural que se resiste a morir y seguirá intentando salir de ello pese al empeño por enterrarla.

El festival de errores arbitrales tuvo a la cabeza uno clamoroso y que marcó el partido. Porque el único gol del partido llegó de penalti, uno completamente inventado a los tres minutos por el árbitro y que condicionó por completo el escenario. Fue en un saque de esquina donde, en el segundo palo, Víctor García forcejeaba con el atacante. ¿Uno de esos múltiples agarrones que hay en casi todos los saques de esquina y que no se pitan? Ni siquiera, pues casi era más una falta en ataque que Ojaos convirtió en penalti que, como es habitual en jugadas interpretables de agarrones, el VAR no corrigió y que Alcaraz convirtió en el a la postre único gol de todo el último encuentro.

Collado no definió solo ante el portero ni tras un pase de Calero ni plantándose dos contra él, acción en la que pecó de individualista

Fue sólo el inicio de su recital. Las faltas eran o no en función de la camiseta del infractor, incluyendo el ‘comerse el silbato’ en una que provocó un mano a mano del Granada. En la primera parte, Diaby se detendía del balón y le soltaba un codazo de roja en la cara a Collado, que el árbitro pese a ver castigaba con amarilla, de nuevo sin intervención del vídeoarbitraje. En la segunda parte, una entrada muy dura de Diallo a Calero, pero que era más de amarilla, la convertía en roja al defensor local. Apenas dos jugadas después, cuando los leoneses hubieran tenido casi media hora con un hombre más, compensaba inventándose una surrealista y completamente inexistente segunda amarilla a Víctor García en un forcejeo, revelando De la Barrera que ya le había avisado de que le iba a expulsar. Por el medio, en un centro de Calero, el balón daba en el brazo separado del defensa, en una acción dudosa de esas que nunca deberían ser penalti pero que en el fútbol actual se están pitando en numerosas ocasiones. Y en el descuento, como intentando poner una cortina de humo, dejaba con nueve al Granada tras decirle Pascual al asistente ‘puto bigotes’.

Fue el protagonista del partido y no pudo sobreponerse a él la Cultural por lo de siempre, por la incapacidad para definir las ocasiones de sus delanteros, pues tuvo dos llegadas clamorosas para haberse ido con empate o ventaja ya al descanso.

Tras perdonar una roja al Granada en la primera parte, en la segunda le sacó una que no era y compensó en la jugada siguiente con una surrealista a Víctor García

Ambas estuvieron en las botas de Collado, al que hay que darle el mérito de buscárselas mejor que ninguno, pues no es casualidad que él tenga muchas más oportunidades que el resto, pero al que se le nublan las ideas cuando se queda solo delante del portero.

De nuevo dos veces volvió a estarlo. Una, a pase de Calero, dio en el meta. La otra, tras un balón largo y un error defensivo, fue en un dos contra el portero donde pecó de individualista, no se la pasó a Homam y acabó pegándola él y sacándola Zidane.

Hubo otra opción de Collado, que no llegó a rematar en boca de gol un centro de Homam. Y en los 10 minutos finales de la segunda parte, que fue donde los leoneses apretaron, una de un Manu Justo recién entrado al campo, que controlaba bien pero ante el meta escorado la tiraba muy mal al lateral de la red; y también un disparo en área que Víctor Moreno tiraba muy alto.

Badia evitó el 2-0 con dos grandes paradas, dando la segunda en el palo, y Justo definió mal la mejor ocasión de la Cultural de la segunda parte

No hubo margen para más en una Cultural de nuevo inoperante a balón parado, que suele ser un arma al que acudir en escenarios así, y que había llegado con vida al final gracias a Badia.

Ya había sacado el meta un mano a mano en la primera parte, cuando tras robar el Granada con posible falta a Bicho se plantaba mano a mano Sola ante el portero, que le ganaba la partida; y volvió a hacerlo, a 17 del final, en un córner en el que despejaba el remate en área pequeña de Lemos, yéndose al palo después de su intervención de reflejos.

De nada sirvió. Perdía la Cultural, en un tropiezo que deja mucha impotencia y cabreo.Porque más allá de sus errores, pesaron los de otro.

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