Uno de los aspectos que llamó la atención en el partido que la Cultural perdió 3-0 con el Deportivo fue el momento de los cambios.
Hasta que no metió el equipo gallego el tercer gol (la sustitución estaba preparándose ya antes de suceder) a 13 minutos del final no quitó Ziganda el sistema con tres mediocentros y metió a Ribeiro y Tresaco, y hasta el 61 de encuentro no había tocado nada, siendo cuando introdujo a Bicho y Cortés por Ojeda y un Mboula que ya no podía más.
No son casualidad los momentos sino tendencia desde que Ziganda está al frente de la Cultural, siendo costumbre los cambios tardíos y el mantener casi al completo el plan inicial hasta entrar en la recta final de los encuentros.
De hecho, en los ocho partidos oficiales (siete de liga y el de Copa) que el entrenador ha dirigido a los leoneses, nunca ha hecho un cambio antes del minuto 61 de un partido, pues los de Coruña fueron sus movimientos más tempraneros tras llegar los primeros con anterioridad en el 62 frente al Zaragoza, en el 63 ante el Tropezón, en el 65 con el Mirandés y el Ceuta, en el 67 con el Córdoba y en el 73 en Valladolid y 75 ante el Albacete.
Los cambios en Coruña, en el minutos 61, fueron sus más tempranos. Entre el 62 y el 75 han llegado el resto de días
Llega con la segunda parte avanzada el primero y en general se presenta la Cultural en los momentos finales habiendo tocado pocas cosas, pues salvo en Córdoba cuando su primer cambio fue uno triple en el 67, en los otros siete partidos de Ziganda se llegó a los últimos 17 minutos con únicamente una o dos sustituciones realizadas.
Incidiendo en los partidos en los que iba perdiendo o empatando pero en casa, que siempre son más susceptibles de tener que tocar algo porque el resultado no es satisfactorio, antes de los movimientos citados ante el Deportivo el tercer cambio culturalista llegó en el minuto 85 ante el Albacete donde luego el ‘Cuco’ ya no hizo más, en el 75 ante el Ceuta con el cuarto y quinto siendo ya en el 82, y en el 81 tanto el tercero como el segundo frente a un Mirandés en el que aún volvió a mover el banquillo más luego en el 88.