La Ponferradina acumula seis partidos seguidos sin recibir un solo tanto y en parte es por el gran nivel que está demostrando un Andrés Prieto, que al igual que el equipo, se parece ya a lo imposible que hizo la temporada pasada, además es el actual MVP de la liga en el mes de enero.
Un equipo bercianos que a pesar de que las lluvias han dado un ligero parón, el equipo ha seguido entrenando en artificial, algo que el capitán valoró como: "no podemos hacer nada más que aceptarlo y adaptarnos, no es cosa del club, ni de los jardineros le pasa a muchos equipos en el España por la climatología. El artificial es una superficie más agresiva y se nota mucho en las caídas, se agradece mucho volver al Anexo".
Ahora el equipo está en su mejor momento con seis partidos seguidos sin perder y cinco victorias: "son cosas del fútbol, el equipo ya había cambiado antes de esta racha, pero los resultados no llegaban y eso hacía que la mejora no se viese. El partido de Bilbao ya es muy bueno, que si es ahora no se pierde. El fútbol tiene estas cosas que premia o castiga las dinámicas, son pequeños detalles, que ahora caen de nuestro lado".
"Aquí no hay relajaciones, el míster nos aprieta todavía más viendo la racha y nos exige para que estemos siempre al 100%"
Pero eso no quita para que la ambición siga al máximo: "pensamos todo lo contrario, de hecho el míster nos lo repite mucho y por ello nos exige más para dar siempre el 100% y no haya relajaciones. La racha te ayuda a seguir ganando, pero cada partido es un mundo, las rachas no ganan partidos solos".
Además, sobre el posible récord de imbatibilidad de la historia de la Ponferradina: "es algo en lo que no pienso de verdad, el otro día ante el Arenas no sabía ni cuantas porterías a cero llevaba, me importa el equipo, si es sin encajar mejor, pero firmo quedar siempre 5-4 y ganar".
"Entrenar en artificial es muy agresivo, pero solo podemos aceptarlo y adaptarnos porque le está pasando a muchos equipos, no solo a nosotros"
En lo personal, quizás Andrés haya vivido una de las temporadas más extrañas en El Bierzo, después de lesiones, críticas y ver algún partido desde el banquillo tras ser capitán general bajo palos: "no tengo que reivindicarme de nada, estoy tranquilo y lo único que me importa es lo que piense el míster, mis compañeros y mi familia. Disfruto cada día de mi vida en Ponferrada y más cuando estoy en el verde, tengo la confianza de todos. Trato de hablar en el campo y demostrarlo, no me importan las porterías a cero, sí que el equipo gane".
Por último, ha vuelto a destacas esa fortaleza del equipo en vivir en el día a día: "tengo una filosofía en la que no miro más allá del siguiente entrenamiento o como mucho Talavera, no beneficia y quizás te pones una meta que no sabes si vas a cumplir".