
Como con Bidasoa, Cuenca, Torrelavega y Granollers, el Ademar no supo rematar la faena en un partido que dominaba y acabó firmando un empate.
Con lo difícil que es firmar tablas en el mundo del balonmano y con ellas ha saldado cinco de sus diez últimos partidos de liga el equipo de Dani Gordo, que quedó 24-24 en la pista de un Anaitasuna que sale del descenso momentáneamente con ese punto y complica sobremanera las opciones de los leoneses de alcanzar el cuarto puesto que les pudiera dar plaza europea a través de la liga, pues necesitan dos pinchazos del Torrelavega para ello en los tres partidos de liga que le restan al equipo cántabro.
Duele especialmente el pinchazo porque vuelve a ser contra un equipo de abajo (se ha dejado ya puntos contra los cuatro últimos el Ademar) y porque se tenía el triunfo en la mano, yendo prácticamente todo el partido por delante pese a esas bajas que ya serán para toda la temporada de Rodrigo y Lodos, y a que un Lindqvist tocado apenas pudo disponer de unos minutos.
Ademar fue siempre por delante tras el 1-0 hasta el minuto 47. De ahí al final nadie ganó de más de un gol
Pese a ello el 1-0 inicial fue la única ventaja que tuvo el Anaitasuna durante 47 largos minutos, hasta que a sólo 13 al final volvió a ponerse por primera vez por delante (22-21), y las rentas del Ademar tanto en un momento de la primera parte (7-11) como en otro de la segunda (14-18) llegaron a ser hasta de cuatro goles, además de tener balón para ganar.
Porque si durante 45 minutos mandó claramente el Ademar, con una primera parte en la que los leoneses abrieron brecha con un gran juego en ataque estático y de la mano de la efectividad de Carlos Álvarez (que llevaba seis goles al descanso) y un Benites liderando en defensa y aportando mucho en ataque; tras irse 13-15 al descanso y recuperar la máxima renta de cuatro goles, Anaitasuna aprovechó las pérdidas de balón de los leoneses para volver a meterse en el partido, dando pie a unos últimos 15 minutos donde la igualdad fue máxima, no llegando a coger nadie en ellos nunca más de un gol de renta y sucediéndose los empates y los intercambios de mando en el marcador.
El Ademar tuvo 12 segundos para ganar, pero Marwan, que tenía solo a Darío Sanz en el extremo, hizo falta en ataque
Le costaba muchísimo al Ademar en ataque, sin apenas conseguir generar goles fáciles al no correr y con el lateral izquierdo sin aportar nada, y con Miñambres alternando aciertos y errores pero siendo junto a Marwan la única solución goleadora durante muchos momentos en la primera línea. Sin embargo, sobrevivía gracias a que el 6-0 liderado por Alberto y Benites funcionaba, y a las paradas de un Álvaro que entró muy pronto en partido al no tocar Saeid ningún balón y que volvió a brillar y a ser uno de los más destacados de los leoneses.
Así llegó a cinco minutos del final una jugada clave. Con 23-23, tras dos errores seguidos de Miñambres entre los cuales Pereiro había puesto el empate, Marwan forzaba un penalti que podía poner por delante al Ademar. Sin embargo, Wasiak no sólo no lo metió, sino que su lanzamiento a la cara del portero le supuso la roja y dejó a su equipo durante dos minutos con seis.
Con empate y penalti a favor a 5 minutos, Wasiak dio a la cara del portero, vio la roja y Ademar perdió la inferioridad
La perdió 1-0 el conjunto leonés pese a una parada de Álvaro durante la misma al marcar Pereiro, pero Darío Sanz desde el extremo devolvía al marcador unas tablas que acabarían siendo definitivas, pues el marcador no se movía en los dos minutos y medio finales.
Porque la defensa bloqueaba el tiro de Aitor García, un Edu Fernández desacertado en su vuelta a Pamplona tiraba fuera con posible falta no pitada, y tras un ataque de Anaitasuna eterno, de más de un minuto, que acabó en pérdida, el Ademar dispuso de 12 segundos tras tiempo muerto para ganar.
Pero, como en todos los finales igualados con bola para ganar de la segunda vuelta, no acabó en gol. La jugó bien el Ademar pero, cuando generó la ventaja, con el extremo cerrando a un Marwan que tenía a Darío Sanz absolutamente solo en el extremo, el egipcio buscó el lanzamiento y cometió una falta en ataque que certificó el empate.