Cuando el traje se hace piel

Segunda piel es el título de nueva exposición temporal que podrá visitarse en el MSM de Sabero hasta el próximo mes de junio. Se refiere a la importancia que en el trabajo de la mina tuvieron tanto la ropa de trabajo como los equipos de protección con los que cada día acudían al tajo trabajadores de la mina

Fulgencio Fernández
27/03/2022
 Actualizado a 27/03/2022
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En pocos oficios la ropa, la vestimenta de los obreros y el equipo, es tan importante como en la minería, tanto en la comodidad en el trabajo como muchas veces para salvar la vida de los trabajadores.

Precisamente a los ‘trajes’, la vestimenta, dedica el Museo de la Siderurgia y la Minería de Sabero una exposición temporal para reconocer su importancia, según explican en su nota sobre la muestra que han llamado ‘Segunda piel. Ropa de trabajo, equipos y elementos de protección en la mina’. «El centro quiere dar a conocer la historia de la indumentaria y todos los elementos de protección que acompañaron al minero en su trabajo diario.

La muestra recoge una selección de piezas pertenecientes a los fondos del museo, a las colecciones particulares de Fernando Cuevas, José Luis García, el Club de Entibadores Palentinos, José Manuel Sanchís, el Parque Temático de la Minería de Utrillas y otros particulares.  El comisario de la misma es Fernando Cuevas Ruiz, historiador y estudioso de la minería y un gran coleccionista de objetos mineros», que ya ha colaborado en otras ocasiones con el MSM.

Recuerdan desde el museo que «En un primer momento eran los propios mineros, escasos de recursos, quienes aportaban las prendas necesarias para trabajar. Solían reservar la ropa en desuso, prendas de menor calidad con telas resistentes que minimizasen la exposición de la piel y protegiesen de arañazos y rozaduras. Para proteger el pelo del polvo y pequeños golpes se cubrían la cabeza con pañuelos o gorras, siendo las boinas el elemento más utilizado en las minas de carbón».

El gran cambio se produjo cuando la vestimenta pasó de ser la ropa que protegía de las inclemencias del tiempo a un elemento más de seguridad y protección para el trabajador, hasta tal punto que el minero moderno debe estar perfectamente equipado para protegerse de riesgos como la inhalación de polvo y gases, del ruido, la oscuridad o de golpes y desprendimientos. Tiene que proteger las partes más expuestas del cuerpo como la cabeza con cascos, las manos con guantes o los pies con calzado apropiado. Pero también debe estar dotado de aparatos para medir la atmósfera minera que le avisen de situaciones peligrosas o de sistemas de respiración autónoma como los autorrescatadores que le permitan sobrevivir a situaciones de peligro.

Todos estos avances, con nuevas tecnologías y nuevos materiales, han conseguido que el trabajo en la mina sea mucho más seguro y que alejan de las condiciones laborales en que trabajaron los viejos mineros.

La muestra estará hasta junio.
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