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Corro de Boñar: 'El desguace' también hace campeones

Corro de Boñar: 'El desguace' también hace campeones

LUCHA LEONESA IR

Tomasuco inició el camino hacia una nueva victoria en su segundo pueblo derrotando a Rubo, el de Valdorria, que también «es algo de Boñar». | JESÚS F. SALVADORES Ampliar imagen Tomasuco inició el camino hacia una nueva victoria en su segundo pueblo derrotando a Rubo, el de Valdorria, que también «es algo de Boñar». | JESÚS F. SALVADORES
Fulgencio Fernández | 17/08/2022 A A
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Corro de Boñar: 'El desguace' también hace campeones
Lucha Leonesa Adrián Fierro tiene que retirarse en la final de medios cuando llevaba clara ventaja y venció Adri junto a Tomasuco y Pedro
No faltaba al inicio del corro el paisano de la Sobarriba que, como cada año, me repite la misma pregunta en Boñar, en el corro de San Roque que tradicionalmente cierra el maratón de corros más seguidos de la Liga; este año también pues ponía fin a cinco citas sin descanso.

— ¿Cómo va la cosecha de tíos para el taller? ¿Mucho trabajo en el desguace este año?

Cuando le voy a contar aparece Víctor Llamazares con el brazo en cabestrillo, directamente desde el hospital; y, le explico., «tampoco está Moisés, ni su primo Samuel; ni Guille el de Valdeón, que estaba haciendo un gran año; ni Rodri, seguramente con esguince de fiesta; no estaba Jesús Quiñones; Víctor J. está pero mejor no estaba; Unai anda con la espalda así así...».

El paisano queda pensando en la lista y ya están en el corro los de ligeros, en el que Fer sigue con el ojo morado y le toca en la primera vuelta con Rubén Cerezal, el de Corcos, que pronto muestra que viene con muchas ganas, para alegría de su padre que desde la grada sonríe cuando vuelve a sacar otra mediana de las de la casa, ya en la siguiente ronda, ante Jorge Iglesias.

El de Corcos respira jadeante después de dos combates duros. Pero es de Corcos. Y se mete en la final derrotando a Jesús Martínez, que resbaló en una de las caídas unos segundos después de haber llovido.

Ya estaba Rubén en la final. Y por el otro carril había llegado el habitual, David Riaño, el dominador, al que bromean: «Así cualquiera, teniendo a tu hermana Bea que te enseña».

— No lo dudes que me enseñó muchas cosas; dice este chaval con una lucha tan valiente y variada como las sangres que le alimentan: Nava de los Caballeros, Gradefes, Cistierna o Santa Marina de Valdeón. Así cualquiera. Y se llevó la final. Contra su mezcla y su calidad chocó el chaval «made in Corcos», que ya había cumplido con suficiencia el lunes pero lo intentó y hasta le arrancó una caída, media.

Una final triste


Lo que no imaginaba el paisano del desguace es lo que se acercaba, en medios, con solo seis luchadores presentes como fruto de tanta gente en el dique seco. Arrancó con dos combates muy bellos, entre Adrián Fierro y Carlos, primero, en el que Adri tuvo que remontar y un espectacular Chelín-Busi, que bien parecía un tutorial de cadriladas. Sacó una Chelín, se la devolvió Busi con la impresión de que llevaba grabada la frase «donde las dan las toman» y remató un Chelín que parecía querer demostrar que lo de ganar en Prioro no fue una casualidad; aunque cayó en semifinales con un Adrián Fierro que parecía el de las tardes ‘Fierro’. Recordaba a aquella victoria en Lillo en ligeros, con el gran Bernardo en la grada, que comentó: «Ahí hay un luchador».

Así se metió en la final, donde le esperaba su tocayo el de la Sobarriba, el líder, que venía de derrotar a El Ingeniero. Según pitaron los árbitros Adri Fierro se desató. Todo apuntaba a una tarde grande, con Fierro adelantándose con caída y media pero...


Después de la media Adri Fierro no se levanta, cuando lo hace no puede apoyar el pie, después no puede andar y lo llevan a la silla la reina a los médicos. Casi entre lágrimas dice «no puedo». El desguace ha decidido el campeón. Entonces llega el detalle de El Ingeniero que le va a buscar para llevarlo hasta el centro a recibir el aplauso... El otro Adri, el campeón, hace gestos de que así no le hace ilusión ganar. Y no se la hace porque el chaval es noble como pocos.

El lesionado explicaba que no sabía bien qué le había pasado. «Cuando me fui a levantar era imposible apoyar».

Tomás sin Uco


Semipesados ya se sabe que tiene un nombre propio, Tomasuco el de La Vecilla, que en este corro lucha en casa pues en Boñar tiene su padre el bar y pasa muchas horas y días él. La grada está con él y pronto se intuye que va a seguir invicto pues tira a Rubo en la primera ronda, con suficiencia, y no está Rodri.

Pero sí estaba Alberto del Cojo, el chaval de espectacular planta y la cara del niño que es (17 años) dio un paso más en su progresión. En Prioro celebró con indisimulada alegría una tercera plaza después de tirar a Rodri y este martes decía al inicio: «A ver si algún día lo puedo mejorar». Parecía intuir lo que le iba a ocurrir. Lo primero fue derrotar a quien fue su profesor, Omar Liquete y después se metió en la final ganando a Pablo Ferreiro. Estaba en la final. No parecía creérselo, miraba para todas partes ¿Qué hago? «Lo que te salga».

La final ya era otra historia, con el líder invicto. Hizo lo que pudo y la cadrilada final de Tomás le bajó a la realidad feliz de un subcampeón feliz como si hubiera hecho historia, y que cargó sus pilas de ilusión.

En ese momento se producía años antes una estampa habitual. Uco salía a darle su premio a Tomás y se fundían en un abrazo luchador y abuelo, una estampa que explica su apodo: Tomasuco. Pero Uco se sigue recuperando y en su lugar salió la pizpireta hermana pequeña, Sofía, que se colgó del campeón con la ingenuidad y la espontaneidad de la niña orgullosa de su hermano campeón.

La grada agradeció el momento.

Pedro Alvarado, al grano


En pesados se nota mucho el desguace pero también hay brotes de esperanza. El chaval que se asoma con ganas, como Del Cojo en semis, es Jorge el de Villacorta, que siempre deja pinceladas aunque se ‘estrelló’ en cuartos contra ese Víctor J. al que es un poema ver luchar entre achaques pero sigue en pie para no descolgarse. Ayer cuando se metió en semifinales volvió a dejarlo, no merecía la pena arriesgar más.


Así las cosas a la final llegaron los más fuertes y los más enteros: Pedro Alvarado, que va haciendo cuentas de la liga que se le pone a tiro; y Caberín, que va a disfrutar de algunos corros y a recordar que no se gana lo que él tiene en la tómbola. Dejó en la cuneta a un Unai siempre motivado pero no pudo hacer doblete —después de ganar en Prioro—porque Pedro Alvarado estaba más fresco, más joven, más motivado y mas necesitado. Y así sigue «al grano» el de Cistierna, como un kamikaze.

Y punto final al maratón. Llegar a la meta siempre ha sido un logro en los maratones, en éste también.
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