¿Dónde se siente el barrio más que en sus comercios? Su cercanía palpita en el vaivén de las gentes que entran y salen de los negocios y en las palabras de sus propietarios, que las tratan como vecinos y no tanto como clientes. Es lo que ocurre cada día en la avenida San Mamés, en la que este mes el establecimiento Cárnicas La Guzmana y su cartel realizado por Eduardo López Casado hacen las veces de entrada a una galería al aire libre que cuenta con obras de 25 creadores de Arte Público; colectivo creado bajo iniciativa del artista y docente Carlos Cuenllas, que tuvo a bien poner en asiduo contacto a más de un centenar de hacedores de arte de la provincia.
«Es el que siempre nos lía», bromea Susana Valdés Juárez, miembro del citado grupo e impulsora de la iniciativa que recorre de principio a fin la calle del barrio San Mamés. A cargo de uno de los locales participantes, camina con soltura por la prolongada vía, saludando a muchos de sus transeúntes a su paso por los distintos escaparates. «Todo el mundo plantea sus pequeños proyectos y quien puede, dentro del grupo, participa», explica sobre el colectivo. Fue su propio planteamiento el que sirvió para alumbrar la improvisada galería en la que, de forma temporal, se ha convertido la avenida leonesa. Su primera edición, celebrada en el año 2024, contó con la participación de 11 comercios; este año, el total de establecimientos asciende a 42.

Y es que allí donde los bancos de Zuloaga llenan de color los jardines de la Residencia ‘Virgen del Camino’ y algunos muros desnudos se tiñen de las ilustraciones del alumnado del colegio marista San José es donde las vitrinas de esas varias decenas de negocios dejan entrever un arte con acento leonés. Una escultura de Cuenllas en un negocio de electrodomésticos, un cuadro de Enrique Sarabia en una tienda de ropa, una óptica adornada con la obra de Eusebio Alaiz, la pintura de José Luis Tamargo en un espacio privilegiado entre patinetes y bicicletas o un busto de Cathy Thomson en una floristería, entre muchos otros, sorprenden a los paseantes en plena capital provincial.
«Lo que pretendo es aunar el comercio de barrio con el arte», anuncia sucinta la organizadora, «reivindicando las pequeñas tiendas» para que «la gente vuelva otra vez a los barrios». «Reivindicamos que estamos aquí, que todavía sobrevivimos», apunta, señalando con la mirada el espacio en el que residen las vías abandonadas del por el momento inexistente tren-tranvía. Espacio que transcurre de forma paralela a esa «calle principal», llevándose con él, en palabras de Valdés Juárez, a muchos de los paseantes.

«Hemos perdido el movimiento y lo que quería era volver a mover la calle principal», continúa: «Que vengan a comprar a las tiendas y, a la vez, hagan algo parecido a una visita cultural». Es por eso que cada uno de los locales que forman parte del itinerario de este particular recorrido artístico cuentan con una especie de mapa lineal que indica el nombre del negocio y el del artista cuya obra lo habita. Todo porque «los barrios se están quedando vacíos». Así lo indica Valdés, que quiere recuperar el alma de la que siempre fue la zona de sus abuelos: «Hay que hacer iniciativas de algún tipo para poder traer a la gente de una manera u otra».
Como una forma diferente de atraer a personas de otros barrios, pero también de contentar a los que siguen en el mismo, se presenta esta iniciativa que, de una manera u otra, en número de artistas, de espectadores o de negocios, va sumando adeptos. Así conjugan comercio y creatividad los establecimientos de una calle leonesa en la que se respira barrio. Con cuadros, fotografías y esculturas –todos ellos a la venta, adquiribles consultando en el comercio en cuestión– invitan sus regentes a entrar, a preguntar y charlar en una excusa perfecta para hacer barrio. Es lo que hacen cada día al levantar la trapa en esa travesía desde el Arco de la Cárcel hasta la plaza Juan de Austria que ahora podría llamarse la avenida del arte de San Mamés.