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Arte y literatura en torno a Concha Espina

Arte y literatura en torno a Concha Espina

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Siete escritoras leonesas descubriendo siete escritoras contemporáneas. |L.N.C. Ampliar imagen Siete escritoras leonesas descubriendo siete escritoras contemporáneas. |L.N.C.
Mercedes G. Rojo | 28/08/2018 A A
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Arte y literatura en torno a Concha Espina
Senderos artísticos leoneses, en femenino (XXIII) Su vida y obra, a pesar de los encargos del Régimen, despierta hoy el interés de muchas y muy distintas mujeres en lo profesional y en lo ideológico
"Varias decenas de creadoras se han unido en torno a la figura de Concha Espina, por encima de prejuicios ideológicos. Porque el trabajo bien hecho bien merece su reconocimiento, por encima de gustos y consideraciones personales".

Finaliza agosto y llegan los últimos coletazos de un verano que se nos escapa entre los dedos para retornar a la normalidad de ritmos y actividades que se van reordenando. Llega el final de una etapa transcurrida entre senderos artísticos leoneses abierto por los pasos de un importante número de creadoras que hemos ido conociendo en los mismos. Pronto vendrán otros para seguir descubriendo en esos tránsitos a las aún muchas e interesantes féminas que componen nuestro panorama artístico en sus distintas disciplinas. Pero será tras el reflexivo inciso de hoy "cerrando filas" en torno a una mujer profesional y personalmente pionera en su época y que durante mucho tiempo se ha visto menospreciada a pesar de lo cual varias decenas de artistas de toda índole están compartiendo en estos meses tiempo y espacio en torno a ella y a su obra.

En su momento le dediqué una de mis reseñas sobre 'Escritoras Imprescindibles'; hoy vuelvo a ella para tratar de que se comprenda mejor un homenaje que a muchos tiene despistados porque se quedan solamente en la superficie del mismo. Hablo de Concha Espina, escritora en quien algunos ven solamente a la autora de Princesas del Martirio, novela que (como bien menciona el hispanista Paul Preston en el prólogo del último libro de Lala Isla, en el que por circunstancias personales también se hace mención al mismo episodio que dio pie a la obra espiniana) fue escrita respondiendo a un encargo del Régimen que le facilitó tanto el argumento que debía seguir como contundentes presiones para cumplir con el encargo. Y así llegan a juzgarla por lo que no es más que una minimísima parte de su obra, olvidando que no es ni será ni el único ni el último caso de un escritor que se adapta a la realidad política que le ha tocado vivir. Ahí están si no las obras de los cronistas pagados por los respectivos gobernantes; de músicos, pintores, escultores que creaban a los dictados de los mecenas que contrataban sus servicios, o los escritores que sobrevivían cobrando por sus obras en función del número de palabras entregadas. Dentro de nuestra más cercana historia no puedo dejar de pensar por ejemplo en Dionisio Ridruejo, Leopoldo Panero (tan cercano a estas latitudes) o Camilo José Cela, personajes estos últimos que incluso ejercieron como «censores» para el Régimen. Eso sin contar que toda producción artística tiene sus altibajos y que no todas las obras alcanzan igual calidad y trascendencia ¿Por qué si no se habla de obras mayores y menores en cualquier trayectoria artística que se precie?

A menudo se comete el grave error de juzgar a los creadores desde la perspectiva actual, sin contextualizar su obra con el momento vivido y aún menos con sus circunstancias personales, un error que no siempre utiliza similares criterios. En casos como el de Concha Espina, frente a una obra de apología ideológica como la que se le critica, deberíamos preguntarnos dónde queda el valor de la denuncia social mostrada en obras como El metal de los muertos, que le supuso su reconocimiento al Premio Nobel nada menos que por la propia Academia sueca; o de La esfinge maragata que muestra la realidad de la mujer rural en tantos puntos de España y del mundo; dónde queda su labor periodística, su trascendencia más allá de nuestras fronteras, su apoyo a tantos y tantos artistas que pasaban por las tertulias de su casa; sus reconocimientos literarios dentro y fuera de nuestras fronteras; su ingente producción en una época tan difícil para la mujer.

Precisamente ha sido ese carácter tan universal, esa contemporaneidad y amistad con artistas de tantos géneros e ideologías diferentes lo que pretendía marcar el espíritu de un reconocimiento iniciado el pasado mes de marzo que ha conjugado la participación en torno a su personalidad y su obra de las 22 artistas plásticas que conforman la muestra expositiva en itinerancia dentro y fuera de nuestra provincia; de las 27 escritoras participantes en la breve antología a ella dedicada y de otro importante número de artistas; un homenaje conformado en total por más de setenta nombres del panorama artístico leonés que han querido rescatar sus méritos y descubrir en ella y en su obra, además de sus sombras, unas luces que, cuando nos liberamos de prejuicios, son mucho más que las primeras.

Y es que no puede ser ni una casualidad ni un sinsentido que haya sabido despertar el interés de tantas y tan distintas mujeres en lo profesional y en lo ideológico y que ese interés se extienda también al de muchos hombres. Y ha sido ese interés el que me ha dado pie a compartir con todos los lectores el ingente potencial artístico que las mujeres de nuestra tierra custodian en sus manos y que no es poco. Hemos recorrido ya muchos senderos. A partir de aquí seguiremos descubriendo otros, siguiendo la estela –por otros medios- de aquellas tertulias suyas en las que creadores de todas las disciplinas, algunos consagrados, otros jóvenes promesas por descubrir, se daban cita semana tras semana; senderos que les invito a seguir transitando conmigo, para descubrir a las que nos precedieron, a las que están y a las que están apenas asomando.
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