Hay tradiciones que sobreviven precisamente porque nadie necesita explicar demasiado por qué hay que mantenerlas. Vegas del Condado volvió a mirar este domingo hacia lo alto de la Quebrantada para celebrar, un año más, la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, una cita que cada mes de septiembre reúne en este singular paraje a vecinos de toda la comarca.
La enorme cruz que corona la Quebrantada se ha convertido con el paso de las décadas en uno de los símbolos de Vegas del Condado. Situada en un privilegiado mirador natural sobre los valles del Porma y del Esla, su silueta puede distinguirse desde numerosos puntos del entorno y ofrece, a su vez, una extraordinaria panorámica sobre el Condado, la Sobarriba, el Curueño y buena parte de la montaña leonesa.
Su historia se remonta a 1983 y está estrechamente ligada al Padre Ignacio de Vegas, religioso capuchino nacido en la localidad que durante más de tres décadas desarrolló buena parte de su labor pastoral en México. Desde allí promovió una suscripción entre sus feligreses para conseguir los fondos necesarios para hacer realidad un viejo sueño: levantar en la Quebrantada un gran símbolo religioso que pudiera contemplarse desde toda la comarca.
A aquel dinero procedente de México se sumaron aportaciones de familiares y vecinos y la colaboración imprescindible para hacer posible el proyecto. El entonces alcalde, Moisés García Jalón, consiguió que Icona facilitara maquinaria para acondicionar el acceso y transportar la estructura, mientras Gregorio Boixo realizó las gestiones para su construcción. Finalmente se levantó una cruz de unos 25 metros de altura que fue bendecida en septiembre de 1983.
Desde entonces, septiembre tiene una cita obligada en las alturas de la Quebrantada. Este domingo, como viene sucediendo desde hace más de cuatro décadas, vecinos de Vegas y de otros pueblos del Condado y de las comarcas próximas volvieron a ascender hasta la explanada para participar en la tradicional misa de campaña.
Tras la celebración religiosa llegó el momento de la convivencia alrededor de la mesa, con el tradicional escabeche compartido entre los asistentes, manteniendo una costumbre que ha acompañado a esta romería desde sus primeros años. La propia documentación histórica de la localidad recoge la celebración de la misa y el posterior reparto de escabeche como elementos inseparables de esta jornada.
Una celebración sencilla que cada septiembre vuelve a llenar de vida la Quebrantada y que ha conseguido que aquella cruz levantada gracias a una iniciativa nacida a miles de kilómetros, entre León y México, sea hoy mucho más que una estructura visible en el horizonte: un punto de encuentro y uno de los grandes símbolos de identidad de Vegas del Condado.
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